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Financial Times: Cuba, el sucesor y las sombras


Raúl Castro (c), conversa con el vicepresidente Miguel Díaz-Canel (i),

Un sucesor sin suficiente pedigree y vigilado por "el partido de la retaguardia" tendrá poco espacio para nuevas iniciativas de reforma de la economía cubana, que necesita sacudirse la coyunda de la planificación central y las pérdidas crónicas de la empresa estatal, observa el Financial Times. Factura por apoyo a Maduro ya viene llegando.

El diario Financial Times (FT) dice en un reportaje sobre el futuro de Cuba después de la sucesión formal del poder, pautada para este 19 de abril, que el nombramiento de un nuevo gobernante solo servirá para subrayar el estancamiento económico del país y el deterioro de la influencia de la isla en el mundo.

La publicación señala que la sensación de incertidumbre en torno al relevo es reforzada por la necesidad de emprender una reforma drástica de la subyacente economía de estilo soviético, aun cuando tales medidas de liberalización erosionarían inevitablemente el control del poder por parte del Partido Comunista.

Observa FT que la economía de la isla, golpeada por el huracán Irma y una disminución a casi la mitad de la asistencia de Venezuela, sigue desplazándose sobre terreno escabroso. A pesar de las reformas lanzadas por Castro, que condujeron al surgimiento de más de 580,000 microempresarios, la economía es aún un tercio más pequeña que en 1985, según un estudio dirigido por Pavel Vidal, economista cubano y catedrático de la Universidad Javeriana en Cali, Colombia.

Nadie espera un cambio abrupto cuando Castro y otros ancianos miembros de la llamada generación histórica dejen el poder ejecutivo. Eso, dice el diario, lo garantizan la estulticia y la inercia de las estructuras institucionales cubanas. Pero el cotidiano británico opina que si bien se suele repetir que Cuba nunca cambia, el cambio será ahora biológicamente inevitable.

El sucesor y su pedigree

El periódico admite que el sucesor, Miguel Díaz-Canel, no es necesariamente un reformador. El ex líder juvenil comunista usa un iPad y ha prometido que el gobierno de Cuba será "más receptivo" a las preocupaciones populares. Pero no es un moderado, como se pudo observar en un video de una reunión del Partido Comunista filtrado y colgado el año pasado en las redes sociales.

Otro límite a cualquier iniciativa de reforma es que Díaz-Canel deberá consolidar su posición ante los principales centros de poder de Cuba: el Partido Comunista, las fuerzas armadas y la familia Castro.

Y Raúl Castro continuará con un pie en el estribo: "Espero que Raúl, como Deng Xiaoping en China, pase el resto de su vida viendo declinar su poder formal pero con un inmenso poder informal,", dijo al diario Frank Mora, profesor de Asuntos Internacionales de la Universidad Internacional de la Florida.

No obstante, si no en la sustancia, la sucesión traería cambios en el estilo y la perspectiva. "Creo que Díaz-Canel tendrá espacio para promulgar reformas", opina el exanalista de inteligencia cubana Arturo López-Levy.

Nudo gordiano económico

El reportaje considera que la economía será el mayor desafío del heredero. La resistencia partidista, la planificación central y la tibieza en la aplicación embotaron aun las limitadas reformas lanzadas por Castro. Los pobres resultados económicos a su vez han forzado recortes en educación y servicios sociales, los que según cifras oficiales se han reducido en un 8 por ciento desde 2008.

Aunque las llegadas de turistas se han duplicado en 10 años, las importaciones han disminuido de $15 mil millones en 2013 a $10 mil millones en 2016, acelerando la noria de la escasez.

Mientras tanto el impulso de la inversión extranjera en Cuba se ha perdido. "He estado años tratando de poner en marcha mi proyecto [turístico]", dijo al FT un empresario europeo. "No pasa nada. La burocracia es imposible".

Un engorroso sistema con múltiples tipos de cambio para el peso solo empeora las cosas. La desigualdad también se está extendiendo, agravada por salarios estatales que equivalen a unos 30 dólares al mes, y recortes en los subsidios y las pensiones. Mientras tanto, frustrados por la falta de oportunidades, los más jóvenes intentan marcharse: un cambio demográfico con nefastas consecuencias para las pensiones en un país donde la edad promedio es de 42 años, mayor que en Estados Unidos, Francia o el Reino Unido.

Sostener la empresa estatal cuesta un ojo

La tarea económica más urgente, apunta el diario, será reformar el sector estatal, donde las empresas que dejan pérdidas absorben una quinta parte del presupuesto en forma de subsidios. La unificación monetaria y cambiaria, planteada desde hace mucho tiempo por Castro, ayudaría a catalizar ese proceso, ya que los tipos de cambio múltiples dentro de las empresas estatales ocultan ineficiencias crónicas y alimentan el arbitraje del tipo de cambio y, por lo tanto, la corrupción.

"El país se está convirtiendo en una cleptocracia, una 'robolución' en lugar de una revolución", dijo un operador turístico extranjero desencantado por su larga experiencia en la isla.

Aunque funcionarios cubanos le aseguraron en febrero a una delegación visitante de EEUU que la reforma cambiaria y monetaria no pasaría de este año, el temor a sus consecuencias sociales es una de las razones por las que hasta ahora no avanza, expone el reportaje.

"¿Qué sucederá [después de la unificación] con todas las empresas estatales que tienen registros dobles o triples de contabilidad? Muchas de ellas serían desenmascaradas como no rentables", señaló a FT Marta Deus, una empresaria que brinda servicios de contabilidad al incipiente sector privado. "Pero¿qué pasará entonces con los que trabajan en ellas? ¿Terminarán en la calle?".

El partido de la retaguardia

La solución en cualquier otro lugar, acota el periódico, sería ampliar el sector privado. El de Cuba ha absorbido más de la mitad del millón de plazas estatales recortadas por Castro desde 2010. También podría asimilar más y proporcionar ingresos fiscales muy necesarios para el Estado. Pero el sector privado cubano aparentemente es solo tolerado por las autoridades, que ven en su crecimiento un peligro para su control: un dilema perenne para el régimen, que reconoce la necesidad de un cambio pero a la vez le teme.

"En Cuba el partido de la vanguardia se ha convertido en el partido de la retaguardia", dice Richard Feinberg, profesor de economía política en la Universidad de California.

A Vidal, el economista radicado en Colombia, le preocupa que un borrador de las nuevas regulaciones del sector privado que circula en la isla "sugiere que se enfocará principalmente en un mayor control y penalización".

Rendición de cuentas venezolanas

Por otra parte, apunta el Financial Times, Cuba está sola por primera vez en su historia. Después de ser colonia española, supuesta neocolonia estadounidense, satélite soviético, y más recientemente receptora de la ayuda venezolana, carece de un mecenas económico.

Su emigración continúa aportando un raro salvavidas, enviando más de $3 mil millones al año a familiares en la isla. Pero La Habana casi ha agotado sus líneas de crédito con China, mientras que aliados como Rusia carecen de los medios económicos para cubrir la brecha.

La publicación repara en que La Habana continúa brindando un apoyo incondicional a Venezuela, y que cada vez está más claro que le provee servicios de inteligencia al presidente Nicolás Maduro a cambio de petróleo subsidiado. Y advierte que en la medida en que crece la condena internacional al régimen de Maduro, se acorta el tiempo que Cuba podrá seguir sin rendir cuentas por apoyarlo.

"Cuando confrontamos al régimen de Maduro, primero debemos confrontar a Cuba", ha señalado Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos. La tensión, concluye diciendo el Financial Times, podría llegar a un punto crítico en la Cumbre de las Américas, a la que asisten delegaciones de Cuba y Estados Unidos, pero a la que Maduro no ha sido invitado.

(Artículo del Financial Times reseñado por Rolando Cartaya)

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