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Listos para recibir a secuestrados


Combo de fotografías sin fechar, cedidas por El Tiempo a EFE, muestra, de izquierda a derecha, a los policías Jorge Trujillo Solarte, Jorge Humberto Romero, José Libardo Forero, Wilson Rojas Medina y Carlos José Duarte. Abajo, el policía César AugustoEl p
Los helicópteros y la misión humanitaria que recogerán al primer grupo de diez rehenes que las FARC prometieron liberar llegaron a la ciudad colombiana de Villavicencio procedentes de Brasil, donde alistan los últimos detalles de la operación.

La agencia EFE informa que las aeronaves saldrán la mañana de este lunes hacia algún punto de la selva donde recogerán a los policías y militares que integran el último grupo de rehenes en poder de esa guerrilla y el más antiguo, con más de trece años de cautiverio.

La portavoz del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), María Cristina Rivera, dijo que sus delegados ultiman también los detalles, lo mismo que la organización Colombianas y Colombianos por la Paz (CCP), con la ex senadora Piedad Córdoba como líder.

En Villavicencio se encuentran familiares de los secuestrados y ex rehenes, entre ellos el gobernador de ese departamento, Alan Jara, quien pasó ocho años en cautiverio por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2009; también se encuentran allí la prensa colombiana e internacional.

En la catedral de Nuestra Señora del Carmen se reunieron familiares para pedir por el regreso sin contratiempos de sus seres queridos.

Los secuestrados, entre 1998 y 1999, que quedarán por fin en libertad son los militares Luis Alfonso Beltrán Franco, Luis Arturo Arcia, Robinson Salcedo Guarín y Luis Alfredo Moreno Chagüeza, además de los policías Carlos José Duarte, César Augusto Lasso Monsalve, Jorge Trujillo Solarte, Jorge Humberto Romero, José Libardo Forero y Wilson Rojas Medina.

Los uniformados se encontrarán con sus familiares y con un grupo de mujeres internacionales lideradas por la líder indígena guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz en 1992 y premio Príncipe de Asturias en 1998, testigos de excepción.

"Nuestra delegación es una delegación de distinguidas personalidades, personas que han luchado durante muchísimos años, que hemos vivido en carne propia los conflictos internos y venimos aquí a acompañar" el proceso, declaró en Menchú, Bogotá, antes de trasladarse a Villavicencio.
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