La captura de Nicolás Maduro, ejecutada por fuerzas estadounidenses bajo la orden del presidente Donald Trump, no garantiza el fin del chavismo, pero de ocurrir sería un punto de inflexión crítico para el régimen cubano, con repercusiones inmediatas en su estabilidad económica y política, de acuerdo a analistas entrevistados por Martí Noticias.
El analista Sebastián Arcos Cazabón, director asociado del Instituto de Investigaciones Cubanas (CRI) de la Universidad Internacional de Florida (FIU), considera que las consecuencias para Cuba se dan en dos dimensiones diferentes: una práctica, relacionada con el suministro de petróleo, y una psicológica”.
“Según dicen los expertos, Cuba tiene reservas de petróleo para apenas 45 días a dos meses, no más, en caso de que cesen los envíos de petróleo de Venezuela, que además son gratis. Si esto ocurriera, podríamos estar mirando, digamos, a febrero para que en Cuba ocurra un apagón permanente. Y eso, por supuesto, trae unas consecuencias catastróficas para lo que queda de la economía cubana y del bienestar de la población”, dijo.
Cuba necesita alrededor de 110,000 barriles diarios para satisfacer sus demandas primordiales. La producción nacional es de unos 40,000 barriles y aunque algunos aliados, como Rusia y México, han enviado cargamentos del importante recurso, la crisis es crítica e impacta, drásticamente, en el suministro eléctrico y la movilidad.
“El segundo efecto, que es tan importante como el primero, es el efecto psicológico. En este momento, el regreso de un gobierno democrático a Venezuela significa un golpe moral terrible para la dictadura cubana”, insistió el académico.
“Sobre todo, tomando en cuenta que ahora mismo en Irán los iraníes están en la calle y nadie sabe qué es lo que va a pasar. Esto es lo que se conoce como el ‘efecto dominó’, que lo vimos en Europa Central, cuando Polonia pasó de ser comunista a ser una democracia, inmediatamente los otros países que rodeaban a Polonia, que estaban en la órbita soviética, dejaron el comunismo y se pasaron a la democracia”.
El "efecto dominó" en los países de Europa del Este se refiere al proceso iniciado a finales de la década del 80, en el que el desplome de un régimen comunista, el de Polonia, impulsó, velozmente, el colapso de los demás en la región.
Un fenómeno similar ha ocurrido en América Latina, en los últimos meses, cuando se suceden una tras otras victorias conservadoras impulsadas por el descontento social, la decepción con las políticas populistas de la izquierda y la inseguridad.
“Hay una oleada parecida ahora mismo ocurriendo en América Latina, donde hemos visto varios países donde, a través de elecciones libres, la derecha ha desplazado a la izquierda. La caída de Venezuela sería un golpe moral terrible para la dictadura cubana, de consecuencias imprevisibles. Eso, combinado con un apagón permanente, es muy difícil imaginar que un régimen cualquiera, aún el régimen cubano que ha durado ya 67 años, pudiera sobrevivir algo semejante”, enfatizó Arcos Cazabón.
Al respecto, el investigador y politólogo cubano, José Manuel González Rubines, miembro del laboratorio de Pensamiento Cívico, CubaXCuba, recordó que los eventos en Venezuela están en una fase incipiente y los resultados finales variarán según el rumbo que tome el conflicto:
“Para el régimen cubano no puede haber peor noticia en este año en que ellos celebran el 100 aniversario del nacimiento de Fidel Castro, que la caída de Maduro y, presumiblemente, la caída del régimen venezolano también a partir de la transición pactada con Estados Unidos”, anunciada por el presidente Donald Trump.
“El régimen venezolano ha funcionado durante varias décadas como el pilar que ha sostenido al régimen cubano que ha tenido siempre un sistema económico tan deficiente que ha necesitado un país pilar que lo sostenga. Fue la Unión Soviética durante muchos años y después fue Venezuela”.
“Entonces se queda Cuba sin este maltrecho país pilar, pero también se queda Cuba sin uno de sus sostenes políticos en la región, en un momento de más en que la región vira completamente a la derecha y cuando la situación en Cuba no puede ser peor”, sostuvo el experto en Democracia y Buen Gobierno por la Universidad de Salamanca.
El posible control estadounidense sobre la infraestructura petrolera venezolana, traería el fin del suministro a la isla, en un momento en que las condiciones socioeconómicas no pueden ser más desfavorables y “el gobierno no tiene un plan para revitalizar la economía”.
“Podemos asumir que este golpe puede reducir, considerablemente, la vida de la dictadura, pero depende mucho de lo que seamos capaces de hacer las fuerzas democráticas que giran en torno a Cuba”, subrayó González Rubines.
“Debemos actuar para que la transición suceda, no esperar a que el régimen caiga solo por su peso”, precisó.
Tampoco, con asistencia externa, opinó.
El 3 de enero de 2026, Trump declaró, en una conferencia de prensa, que “Cuba no está bien en este momento, el sistema no ha sido muy bueno, las personas están sufriendo mucho... Cuba está fracasando como nación".
"Queremos ayudar al pueblo de Cuba, queremos ayudar a aquellos que fueron exiliados de Cuba", añadió.
“No estoy muy convencido de que nosotros podamos ver en Cuba algo como lo sucedido en Venezuela, sobre todo porque lamentablemente nosotros en Cuba hemos dejado de ser un país interesante. La política en todos lados funciona con intereses. En Venezuela hay grandes intereses económicos, que en Cuba no están, porque en Cuba no tenemos ya, lamentablemente, nada que ofrecer. Ese es uno de los grandes logros del socialismo cubano. Entonces, no estoy demasiado convencido de que nosotros podamos esperar una solución que venga de fuera”, detalló González Rubines.
“Lo que sí creo es que vamos a ver una agudización de las ya muy complejas condiciones económico sociales del país que catalizarán la caída del régimen. Ahora las fuerzas democráticas, en torno a la situación cubana, tenemos que estar preparadas para actuar y poder asumir en su momento los roles que nos corresponden”, recalcó.
Foro