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Europa y Rusia al rescate de Grecia


El primer ministro griego, Alexis Tsipras (dcha), saluda al presidente ruso, Vladímir Putin, antes de participar en una sesión plenaria del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (Rusia) hoy, viernes 19 de junio de 2015.

Grecia quiere convertirse en un nuevo centro de distribución energética. Un gasoducto, el Turkish Stream, será construido por Rusia y Turquía y creará cerca de 20.000 puestos de trabajo para los griegos. El gaseoducto pasará por el fondo del Mar Negro.

Grecia obtuvo un salvavidas temporario el viernes que ayudará a sus bancos a afrontar una fuga de depósitos en las vísperas de una cumbre de los 19 jefes de la eurozona que podría determinar el futuro del país en la moneda común.

Crece la incertidumbre desde que terminó con mutuos reproches una reunión el jueves sobre las reformas que debe efectuar Grecia para obtener más préstamos.

Grecia tiene un vencimiento de deuda el 30 de junio para el cual carece de fondos y el default podría provocar su salida del euro.

Varios países europeos dicen abiertamente que se están preparando para esa eventualidad.

En las calles de Atenas no se advertían indicios de angustia, aparte de las colas habituales en bancos y supermercados, pero las autoridades advirtieron un aumento en retiros y transferencias de fondos, que también se pueden realizar por vía electrónica.

Un funcionario de la UE dijo que los griegos retiraron unos 2.000 millones de euros (2.300 millones de dólares) de sus cuentas en los últimos tres días.

El dinero está saliendo de los bancos griegos más rápidamente que nunca, dijo el funcionario, que habló bajo la condición de anonimato debido a la situación difícil.

Por eso la junta de gobierno del Banco Central Europeo resolvió el viernes dar un crédito de emergencia adicional a los bancos griegos para que enfrenten la situación.

Un directivo bancario griego, que habló bajo la condición de anonimato porque el anuncio no era público, confirmó la decisión, pero se negó a dar una cifra.

El BCE está incrementando sin cesar su apoyo a los bancos griegos: tomó una medida similar hace dos días. Se cree que no cerrará esa fuente hasta que considere que Grecia va a la bancarrota sin remedio y de ninguna manera lo hará antes de la cumbre de emergencia de los 19 jefes de la eurozona prevista para el lunes.

Sin embargo, si no aparece rápidamente un acuerdo con los acreedores que permita al país saldar sus deudas inmediatas, empezando por la del 30 de junio, el BCE se verá bajo una presión interna para dejar de inyectar fondos en un sistema bancario al borde del colapso.

Grecia debe pagar 1.600 millones de euros al Fondo Monetario Internacional el 30 de junio, pero no puede sin acuerdo que destrabe un tramo de 7.200 millones de euros en préstamos de rescate.

Las relaciones han empeorado en los últimos días, con cruces de acusaciones en términos cada vez más acerbos.

La posibilidad de que Grecia se desmarque de la Comunidad Económica Europea se está acercando con la firma este viernes de un importante acuerdo con Rusia, el paso del gaseoducto que termina en Turquía y pasará por las islas griegas.

Los ministros de Energía de Grecia y Rusia, Panayotis Lafazanis y Aleksandr Nóvak, firmaron hoy un memorando intergubernamental de cooperación para construir en territorio griego la prolongación del gasoducto Turkish Stream, destinado a llevar el gas ruso a Turquía y a ser parte de la alternativa a otro gasoducto (South Stream) al que Moscú renunció en diciembre de 2014, informa el diario español El País.

Este acuerdo es la culminación de una visita que realizara a Rusia en abril pasado el jefe de gobierno griego Alexis Tsipras. Entonces, hablaron de una colaboración energética que ahora comenzará en firme.

La firma de este viernes se produjo en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, en el marco de la cual Tsipras vuelve a reunirse con el presidente Vladímir Putin.

El gasoducto tendrá un coste de 2.000 millones de euros y será financiado con un crédito ruso a cargo de la compañía de inversión VEB-Capital. Grecia pagará el crédito con su porcentaje de los beneficios del proyecto. Está previsto que la construcción se prolongue de 2016 a 2019, según dijo el ministro Nóvak. Para el proyecto se creó una empresa mixta ruso-griega, siendo la parte rusa la compañía inversora VEB-Capital. El socio griego creará una nueva compañía de inversión de capital para el proyecto

Moscú se alegra de la posibilidad de avanzar en sus planes en el sector energético, afirmó el ministro Nóvak, según el cual el memorando supone llevar la colaboración entre Rusia y Grecia a un “nuevo nivel”. Grecia quiere convertirse en un nuevo centro de distribución energética en la región, según Lafazanis.

Ayer, el ministro griego se entrevistó con con Alexéi Millar, el jefe de Gazprom, el consorcio de gas controlado por el Estado ruso, y debatió con él sobre la participación griega en el nuevo esquema ruso de abastecimiento de gas a Europa a partir de Turquía.

Según las autoridades griegas, el nuevo gasoducto creará cerca de 20.000 puestos de trabajo. A tenor del acuerdo alcanzado en diciembre de 2014, Rusia y Turquía construirán el Turkish Stream, un gasoducto por el fondo del mar Negro con capacidad para transportar 63.000 millones de metros cúbicos de gas al año. El gasoducto por territorio griego, que será la continuación de aquel, deberá tener una capacidad de cerca de 50.000 millones de metros cúbicos al año.

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