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Cada vez más empleados domésticos trabajan en casas cubanas


Una mujer cubana limpia una casa.

Las empleadas domésticas que una vez la revolución catalogó como un rezago de la sociedad pequeño burguesa, hoy trabajan con una licencia estatal y ganan desde 1 CUC diario hasta 80 CUC al mes.

Salarios más atractivos, flexibilidad en el tiempo de trabajo y mayores beneficios materiales son tan solo algunos de los factores que favorecen el resurgimiento de los empleados domésticos en Cuba.

Aunque es imposible determinar su número exacto, diversas fuentes al interior de la isla aprecian una mayor demanda de este tipo de empleados, debido en parte al retiro por parte del gobierno de varios programas de asistencia social y a la necesidad de todos los miembros de la familia de volcarse a las calles para ganarse el sustento.

“Durante muchos años la labor doméstica fue estigmatizada por el propio régimen pues la atribuía a un oficio de la sociedad pequeño burguesa; sin embargo, después de los años 90, en la medida en que se tuvieron que abrir y permitir el alquiler de las viviendas a extranjeros, el sector comenzó a cobrar auge”, explicó el periodista independiente de Cienfuegos Alejandro Tur Valladares.

Los ingresos de los empleados domésticos en Cuba pueden ser hasta cinco veces mayores que los de un obrero en la isla, apunta Tur Valladares, quien conoce a algunos que ganan desde un CUC diario y a otros que pueden llegar hasta los 80 por mes.

Según Miriam Molinet, ama de casa habanera, los empleados domésticos en Cuba son en su mayoría mujeres, y su trabajo se puede dividir en dos áreas fundamentales: las que se dedican a servir en las casas de las familias y que reciben un salario mucho menor en moneda nacional, y las que trabajan en las casas que les rentan a turistas.

“Las mujeres dedicadas a las labores de limpieza son muchas más comparadas con las que cocinan”, dice Molinet.

La economista de Pinar del Río Karina Gálvez atribuye el crecimiento de las empleadas domésticas en Cuba al recorte de los programas sociales dirigidos a asistir a personas desvalidas y de la tercera edad y “para muchas familias es más factible irse a trabajar y pagarle a alguien que les cuide a sus enfermos que permanecer en casa”.

En otros casos, concluye la economista, las mujeres tienen diferentes casas para limpiar y van una o dos veces por semana.

Dentro de los 178 oficios y actividades autorizadas recientemente por el gobierno cubano para ejercer el trabajo por cuenta propia se incluyen los de asistente infantil para el cuidado de niños, cuidador de enfermos, personas con discapacidad y ancianos, además del “personal doméstico”.

Crecen los empleados domésticos en Cuba
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En una segunda parte de este reportaje trataremos sobre la composición social de este sector y sus perspectivas.
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