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Extradición de refugiado bielorruso desafía a la diplomacia de Correa


Barankov con su novia, en Quito.

Por una parte, el hacker internacional Julian Assange recibe asilo del gobierno ecuatoriano, por la otra, un ciudadano bielorruso, considerado como “perseguido político”, hoy corre el riesgo de ser extraditado.

El gobierno ecuatoriano enfrenta el dilema de si extraditar, o no, a un ciudadano bielorruso, en momentos en que el mundo tiene puesta la atención sobre él, por el asilo concedido al hacker australiano Julian Assange, quien también está expuesto a la extradición en el Reino Unido. Aliaksandr Barankov, es un excapitán del Ejército de Bielorrusia, de 30 años, pedido en extradición por el régimen del presidente Alexander Lukashenko, en el poder en Bielorrusia desde 1994 y salpicado por escándalos de corrupción y abuso de poder.

Sobre Barankov pesa un proceso pendiente en su país por cargos de fraude y soborno. En 2009, el exmilitar huyó de su país y llegó a Ecuador. En un comienzo pensó en Egipto, como país de refugio, pero al enterarse de que en Ecuador no pedían visa a los turistas extranjeros, lo escogió. Al año siguiente -el 27 de junio de 2010- recibió la condición de refugiado. En Quito, el exoficial bielorruso abrió un blog donde comenzó a denunciar actos de corrupción y atropellos a los derechos humanos en Bielorrusia. El blog tiene por nombre: Belaruslibre, está activo y sus artículos están escritos en español.

Pero actualmente el ex capitán guarda prisión en Quito desde hace más de dos meses, luego de haber sido detenido “con fines de extradición” por disposición de la Corte Nacional de Justicia ecuatoriana. A Barankov lo había solicitado en extradición Bielorrusia en 2011, pero la Corte Nacional de Justicia (CNJ) archivó el pedido.Consultada sobre el tema, la asambleísta María Paula Romo, abogada de formación, comenta que de ser extraditado a Bielorrusia (donde la pena de muerte está vigente) el gobierno ecuatoriano “va a quedar en evidencia”, refiriéndose al contradictorio proceder comparado con el caso de Assange. En un país democrático, que dice respetar los derechos humanos, la extradición del ciudadano bielorruso no podría tener lugar, opina la diputada Romo.

Los problemas para Barankov se agudizaron con la visita oficial del presidente bielorruso Lukashenko los pasados 27 y 28 de junio de 2012, donde se reunió con su homólogo Rafael Correa y ambos firmaron acuerdos de cooperación en varios terrenos, entre ellos el militar. Esa información la corroboró Mabel Andrade, la pareja ecuatoriana de Barankov, quien detalló que su compañero lleva detenido más de 70 días. “Estábamos más o menos tranquilos hasta que llegó el presidente Lukashenko, de inmediato las autoridades ecuatorianas no le quisieron renovar su carné de identificación y nos han dado ninguna explicación”, dijo Andrade.

Mabel Andrade ha dicho, con preocupación, que si extraditan a su pareja lo esperan la “tortura y pena de muerte”, esto pese a que Bielorrusia prometió a la Corte Nacional de Justicia de Ecuador no aplicar la pena capital en caso de que Barankov sea extraditado. El abogado de Barankov, Fernando Lara, ha explicado: “queda en manos del presidente (Correa) aceptar o negar esa decisión (la extradición), es potestad de él”. Y ha hecho un llamado. “Exigimos que si a Julian Assange se le concedió asilo por fines humanitarios, a Aliaksandr Barankov no se le retire la condición de refugiado”.

Según analistas en temas de seguridad la información que tendría en su poder Barankov sería “explosiva”. El abogado Lara revela que su cliente estaba asignado como militar a un equipo anticorrupción, dentro del cual descubrió un tráfico de influencias de “gente muy allegada” al presidente Lukashenko.Dos caras de una misma moneda. Alicia a través del espejo. Por una parte, el hacker internacional Julian Assange recibe asilo del gobierno ecuatoriano, que no confía lo suficiente en la justicia sueca, que a su vez ha prometido no extraditar a Assange si este llegara a correr peligro de muerte. Por la otra, un ciudadano bielorruso, el cual fue considerado en su momento “perseguido político” hoy corre el riesgo de ser extraditado a un país al que, en junio pasado, la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, denunció por “graves violaciones” de los derechos humanos desde finales de 2010.

La decisión sobre la extradición de Alexander Barankov se conocerá la otra semana. Ahí se develará aún más el ajedrez político que juega Rafael Correa.

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