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Organizaciones del exilio cubano se unen en homenaje al excongresista Lincoln Díaz-Balart


El reconocimiento se produjo durante la Cena Anual que todos los 20 de mayo celebra el Consejo por la Libertad de Cuba.

Organizaciones del exilio cubano reconocieron al excongresista federal de origen cubano, Lincoln Díaz-Balart con la Orden Héroes de la Libertad.

El reconocimiento se produjo durante la Cena Anual que todos los 20 de mayo celebra el Consejo por la Libertad de Cuba y que en esta ocasión, además de festejar el día de la independencia nacional de Cuba, se efectúó en honor del exlegislador.

Doce conocidas organizaciones del exilio cubano se unieron al Consejo por la Libertad de Cuba para este homenaje: Brigada 2506, Consejo del Presidio Político, Colegio Médico Cubano en el Exilio, Directorio Democrático Cubano, Junta Patriótica Cubana, MAR por Cuba, Miami Medical Team, Municipios de Cuba en el Exilio, Partido Protagonista del Pueblo, Plantados Hasta la Libertad y la Democracia en Cuba, Presidio Político Histórico - Casa del Preso, y Unidad Cubana:

Y estas son las palabras que el exrepresentante del Congreso de los Estados Unidos, Lincoln Díaz-Balart, pronunció en dicha cena:

Gracias a todos ustedes, queridos amigos. Especialmente a los héroes que enviaron mensajes desde Cuba.

La tiranía cubana sigue en el poder y mantiene el sistema de vigilancia sobre el pueblo. El terror sigue implantado. La tiranía mantiene el bloqueo de información sobre el pueblo. El tirano Fidel Castro ha entregado los títulos y las posiciones formales de poder a la única persona en cuya lealtad absoluta confía para que cumpla sus órdenes, su hermano Raúl Castro.

La vigilancia totalitaria, el arraigamiento del terror, el intento de dar la impresión que el aparato de poder ha sobrevivido a Fidel Castro - todo en el caldo de cultivo de la vergonzosa falta de solidaridad internacional hacia el derecho de los cubanos a ser libres - crea en muchos cubanos la desesperanza, la falta de esperanza en la posibilidad de un futuro mejor en Cuba.

La falta de esperanza es el más temible de los enemigos de los cubanos.Pero tomemos conciencia de otras realidades del momento que vivimos. Hoy, en cada municipio de Cuba, hay héroes de la oposición interna luchando por la libertad de Cuba. Los héroes de hoy serán los protagonistas de mañana. Nosotros tenemos la obligación de ayudar a esos héroes.

Esta misma tarde hablé por teléfono con uno de esos héroes, en el centro de Cuba, en la Ciudad de Placetas; Jorge Luis García Pérez "Antúnez". Me contó como ayer, su esposa, Iris Pérez Aguilera, otra heroína cubana, fue con dos opositoras mas, Jaimara Reyes Mesa y Donaida Pérez Paseiros, miembros del Movimiento Feminista Rosa Parks, a la emisora de radio de Placetas donde exigieron que se informara la verdad sobre el asesinato en una cárcel cubana hace solo unos días del patriota y opositor Wilfredo Soto ya que la tiranía no para de mentirle al pueblo cubano diciéndole que Wilfredo Soto murió porque estaba enfermo.

De la emisora de radio ayer se llevaron presas a esas tres cubanas que siguen detenidas e incomunicadas. Que los carceleros de esas cubanas sepan que los estamos vigilando. ¡Suéltenlas ya!

Le queda poco a la tiranía cubana. La tiranía está totalmente gastada. Raúl Castro, Machado Ventura, Ramiro Valdés y los otros dinosaurios asesinos con títulos de poder en Cuba, son criados de Fidel Castro.

No solo son despreciados por el pueblo, sino carecen de instituciones. En realidad, no son un régimen. Son una fachada, una farsa. Criados de un tirano enfermo que está al cumplir 85 años de edad. Fidel Castro es un psicópata, siempre lo ha sido, pero continúa siendo el máximo poder en esa finca particular feudal que es la tiranía cubana. Es el originador de toda idea y de toda orden en esa tiranía. Y es el director del eje del mal financiado por el ogro Chávez en nuestro hemisferio.

Sustentados en el terror, todo lo de la tiranía cubana es mentira. Ni ha habido traspaso de poder de Fidel Castro, ni son un régimen, ni mucho menos tendrán un mañana.

Estamos presenciando el crepúsculo de la barbarie en Cuba.

Otra realidad que no debemos ignorar es la importancia para Cuba del exilio.

Los cubanos, aquí en Miami, han producido un verdadero fenómeno de creatividad, de trabajo, de dinamismo y de esfuerzo que ha sido fundamental en la transformación de ésta comunidad en uno de los centros financieros, bancarios, comerciales, artísticos y turísticos más importantes de Estados Unidos hoy.

El contrapeso a toda la vergonzosa falta de solidaridad en el mundo hacia el derecho de los cubanos a vivir en libertad, es el exilio de Miami.

En todos mis años en el Congreso de Estados Unidos, ningún exiliado cubano vino a verme para que lo ayudara a recobrar una propiedad en Cuba, pero cientos me hablaron de sus ilusiones y sus proyectos para ayudar a nuestros hermanos de la isla.

El amor en el exilio por Cuba y los cubanos, es extraordinario.

El deseo de los cubanos del exilio por coadyuvar en la reconstrucción de una Cuba libre, soberana, prospera y feliz, es admirable.

La llama de la nacionalidad cubana, la llama de la República forjada por el sacrificio de los Mambises, cuyo aniversario conmemoramos hoy y que pronto se levantará nuevamente, esa llama se ha mantenido viva en el exilio.

El poder político del exilio hizo posible que Estados Unidos, la nación más poderosa del mundo, a través de los más de 50 años de la existencia de la tiranía cubana, mantuviera un tratamiento generoso hacia los cubanos en su legislación migratoria, y que no normalizara sus relaciones con la tiranía; ese poder político hizo posible la "codificación", convirtió en la ley de Estados Unidos, las tres condiciones para la normalización de las relaciones de Estados Unidos con un gobierno cubano, no importante quien sea el Presidente de Estados Unidos:

La liberación de todos los presos políticos, sin excepciones La legalización de todos los partidos políticos, sin excepciones, de la prensa independiente, y de los sindicatos obreros libres; Y la convocatoria de elecciones libres y pluripartidistas para los cubanos

Y, de igual forma que fue decisivo el requisito democrático mantenido por Europa a las dictaduras en España y Portugal en la década de los 1970, esa política de Estados Unidos será de gran importancia para la transición democrática que se acerca en Cuba.

La ayuda humanitaria que envía el exilio al pueblo de Cuba, es mayor que toda la ayuda que reciben los cubanos procedente de todos los países del resto del mundo juntos.

Que el amor por Cuba se haya mantenido en las nuevas generaciones en el exilio, es testimonio del patriotismo de las generaciones de nuestros padres y nuestros abuelos, y se agradecerá por los cubanos por los siglos de los siglos.

El exilio es una parte muy importante de la nación cubana. La demonización del exilio cubano - tan común en el mundo de hoy - demuestra una absoluta falta de conocimiento de la realidad de Cuba. Esa demonización del exilio tiene que terminar ya.

Cuando Fidel Castro y Raúl Castro estén enterrados en el basurero de la historia, y el proceso de la transición democrática vaya a comenzar, el exilio tendrá que estar en la mesa.

Déjenme repetir aquí lo que dije el 20 de diciembre del año pasado. Un mensaje a las fuerzas armadas cubanas: Ayuden a los cubanos a liberarse de los hermanos Castro. Si contribuyen a la transición democrática, podrán tener la función que toda fuerza armada debe tener en una sociedad democrática con supremacía del poder civil en un Estado de Derecho, y no el veto del repudio que les garantizaría un Tiananmén. Estén conscientes que no hay solución posible con los Castro, de la misma forma que, sin los Castro, es inevitable una Cuba con todos y para el bien de todos.

La nación cubana ha sufrido demasiado. La destrucción ha sido total. Cuba tendrá que resurgir de sus propias cenizas, como ya lo hizo tras la opresión y destrucción Weylerianas.

El historiador Rafael Martínez Ortíz describió la condición de Cuba al comienzo del siglo 20 (en su libro, "Cuba - Los primeros años de independencia", Paris, 1929), "El país quedaba arrasado; la riqueza…había sido totalmente destruida…La herencia de los siglos habíase deshecho…, del trabajo de las generaciones solo quedaban, como huesos de esqueletos esparcidos…torres solitarias, muros caídos, montones informes de hierros cubiertos de oxido y ladrillos rotos o calcinados…La mortalidad llegó a ser asombrosa…fueron cientos de miles las victimas".

Pero en cuanto fueron libres, en cuestión de pocos años, y a pesar de los errores y de las inevitables imperfecciones, los cubanos convirtieron a Cuba en una de las naciones más prósperas de nuestro hemisferio.

Fíjense en la descripción del teólogo y monje trapense francés, Thomas Merton, en su Diario, cuando visitó a La Habana en abril de 1940: "La Habana es una ciudad bañada en el éxito…Vendedores de billetes de lotería, o de ediciones extraordinarias de periódicos vespertinos (casi cada minuto aparece la nueva edición de algún periódico) entran y salen de la multitud…Si estás comiendo en una mesa de las terrazas de la plaza, participas en la vida de toda la ciudad…todo el mundo parece estar circulando a tu alrededor, a pesar de que los viandantes literalmente no vienen ni van de las mesas en que se sientan los comensales…El alimento es abundante y barato: pero es que además, si no tienes dinero, no tienes que pagar por él, porque es de todo el mundo, se desborda e inunda las calles…Cuanto más observas la ciudad y te mueves por ella, más amor recibes de ella y más amor le devuelves…y esto, después de todo, es el modelo mismo de la vida eterna, un símbolo de salvación. Esta pecadora ciudad de La Habana está construida de tal manera que, cualquiera que sepa vivir en ella, puede interpretarla como una analogía del reino de los cielos".

Esa es la Cuba que construyeron los cubanos cuando Cuba era libre.

"Si creer lo que no vimos es la fe, creer lo que veremos es la esperanza", dijo Miguel de Unamuno. Yo sé que veremos pronto el fin de la anti-Cuba del odio y de la envidia. Que abrazaremos en libertad a nuestros hermanos que sufren hoy la opresión. Pronto veremos a Cuba libre, próspera, feliz, sin odios ni rencores, sin perseguidos ni perseguidores. Es más que nuestra esperanza. Es nuestra certeza.

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