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¿Nueva era o fin de los almendrones?


Cuba, desde adentro: Los Almendrones

La tendencia es a que baje el precio de los almendrones y otros carros antiguos.

Cuando se vaya a escribir la historia de esos dinosaurios cubanos bautizados como almendrones no se podrá borrar del almanaque este año 2013. El mercado de las cuatro ruedas en la isla se ha estremecido primero por la noticia de la liberación de la venta minorista de autos y luego, por el futuro ensamblamiento de vehículos chinos dentro de Cuba.

Previo a ambos sucesos se desató una hemorragia en las calles de La Habana de vender almendrones ante el temor de que pudieran perder su precio.
Según el botero capitalino Eduardo Emaro “la noticia se filtró” y muchas personas trataron de vender sus automóviles, “sobre todo los carros americanos de 50 y 60 años”. La fiebre desencadenó que en una gran cantidad de parabrisas apareciera un cartel de “Se vende”, pero lo cierto es que no todos lograron deshacerse de ellos.
El taxista capitalino explica que “se han desplomado los costos de los vehículos antiguos cuando el 90 por ciento de los que hoy caminan por Cuba son así”.

Pensando como cliente Emaro cree que “usted con el dinero en la mano no se va a comprar un carro con veinte años de uso cuando puede tener uno de segunda mano mucho más moderno”.

Por ahora, “solo queda esperar a que venga el año que viene” y se sepa el precio de los autos que venderá el gobierno.

Ahora mismo Emaro transporta a sus clientes en un Ford alemán del 1960 y por él “hace diez años le daban 12 mil CUC y hoy serán 3 mil si acaso”, dijo con pesar.
El mecánico cienfueguero Miguel Haces corrió con más suerte que Eduardo Emaro pues hace seis meses vendió su Moskvitch por 15 mil CUC. Justo una semana antes del 19 de diciembre, fecha en que el gobierno anunció que ya no se necesitaría una carta de autorización para poder comprar un carro en Cuba, le ofrecieron un Aleko por la suma de 12 mil CUC. Después de que la noticia se hiciera pública le llevaron el mismo vehículo por la mitad del precio.

Hoy día “existe mucha expectativa” sobre el valor que “tendrán los carros que venderá el gobierno”, dijo Haces. Si se cumple tal y como destacó la prensa oficial que los carros modernos se comercializarán a precios “semejantes a los que reconoce el mercado entre los particulares”, un Toyota Yaris del 2009 podrá costar 43 mil CUC, casi tres veces el precio de un nuevo Toyota Yaris del 2014 en el mercado internacional.

El taxista habanero Eduardo Emaro puso el ejemplo de “un Audi de segunda mano bastante maltratado que acabado de comprar en la agencia por 12 mil CUC en la calle se lo llevaban por 60 mil CUC”.

La economista de Pinar del Río, Karina Gálvez manifiesta que en el campo de los automóviles en Cuba se está manifestando un “mercado de vendedores” donde es “mayor la oferta que la demanda” y por ende “deben bajar los precios”, fundamentalmente de aquellos vehículos que no puedan reevaluarse.
“La especulación” y el “escaso poder adquisitivo” son dos factores que convergen en ese sentido, concluye.

Aliens… la metamorfosis

Pedro Montané es mototaxista en Santiago de Cuba y por transportar un pasajero dentro de cualquier tramo de la ciudad cobra 10 pesos en moneda nacional (40 centavos de CUC).

Aunque los almendrones han descendido su precio “todavía valen caros. Relajadamente te pueden costar 12 mil, 15 mil CUC porque un motor de petróleo en el DIVEP (Grupo Industrial en manos del gobierno que se encarga de la distribución y venta de agregados y partes mecánicas y eléctricas de equipos agrícolas, automotores y para la construcción) cuesta 6 mil CUC. Los motores de gasolina ya nadie los quiere porque es muy cara” tanto en los servicentros estatales como en el mercado negro.

Según Montané los almendrones “no van a desaparecer ni extinguirse”, por lo menos, mientras tengan la capacidad de transformarse.

El chapistero de Las Tunas, Gustavo García destaca que “los almendrones no tienen nada que envidiarle a los autos modernos. La gente les ha adaptado aires acondicionados, pizarras originales, tapicería y motores nuevos”, que les permiten alcanzar “hasta más de 200 kilómetros por hora”.

Otra de sus ventajas es “el confort y gran espacio de los asientos además de que su carrocería es mejor para chapistearlos en caso de choques o de cambio de pintura”.
García es consciente de que ahora muchos vehículos “rusos y americanos” tendrán que hacerle frente a la competencia de los modernos y aunque algunos de estos “dinosaurios rodantes morirán”, otros “continuarán por las calles de Cuba” como verdaderos símbolos de una especie que busca la inmortalidad.
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