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Ataques a diplomáticos en Cuba: Médico que los examinó descarta que fueran causados por estrés


Vidas en pausa: los cubanos que esperan poder reunirse con su familia en EEUU

El Nuevo Herald entrevistó al médico estadounidense que viajó a La Habana para examinar a 80 diplomáticos estadounidenses y sus familiares.

Un médico de la Universidad de Miami que viajó a la isla para atender a diplomáticos y oficiales de inteligencia afectados por ataques a la salud aún sin aclarar, dijo al El Nuevo Herald que el origen de los síntomas no es psicológico.

El comentario llega en medio de la controversia sobre los orígenes de los incidentes que llevaron a la Casa Blanca a reducir el personal diplomático en la isla y que tensó aún más los vínculos con La Habana.

El gobierno de Raúl Castro ha continuado negando todo tipo de conocimiento y responsabilidad en los hechos.

“No es psicosomático”, dijo a El Nuevo Herald el doctor Michael Hoffer en relación a la causa que podría haber originado los síntomas sufridos por al menos 24 víctimas confirmadas por los investigadores estadounidenses.

Las personas que sufren de trastornos psicosomáticos desarrollan síntomas físicos que son causados por situaciones emocionales como el estrés y la ansiedad.

Entre los síntomas más comunes encontrados en las víctimas de los supuestos ataques se encuentran dolores de cabeza, pérdida de capacidad auditiva, náuseas, fatiga y trauma cerebral leve.

Hoffer, un especialista retirado de la Marina estadounidense experto en el tratamiento de la pérdida auditiva y el trauma cerebral, fue enviado por el gobierno estadounidense a La Habana para examinar a 80 diplomáticos estadounidenses y sus familiares.

El especialista en Otorrinolaringología de la Universidad de Miami es uno de los autores de dos artículos médicos que describen detalles del caso y que se supone deben aparecer en el Journal of the American Medical Association y The New England Journal of Medicine, una vez que el Departamento de Estado de la luz verde para su publicación.

El Departamento de Estado ha dicho que aún no ha podido determinar el origen o los actores detrás de los supuestos ataques que ocurrieron entre noviembre del 2016 y agosto del 2017 en residencias de diplomáticos y dos hoteles de La Habana.

Hoffer declinó comentar otros detalles del caso porque dijo no estar autorizado por el Departamento de Estado para hacerlo. Anteriormente, un exdirectivo de la Universidad de Miami que conversó con Hoffer dijo que el médico consideraba que había evidencias para calificar los incidentes como ataques.

Lo que dice Cuba

Médicos y expertos cubanos convocados por el gobierno de la isla para investigar los incidentes, han sugerido que las denuncias de síntomas podrían responder a un caso de histeria colectiva, una hipótesis también manejada por algunos expertos en Estados Unidos. Los investigadores cubanos también habrían descartado la teoría del ataque sónico.

Josefina Vidal, la diplomática al frente de los temas relacionados con EEUU en la cancillería cubana, fue más allá y aseguró en enero que “meses de investigaciones exhaustivas han demostrado que no ha existido ataque alguno”.

El equipo de investigación estadounidense ha explorado varias teorías, entre ellas que el origen de los síntomas fuera un virus. Pero en julio del año pasado, un panel compuesto por expertos de EEUU que evaluaron los casos concluyó que “el patrón de las afectaciones es consistente con un trauma causado por fuentes que no son naturales”, según dijo en enero en una audiencia ante el Senado, Charles Rosenfarb, director médico del buró de servicios médicos del Departamento de Estado.

Tras ser notificado por la embajada estadounidense de los incidentes en febrero del año pasado, el gobierno cubano inició su propia investigación pero ha insistido en que EEUU no ha compartido suficiente información con ellos. Los médicos cubanos no entrevistaron a ninguna de las víctimas.

El Dr. Mitchell J. Valdés-Sosa, director del Centro de Neurociencias de Cuba, dijo a The Miami Herald que la información médica enviada al equipo cubano por las autoridades estadounidenses no incluía audiogramas, imágenes por resonancia magnética (MRI) o tomografía axial computarizada (CAT scan), ni tablas que indicaran qué síntomas habría tenido cada paciente.

Lo que recibieron los investigadores cubanos “es una colección de síntomas no específicos. No sabemos si todos se afectaron por igual”, dijo.

Valdés-Sosa había escuchado acerca de la inminente publicación de los artículos escritos por los médicos de EEUU. “Lo creeré cuando lo vea”, comentó.

(Reseña de artículo publicado por El Nuevo Herald)

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