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Venezuela en su laberinto


Desinformar u ocultar información, es una práctica habitual de gobiernos como los de Cuba y Venezuela, y entre los objetivos principales a mantener lejos del conocimiento público, está la salud del Caudillo.

El presidente Hugo Chávez admitió que tenía una lesión no especificada y que debía someterse a una nueva intervención quirúrgica, luego de numerosas informaciones al respecto que fueron rechazadas por sus partidarios.

Desinformar u ocultar información, es una práctica habitual de gobiernos como los de Cuba y Venezuela, y entre los objetivos principales a mantener lejos del conocimiento público, está la salud del Caudillo.

Los autócratas, concientes de la fragilidad de su poder y que sus gobiernos se sostienen sobre la autoridad que son capaces de inspirar, pretenden hacer creer que en todo momento están en control y que no padecen los quebrantos de un simple mortal.

Alrededor de la enfermedad de Fidel Castro se tendió un gigantesco velo de desinformación y mas de un historiador afirma que José Stalin murió por falta de asistencia medica, porque ninguno de sus colaboradores mas cercano tuvo el coraje de entrar a sus habitaciones privadas, a pesar de que habían transcurrido mas de veinte y cuatro horas de la ultima vez que le habían visto.

Pero esa imagen de superioridad es también conveniente para el círculo mas intimo del Poderoso, porque la nomenclatura es la primera en ocultar las debilidades y contradicciones de la figura que les permite estar en el gobierno.

Un ejemplo de esa realidad fueron las declaraciones del ministro venezolano de Comunicación, Andrés Izarra, que califico de guerra sucia de la canalla, las informaciones relacionadas con el viaje del presidente Chávez a Cuba.

Otro de los indignados por los “infundíos” de los enemigos del mandatario, fue Diosdado Cabello, chavista por excelencia, presidente de la Asamblea Nacional, y de quien se dice puede ser el heredero político del Presidente, si Chávez tiene que dejar el tablado político porque su salud no soporta una campaña centralizada en una figura en otros tiempos poderosa y super activa.

Los problemas de salud del mandatario venezolano afectan seriamente la sobrevivencia de su proyecto político, por lo que es de esperar que sus partidarios cierren fila como la guarda pretoriana que son, para preservar la comunidad de intereses que les ha hecho posible desgobernar el país por mas de una década.

El propio Diosdado Cabello, también vicepresidente del partido de gobierno, de quien en mas de una ocasión se ha comentado que tiene diferencias con Chávez, dijo que la única garantía de paz, de estabilidad, se llama Hugo Chávez Frías, no dejando dudas de que temen que su paradigma no pueda sostener el estandarte del Partido Socialista Unido de Venezuela por mucho tiempo.

Entre los herederos políticos del presidente Chávez se cuentan el vicepresidente Elías Jaua, el canciller Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, y el gobernador del estado de Barinas y hermano del mandatario, Adán Chávez.

No hay dudas de que si el presidente designa un delfín, porque aprecia que su enfermedad pueda agravarse, eso generaría al interior del alto gobierno una seria crisis, pero si no lo designa, puede ocurrir lo mismo, porque las ambiciones de poder de sus potenciales herederos son reales y no ficticias.

Por otra parte la oposición que no puede liberarse de las consecuencias que generan la declaración del Presidente, en boca de uno de sus lideres, Pablo Pérez, hizo un llamado a la gobernabilidad, expresó, “el Gobierno no se debe paralizar, la gobernabilidad no la podemos perder”, dijo el gobernador del estado del Zulia.

Un prestigioso analista venezolano, expresó luego de conocer de la enfermedad de Chávez, que la ausencia del mandatario podría afectar negativamente a la oposición, porque la unidad de ésta se había logrado con el objetivo de enfrentar el proyecto político que personifica el mandatario, pero su ausencia podría llevar al surgimiento de un nuevo liderazgo.

Otra condicionante para los comicios de octubre es un eventual cambio de fecha, ya que la convocatoria formal se debe producir en marzo, pero esta es una decisión que corresponde al Consejo Nacional Electoral, y los entendidos en la materia consideran que eso no se va a producir.

La Mesa de la Unidad Democrática que tanto éxito cosechó en unas primarias que fueron ejemplos de organización y compromiso con el país, enfrenta una situación nueva y complicada, pero es de suponer que este en capacidad de superar los escollos que puedan surgir, dentro o afuera, incluido los extremistas del chavismo que ante la posibilidad de perder el poder, recurran a la desestabilización para generar una crisis política que haga imposible las elecciones.

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