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Acusación de fraude en elecciones rusas


El actual primer ministro y candidato presidencial, Vladímir Putin (c), vota en un colegio electoral en Moscú.

Vladimir Putin es el gran favorito según los últimos sondeos que le otorgan en torno al 60% de los sufragios

Los rusos votaban el domingo en unas presidenciales -fraudulentas según denuncian algunos observadores- que permitirán el retorno de Vladimir Putin al Kremlin, tras una pausa de cuatro años, en un ambiente de impugnación nunca antes visto desde hace una década.

Unos 109 millones de electores están convocados a las urnas desde las 08H00 locales en Rusia, el país con nueve husos horarios.

Los comicios se abrieron a las 20H00 GMT el sábado en el Extremo Oriente ruso y se cierran a las 17H00 GMT en Kaliningrado, en el extremo oeste del país. Poco después se anunciarán las primeras estimaciones y un sondeo a pie de urna.

La agencia AFP dijo a las 15H00 en Moscú (11H00 GMT), la participación electoral alcanzaba el 47,6%.

Putin, gran favorito según los últimos sondeos que le otorgan en torno al 60% de los sufragios, votó a mediodía en la capital, acompañado por su esposa Liudmila, quien no suele hacer apariciones públicas.

"He dormido bien, he hecho algo de deporte y he venido aquí", dijo el hombre fuerte de Rusia, quien aspira a recuperar la presidencia tras haberla abandonado en 2008, para ser primer ministro, porque la Constitución rusa no le permitía presentarse a un tercer mandato consecutivo.

Poco después, tres militantes feministas del movimiento ucraniano FEMEN se manifestaron con los senos desnudos al grito de "Putin ladrón" ante la urna en la que Putin había introducido su papeleta. Fueron detenidas por la policía.

Putin se enfrenta a cuatro candidatos: el comunista Guenadi Ziuganov (segundo en los sondeos con entre el 15 y el 20% de los votos), el populista Vladimir Jirinovski, el millonario Mijail Projorov, nuevo en política, y el centrista Sergei Mironov.

Pero ninguno atacó frontalmente al ex agente del KGB y ningún candidato de la oposición radical ha sido autorizado a presentarse.

Los representantes de algunos candidatos, opositores, las organizaciones de observación electoral Golos y la Liga de Electores, así como medios independientes ya han señalado numerosos fraudes.

Ziuganov estimó que si Putin lograba un resultado en torno al 60% sería la prueba de que el voto ha sido fraudulento: "Cualquier persona razonable entiende que es imposible sin recurrir al fraude, sin robar votos", declaró tras votar.

El número de irregularidades es elevado, según los observadores, Golos considera que son igual de numerosas que en las presidenciales de 2008. "Nada ha cambiado en el fondo", declaró uno de los dirigentes de la ONG, Grigori Melkoniants.

"Intentan ser más discretos, pero no lo logran", añadió, según Interfax.

La página en internet control2012.ru, que registra las infracciones observadas por la Liga de los Electores, el partido Iabloko y los partidarios de Projorov, había contado hacia las 12H45 GMT unas 3.640 irregularidades, incluidos 303 casos de "transporte masivo de electores" para que voten en grupo y 61 casos de urnas con votos falsos.

Un periodista de la AFP vio en la plaza Bolotnaya de Moscú a más de un centenar de autobuses que llevaron a la capital a miles de jóvenes procedentes de otras regiones.

Estas personas no quisieron detallar quién había organizado su desplazamiento, pero dijeron haber venido especialmente para votar por Putin. La ley electoral permite a una persona votar en un centro electoral distinto al que le es atribuido, una regla que, según la oposición, facilita los fraudes.

El jefe de la comisión electoral de Moscú, Valentin Gorbunov, rechazó las acusaciones, estimando que quienes las formulaban probablemente habían sido pagados, retomando el discurso del poder que acusa a la oposición de estar financiada por Occidente.

"Todo esto son habladurías. Tengo la impresión de que les han pagado", dijo, según Interfax.

El poder había asegurado que los comicios serían libres y democráticos, después de que las falsificaciones denunciadas por la oposición y los observadores independientes en las legislativas de diciembre desencadenaran una oleada de protesta sin precedentes desde 2000.

En respuesta, Putin ordenó la instalación de 180.000 webcams -dos por despacho electoral- para que cada uno pueda seguir el desarrollo de la elección en directo en internet.

El sistema no funcionaba bien del todo, según observó la AFP. La retransmisión de imágenes se cortaban durante varios segundos o minutos en numerosos colegios electorales y en otros las cámaras no permitían controlar todas las urnas.

Si es elegido el domingo, Putin regresará a la presidencia por seis años, tras una reforma constitucional que prolonga dos años la extensión del mandato.

Sus partidarios han previsto por la noche una gran concentración, con unas 20.000 personas, cerca del Kremlin.
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