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Analizan nudo gordiano económico de Raúl Castro para Díaz-Canel


Cubanos esperan fuera de una carnicería en La Habana, el día en que Díaz-Canel sustituyó a Raúl Castro.

Sin una profundización de las reformas que Castro dejó inconclusas el nuevo gobernante no podrá sortear la debacle en Venezuela ni encauzar a Cuba hacia su desarrollo sostenible, indicaron a la revista "Proceso" los catedráticos Carmelo Mesa-Lago y Pavel Vidal.

La revista mexicana Proceso entrevistó a dos prominentes economistas cubanos, Carmelo Mesa-Lago y Pavel Vidal, en torno a las circunstancias en que el nuevo gobernante oficial de Cuba, Miguel Díaz-Canel, tendría que continuar un proceso de reformas urgente pero que Raúl Castro no concluyó en casi 12 años al frente del gobierno.

La publicación expone que Díaz-Canel deberá enfrentar esos desafíos “en medio de una crítica situación económica”, que incluye dos años de estancamiento económico y una severa caída del comercio exterior de bienes y servicios, y de “las resistencias del sector más ortodoxo del Partido Comunista”.

Mesa-Lago, profesor emérito de Economía y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Pittsburgh afirma que las reformas, encaminadas a crear más mercado y reducir el tamaño del Estado ─como en su momento hicieron China y Vietnam─ no avanzaron ni con la rapidez ni con la profundidad que se requería.

“La idea era que se expandiera el sector no estatal, especialmente el trabajo por cuenta propia, la concesión de tierra a privados y las cooperativas urbanas. Y es cierto que el sector no estatal se expandió y ahora representa el 29 por ciento de la fuerza de trabajo (el doble que en 2009)”, dice el catedrático. “Pero no ha logrado el tamaño que necesita para absorber a los trabajadores estatales cuyos empleos son innecesarios”. Mesa-Lago ha calculado la cifra de empleados improductivos del Estado cubano en un millón 300 mil.

Añade que otras reformas, como la unificación monetaria y cambiaria, que es “crucial” para mejorar la productividad y acabar con las distorsiones económicas, ni siquiera ha comenzado.

La existencia desde finales de los años 90 de dos tipos de peso en Cuba ─uno que se cambia a 24 ó 25 por 1 con el dólar estadounidense, y otro que se equipara con el USD─ “imposibilita determinar la eficiencia de las empresas estatales (subsidiadas por un tipo de cambio irreal), su rentabilidad y la competitividad de las exportaciones”, opina el experto.

Venezuela tira de Cuba... hacia abajo

Por otro lado, el doctor en Economía Pavel Vidal, profesor de la Universidad Javeriana en Cali, Colombia, afirma que la transición cubana ocurre en momentos de muy bajo crecimiento y hasta recesión.

Aunque Cuba aseguró que en 2017 su economía creció en un 1,6 %, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estima que el Producto Interno Bruto (PIB) cubano se contrajo en 0.4 por ciento en el bienio 2016-2017.

Vidal, considera que la crisis económica es resultado de la profunda recesión que vive Venezuela, el principal socio comercial de la isla, y de la falta de liquidez del sistema financiero cubano para asegurar las importaciones de insumos que requiere el aparato productivo.

Proceso cita una estimación de la Cepal acerca de la caída del PIB venezolano: desde 2014 hasta que concluya 2018 sería del 37 por ciento. Agrega que el efecto para Cuba ha sido catastrófico porque ese país era su principal comprador de bienes y servicios y su mayor proveedor de petróleo.

“Cálculos de Carmelo Mesa-Lago indican que Cuba llegó a realizar el 44 por ciento de su comercio exterior con Venezuela, pero el año pasado ese porcentaje cayó al 17 por ciento y el suministro de petróleo, que era de 105,000 barriles diarios a precios preferenciales, se redujo a unos 55,000”, agrega.

El déficit se ha cubierto comprando petróleo a otros proveedores a precios de mercado.

La publicación cita también a Mesa-Lago en cuanto a los efectos para la compra de servicios profesionales cubanos, que por años han representado la mayor entrada de divisas de la isla, y lo que le permite compensar su anémica balanza comercial de bienes.

El académico revela que por ese concepto Cuba recibió el año pasado 4.500 millones de dólares, apenas la mitad de la cifra de 2013.

Pavel Vidal llama la atención en ese sentido sobre una irregularidad en las estadística cubanas, pues Venezuela “está incumpliendo con el pago de los servicios médicos cubanos, pero Cuba sigue registrando eso como exportaciones, aunque no se estén cobrando”.

Deuda saldada y nuevo endeudamiento

En su entrevista con la revista mexicana, el economista radicado en Colombia señala que el impacto de la crisis venezolana y la caída de los ingresos por exportaciones de bienes y servicios han impedido al gobierno cubano ponerse al día en los pagos de la deuda externa ─que había sido reestructurada en términos favorables con varios países y bloques ─ y a los proveedores de Cuba, motivando una caída del 10 por ciento en las importaciones en 2017.

Vidal anticipa que la vulnerabilidad de la economía “en términos de crecimiento y de finanzas”, se va a prolongar al menos por dos años más”,

Resalta que la situación externa se complica con la política del presidente estadounidense Donald Trump, que ha impuesto restricciones como la prohibición a empresas estadounidenses de hacer transacciones con el grupo militar-empresarial Gaesa, el mayor consorcio comercial, industrial y de servicios del país, y otras a los viajes de estadounidenses a Cuba. Estas han estado afectando las llegadas desde el país vecino, que aportó en 2017 más de un millón de los 4,7millones de viajeros que visitaron la isla.

Avances y decepciones

Pavel Vidal sostiene que Raúl Castro “sí hizo cambios” que convirtieron la economía y la sociedad cubanas “en algo muy distinto a lo que eran hace diez años”, al abrir espacios de mercado y de consumo de bienes y servicios que antes no existían o estaban muy limitados.

Para él lo más importante que le ocurrió a la economía cubana bajo el último gobernante de la llamada “generación de los históricos” fue que se diera “el primer paso para la apertura a un sector privado nacional, que hoy en día emplea a la tercera parte de la fuerza de trabajo. Entonces sí ha habido una reforma, pero también hubo aspectos muy decepcionantes en la agricultura, en la productividad de las empresas estatales y en la unificación monetaria, que no se ha hecho”.

Acerca de las reformas agrícolas de Castro, que otorgó en usufructo más de un millón 900 mil hectáreas de tierras ociosas, Mesa-Lago señala que mientras en China y Vietnam la tierra se da en usufructo a particulares por 50 años prorrogables, en Cuba se otorga solo desde el año pasado por 20 años ─antes era por 10─ “y eso, y los altos impuestos, desincentivan que los campesinos inviertan y desarrollen proyectos productivos de largo plazo”.

Mientras tanto, el país continúa importando unos 2.000 millones de dólares anuales en alimentos, una cantidad equivalente a más de la mitad de sus exportaciones de bienes.

El profesor emérito de la Universidad de Pittsburgh también se refiere al estancamiento de las reformas dirigidas a fomentar la inversión extranjera. Especialistas del propio gobierno cubano han calculado que para poder crecer a tasas anuales sostenidas del 5 por ciento Cuba necesita recibir capitales externos por unos 2.500 millones de dólares anuales.

“Hay más de 400 propuestas de inversión extranjera, pero solamente se habían aprobado, hasta abril pasado, 33. Esto no tiene ningún sentido”, asegura Mesa-Lago.

Él y Pavel Vidal coinciden en sus entrevistas con Proceso en que para “salir del hoyo”, Miguel Díaz-Canel tendrá que llevar a otro nivel las reformas en Cuba, si es que quiere sortear con éxito la debacle de la economía venezolana y transitar hacia un modelo de desarrollo sostenible como el socialismo de mercado de China y Vietnam.

(Entrevistas de "Proceso", reseñadas por Rolando Cartaya)

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