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Las ruinas de una "Cotorra" que daba agua mineral en Cuba (FOTOS)


Fuentes Blancas, Lobatón, Uribe, Milanés, Santa Ana, La Milagrosa, La Mina, San Agustín, Fuente del Obispo y sobre todo La Cotorra, son marcas que aún recuerdan los que han vivido en la Villa.

Al Este de La Habana se encuentra Guanabacoa, vetusta, llena de magia y símbolos. Desde su fundación en 1554 está ligada al agua como elemento. Entre los significados más relevantes de su nombre aborigen está el de “tierra de aguas”. Fue especialmente famosa por las bondades de sus aguas minerales y medicinales, que en la Villa son abundantes.

En la entrada de esta centenaria Villa, se encuentran los restos de la que fuera la mayor embotelladora de aguas minerales en Cuba, “La Cotorra”. De las 27 marcas de agua mineral comercializadas en Cuba en 1956, 11 eran de Guanabacoa. Aguas “La Cotorra”, la más popular de todas, fue fundada en 1906 y llegó a tener 96 sucursales en todo el país. Hoy los guanabacoenses evocan con nostalgia los tiempos en que podían disfrutar de sus aguas.

“Cuando yo nací, La Cotorra tenía unos 85 carros, que repartían agua por toda La Habana, eso poco a poco fue desapareciendo, al caerse la fábrica y no repararse desaparece también Aguas La Cotorra”, contó Ramón Luaces, quien ha vivido toda su vida vinculado a este lugar; su casa está frente a la Planta, su abuelo trabajó allí, además él colecciona botellas y objetos relacionados con sus aguas.

Durante los años 40 y 50, Guanabacoa ganaba el epíteto de Ciudad Industrial, por el gran desarrollo fabril y comercial que alcanzaba. Hoy ese patrimonio está en franco deterioro. Las ventajas económicas y sociales que brindaba el negocio de las aguas, fueron desestimado irreflexivamente, el crecimiento de barrios alrededor de las fuentes y un mal manejo ambiental llevaron a su contaminación.

“Dentro de las industrias más grandes que había en Guanabacoa, estaba la fábrica de La Cotorra. Fue fundada por Claudio Conde y empezó con pozos y carretones de caballos, hasta llegar en 1927 a embotellar el agua y tener más de 260 carros”, contó Luaces.

La anciana, Nélida Rodríguez, recuerda a su tía Luisa que también trabajaba en la fábrica.

“Allí existía toda la tecnología para el agua y el embotellamiento, se trabajaba 24 horas, y fue muy importante como fuente de empleo aquí en Guanabacoa. Se distribuía por las playas, y se vendían diversos formatos. Además del agua también distribuía la cerveza Cabeza de Perro, y refrescos”, comentó Rodríguez.

Actualmente la planta se encuentra en un deplorable estado constructivo y hasta hace unos años solo embotellaba en grandes bidones para las Playas del Este. El jardín y parque que pertenecía a “La Cotorra”, se encuentra hoy rentado por emprendedores que aprovechan las ventajas de su posición y paisaje para desarrollar un negocio de hostelería. El motivo de su no recuperación es casi un misterio.

“No les interesa, Ciego Montero abarcó Cuba y esto no le interesa a nadie. Aquí han venido muchas veces extranjeros a hacer contratos para echar andar la fábrica y al final no sé bien porque no pasa nada. Aún quedan los filtros americanos, pero ya los manantiales no se mantienen”, opinó Luaces.

“Siempre dicen que van a repararlo, pero sigue igual. Hasta hace poco se filtraba el agua traída de otros lugares, pero ya no eso. Esto era un lugar precioso, con un Ermita, sus manantiales, el parque infantil, las cuevas y una jaula con cotorras”, contó con nostalgia Rodríguez.

Fuentes Blancas, Lobatón, Uribe, Milanés, Santa Ana, La Milagrosa, La Mina, San Agustín, Fuente del Obispo y sobre todo La Cotorra, son marcas que aún recuerdan los que han vivido en la Villa. Los más jóvenes no son conscientes de que por las entrañas de Guanabacoa aún corren las aguas que le dieron nombre y prestigio. Como un símbolo al abandono todavía está la fábrica y el parque La Cotorra, para recordar que Guanabacoa todavía significa “Tierra de Aguas”.

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