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Ecuador, refugio para los carteles de droga


La Policía de Antinarcóticos de Ecuador en el caso conocido como "Legarda" incautó más de 100 kilos de marihuana.

EE.UU. calcula que por Ecuador transitan 120 toneladas de droga al año, por culpa del precario control fronterizo y la corrupción.

Un informe investigativo del diario colombiano El Tiempo ha alborotado el avispero en Ecuador, al ratificar un secreto a voces: que su país vecino se ha convertido en un territorio propicio para los tentáculos del narcotráfico. Y un refugio de mandos medios y bajos de los carteles mexicanos, colombianos (incluidas las FARC), rusos y chinos, como ya dijo Martí Noticias en su reportaje del 22 de mayo pasado (Narcos mexicanos se consolidan en la región andina).

En ese reportaje se revelaba que la cocaína colombiana sale por Ecuador, y que en la zona de Esmeraldas (fronteriza con Colombia) están operando grupos ilegales de Ucrania, Rusia, México y Colombia. País este último en el que uno de sus diarios más influyentes acaba de publicar que varios importantes capos colombianos de la droga han extendido sus redes en Ecuador y otros países, con la adquisición de propiedades, negocios y empresas, y en algunos hasta montaron laboratorios para refinar.

“Tienen caballos de polo, condominios y familias en Argentina; laboratorios en Bolivia y Ecuador y empresas en Paraguay y Uruguay”, según la investigación “Las redes de la mafia colombiana en América Latina”.

EE.UU. calcula que por Ecuador transitan 120 toneladas de droga al año, por culpa del precario control fronterizo y la corrupción. Según el Informe anual de antinarcóticos, el 9% del total de la droga decomisada en Latinoamérica fue incautada en Ecuador. Ese informe también reveló que el 40% de la cocaína producida en Colombia se exporta desde Ecuador, lo que proporciona evidencias de cómo el país es utilizado por el narcotráfico como centro de acopio, ruta de tránsito y punto de transferencia de drogas (producidas en el sur de Colombia y norte de Perú), hacia los mercados de consumo en América del Norte y Europa.
El Departamento de Estado de EE.UU. ha señalado en el informe anual sobre la lucha antinarcóticos en la región, que Ecuador es un país “vulnerable” a las mafias. “Ecuador sigue siendo vulnerable al crimen organizado por sus instituciones públicas históricamente débiles y por la corrupción”, según se lee allí. La droga se traslada por diferentes rutas: fluviales y terrestres.

Consultado al respecto, el ex general ecuatoriano Paco Moncayo (actual asambleísta), quien participó en los dos últimos conflictos bélicos con Perú: en Paquisha (1981), como ayudante de órdenes, y en el Alto Cenepa (1995), como comandante general de las Fuerzas Armadas, comenta: “¿Cómo puede ser que el Ejército no sea utilizado en las tareas específicas que puede hacer por su entrenamiento, equipamiento, por su desplazamiento en el territorio nacional, por su logística? Ahí debe estar el Ejército (actualmente el presidente Correa le ha ordenado que patrulle las calles, para controlar la inseguridad): destruyendo las plantaciones ilícitas de coca, interceptando el ingreso de los químicos que sirven para transformar la hoja de coca en pasta; la Fuerza Aérea controlando el espacio aéreo, la Marina, el mar territorial, porque por ahí ingresa la droga. No querer ver eso es ya convertirse en un peligro para la seguridad del país”.

Moncayo se refiere a lo que él denomina “la táctica del avestruz” (meter la cabeza en la arena cuando aparecen peligros), un viejo problema de los gobiernos en Ecuador. “Si no se reconoce la amenaza, no se puede obrar en contra de ella. No puede disminuir la vulnerabilidad, y eso la convierte en un riesgo, dice el ex militar. “Cuando vemos que ya logran meter droga en una valija diplomática… aquí la enfermedad es mucho más profunda, porque una de las estrategias del narcotráfico bien organizado es infiltrar a las instituciones. (Cuando vemos) que caen avionetas con millones de dólares, y nos pasamos discutiendo si funcionan bien, o no, los radares chinos, dígame usted. Debemos darnos cuando de que, siendo la economía ecuatoriana dolarizada, aquí es mucho más fácil el lavado de dinero de las mafias. Por eso necesitamos un Plan Integral de Seguridad, recuperar el sistema de seguridad que destruyeron por sus ideas filocomunistas, y ponerlo a funcionar para proteger a la sociedad”.

Lo cierto es que el presidente Rafael Correa ha negado que el problema del narcotráfico esté “desbordando” a Ecuador, aunque las evidencias demuestren lo contrario. Investigaciones de inteligencia militar consultadas aseguran que los carteles mexicanos tienen contactos con al menos 43 grupos de narcos en Colombia, que están siendo investigados en Ecuador.

Con rutas y capos bien identificados, las autoridades de Estados Unidos, México, Perú, Colombia y Chile iniciarán próximamente una operación dirigida contra los contactos de los carteles de Juárez y Sinaloa, México, señalados de introducir el 40 por ciento de la droga que se consume en Estados Unidos.

¿Y Ecuador, qué? Grupos al margen de la Ley, como las FARC y los paramilitares le pagan con cocaína a funcionarios corruptos ecuatorianos, para que los dejen trabajar en paz. A cada rato, el pequeño país andino ve rotas sus alarmas con hechos ante los que no reacciona, y que ratifican la “táctica del avestruz”. La caída de la avioneta con matrícula mexicana llena de dólares, los pequeños submarinos que emplean los narcotraficantes para sus envíos desde Ecuador son dos de los más recientes. Pero no los únicos. El año pasado fueron capturados 18 sujetos, entre ecuatorianos, colombianos y mexicanos, en una operación coordinada de la Policía Nacional y la azteca, en la que se incautaron 4,17 toneladas de clorhidrato de cocaína, que confirmó la presencia de células de carteles mexicanos en el país.
Pero para Rafael Correa, “un presidente que no lleva estos debates, porque se pierde él mismo en su inconsistencia”, según Paco Moncayo, Ecuador sigue siendo “una isla de paz”.
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