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Tillerson: Futuro de relaciones con EEUU "depende de Cuba"


El Secretario de Estado Rex Tillerson pronuncia un discurso en la Universidad de Texas
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El Secretario de Estado Rex Tillerson pronuncia un discurso en la Universidad de Texas

En un discurso que precede a su gira por Latinoamérica, el Secretario de Estado Rex Tillerson reiteró que Estados Unidos mantendrá el apoyo al pueblo cubano en su lucha por la libertad.

El secretario de Estado, Rex Tillerson, dijo este jueves que el futuro de las relaciones entre Washington y La Habana "depende de Cuba", y reiteró que Estados Unidos "continuará apoyando al pueblo cubano en su lucha por la libertad".

Tillerson criticó el avance de Rusia y China en la región en su discurso de presentación de su primera gira en Latinoamérica y el Caribe, que le llevará a México, Argentina, Perú, Colombia y Jamaica entre hoy y el 7 de febrero.

El canciller estadounidense consideró "alarmante" la creciente presencia de Rusia en Latinoamérica y su apoyo a "los regímenes que no respetan los valores democráticos" con venta de armas y equipamiento militar.

Aunque el jefe de la diplomacia estadounidense no precisó a qué regímenes se refería, a lo largo de todo su discurso señaló a Cuba y Venezuela como las dos naciones que "ignoran el momento democrático en Latinoamérica".

"Latinoamérica no necesita nuevos poderes imperiales que solo buscan el beneficio propio", sentenció en su alocución en la Universidad de Texas en Austin, donde él se graduó como ingeniero industrial.

"Estados Unidos seguirá siendo el socio más estable, fuerte y duradero de Latinoamérica", defendió, tras cuestionar "a qué precio" hace China negocios en la región, con sus "prácticas de comercio injustas", y el apoyo ruso a los países "no democráticos".


Tillerson llamó a los países latinoamericanos a fortalecer sus gobiernos e instituciones para "asegurar su soberanía frente a los potenciales actores predadores que están apareciendo en el hemisferio", en referencia inmediata a China y Rusia.

"Nuestra región debe estar en guardia contra los poderes lejanos que no reflejan los valores fundamentales de la región. Estados Unidos es un claro contraste a esto. No buscamos acuerdos a corto plazo con ganancias asimétricas. Nosotros buscamos socios", afirmó.

Comenzó criticando a China al asegurar que "ofrece la apariencia de un camino atractivo al desarrollo" pero acaba implicando "ganancias a corto plazo y una larga dependencia".

"China es el mayor socio comercial de Brasil, Perú, Argentina y Chile, pero con sus prácticas injustas han perjudicado a sectores como el manufacturero en estos países", argumentó.

"Hoy China se está estableciendo en América Latina. Usa su poder económico para poner a la región bajo su órbita, la pregunta es a qué precio", insistió.

Y prosiguió atacando a Rusia: "la creciente presencia rusa es alarmante también, porque continúa vendiendo armas y equipamiento militar a regímenes hostiles que ni comparten ni respetan los valores democráticos".

Sobre Venezuela, reiteró que Estados Unidos continuará presionando al Gobierno de Nicolás Maduro para "volver al proceso democrático que hizo de Venezuela un gran país en el pasado", al tiempo que abogó de nuevo por unas elecciones "abiertas y democráticas" a la mayor urgencia.

Esta gira es la primera de Tillerson a Latinoamérica en un año al frente de la diplomacia estadounidense, aunque su primer viaje al exterior fue a México, vecino y socio clave al que el presidente Donald Trump ha soliviantado con su dura retórica y su empeño en construir un muro fronterizo.

En esta ocasión, Tillerson volverá a subrayar en México que la relación entre ambas naciones es "profunda y amplia" y destacará el trabajo conjunto en la lucha contra el crimen organizado y la inmigración irregular.

La visita de más alto nivel del Gobierno Trump a la región ha sido hasta ahora la del vicepresidente Mike Pence, en agosto, cuando visitó Panamá, Colombia, Argentina y Chile.

Entonces, como ahora, el tema central fue la crisis venezolana, un asunto que ha dominado todas las conversaciones telefónicas y encuentros personales de Trump con los líderes latinoamericanos desde que fue elegido presidente.

Si la visita de Pence estuvo marcada por las polémicas declaraciones de Trump diciendo que no descartaba la "opción militar" en Venezuela, la de Tillerson llega en un momento en el que se especula sobre la posibilidad de que Washington sondee a sus socios latinoamericanos sobre qué apoyo tendría un posible embargo petrolero.

El Departamento de Estado no se ha pronunciado sobre estas informaciones y se ha limitado a insistir en el mensaje de que "en línea con la Casa Blanca, usará todas las herramientas políticas, económicas y diplomáticas a su disposición para abordar la situación en Venezuela".

Además, defiende que su estrategia en esta crisis ha sido "extremadamente efectiva", con las "más de 50 sanciones" económicas que EEUU ha aplicado en el último año sobre individuos venezolanos y el sistema financiero del país.

La agenda de la gira

De la capital texana, Tillerson viajará a Ciudad de México, adonde llegará por la tarde-noche y se reunirá con miembros del Gobierno de ese país en la residencia del embajador estadounidense.

En la mañana del viernes tendrá una reunión con los jefes de las misiones diplomáticas de Estados Unidos en México, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Panamá, Costa Rica, Belice y el Caribe.

Después se verá con su homólogo mexicano, Luis Videgaray, con quien ofrecerá una rueda de prensa, y más tarde tendrá un encuentro con el presidente del país, Enrique Peña Nieto.

Se baraja que visite dos puntos turísticos icónicos de la capital como el Zócalo o la Catedral Metropolitana antes de volar a Panamá para repostar, reunirse brevemente con el embajador en ese país, John Feeley, y desplazarse a San Carlos de Bariloche (Argentina).

El sábado lo comenzará en el parque nacional Nahuel Huapi, donde subirá a una de las cimas a caballo y conversará sobre intercambios científicos y de investigación.

El domingo viajará a Buenos Aires y comenzará su agenda en la capital participando en una ofrenda floral en el Palacio San Martín de la Cancillería con su homólogo, Jorge Faurie.

Tras reunirse con otros miembros del Gobierno argentino y ofrecer una rueda de prensa, celebrará otra reunión con jefes de misiones diplomáticas estadounidenses, esta vez de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay, Colombia, Perú, Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Esa noche verá la Super Bowl, la gran cita del fútbol americano, con "mucha otra gente" en la capital argentina.

El lunes se reunirá con el presidente Mauricio Macri antes de partir a Lima, donde tendrá un encuentro con su homóloga, Cayetana Aljovín.

El martes verá al presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, antes de viajar a Bogotá para encontrarse con el mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, con quien también tendrá una cena informal de trabajo después de reunirse con su homóloga, María Ángela Holguín.

En Colombia abordará el repunte en la producción de coca y cocaína, pero también destacará la colaboración bilateral en la lucha contra el tráfico de drogas.

El miércoles volará a Kingston (Jamaica) para conversar con el primer ministro, Andrew Holness, y la ministra de Exteriores, Kamina Johnson Smith, antes de viajar de vuelta a Washington.

(EFE)

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