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Retorno a La Habana por luna de miel suspendida


Turistas norteamericanos en La Habana

Una pareja de Arizona suspendió su luna de miel a La Habana en enero de 1959 para 53 años después visitar la Isla.

El diario The Arizona Republic publica un artículo con las impresiones de la pareja de Dan y Marcia Cohen, quienes tenían planeado ir a Cuba en enero de 1959, en su luna de miel. Debían partir en un crucero desde Miami y pensaban visitar los casinos y los espectáculos artísticos de estos. No realizaron el viaje por la entrada en La Habana de las tropas de Fidel Castro.

Al cabo de 53 años es que llegaron a La Habana en un viaje organizado por la cámara de comercio de Tempe, Arizona. La estancia en la isla cae dentro del programa de viajes “people-to-people”.

La gira incluye una visita a la casa de Ernest Hemingway y la nave en que el escritor se dedicaba a la caza de submarinos nazis durante la Segunda Guerra Mundial. La pareja afirma que vieron muchos coches de los años 50, con sus motores de diesel de larga duración, incluido un Chevy muy bien cuidado, con 450.000 millas recorridas.

Dan, a pesar de la música y el ambiente festivo, estaba consciente de la represión; había servido en la fuerza aérea estadounidense en el contraespionaje y dijo reconocer la propaganda y vio cómo los cubanos son desorientados por el régimen.

Uno de los turistas, dice el artículo, preguntó a guía turística su opinión sobre la prisión en la Base Naval de Guantánamo, donde Estados Unidos tiene detenidos a los sospechosos de terrorismo y por la respuesta desatinadas, el grupo de turistas supone que el gobierno cubano había dicho a sus ciudadanos que las fotos tomadas en la prisión iraquí de Abu Ghraib se habían tomadas en Guantánamo.

Muchos cubanos no tienen acceso a Internet, recuerdo la nota, pero lo hay en los hoteles turísticos, que no son tan modernos. Los turistas de Arizona se hospedaron en un hotel de 20 plantas y seis ascensores, de los cuales no más de tres estaban funcionando, y en un momento, funcionaba sólo uno.

Aunque podían hablar con las personas, siempre, recuerda Cohen, siempre había tres o cuatro personas acechando en las esquinas donde ellos paraban y observando los encuentros, y presume que sean agentes del régimen.

Escucharon Dan y Marcia las quejas de un cosechador de tabacos, a quien el gobierno le toma el 90 por ciento de su cosecha, así que las ganancias provienen de hacer cigarros para los turistas. Y la inventiva del cubano pasa por seguir a autobuses turísticos para recoger las botellas de agua vacías y vender al reciclaje.

La decepción más grande de Cohen fue ver las fachadas de los edificios una vez elegantes como se han deteriorado, con en mugrientas paredes y pintura de mala calidad.

Todos podemos imaginar lo que nos perdimos por no venir en 1959, dijo Cohen al final del artículo.
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