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Sueco niega que Carromero iba a exceso de velocidad


Entrevista a Modig

Mientras, el diario El País ve la rebaja de la pena solicitada por la fiscalía cubana en el juicio del español Angel Carromero como un gesto de buena voluntad.

El sueco Aron Modig, que viajaba en el mismo auto junto a Oswaldo Payá, Harold Cepero y Angel Carromero, salió en defensa de este último luego de conocer que sería condenado a cuatro años de cárcel por su responsabilidad en el accidente automovilístico que causó la muerte de los opositores Payá y Cepero.

Modig considera que el dirigente de Nuevas Generaciones del PP no manejaba de forma imprudente, tal como afirma el tribunal que sentenció a Carromero en Bayamo, y ha instado a las autoridades cubanas que lo liberen y permitan su regreso a España.

El sueco Modig resultó herido en el accidente y ha declarado en varias ocasiones que, como iba durmiendo, no recuerda nada del accidente. Sin embargo, aseguró en un comunicado de su organización, las Juventudes Demócrata Cristianas de Suecia, que Carromero no conducía de forma temeraria.

A España cuanto antes

El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, aseguró que España gestionará traer a Carromero "cuanto antes" cuando haya sentencia firme, lo que ocurrirá previsiblemente en diez días.

En un acto electoral del PP en San Sebastián, Margallo declaró a los medios de comunicación que "hay una sentencia que se comunicó ayer, hay un periodo de diez días en que la familia y la defensa tienen que decidir si apelan o no y, una vez se sepa si la sentencia es firme, empezará la labor diplomática para lograr el indulto, la expulsión o el cumplimiento de la pena en España".

"Cuando la sentencia se haga firme, dentro de diez días, se iniciará la labor diplomática con toda discreción que estas cosas requieren para lograr cuanto antes que Ángel Carromero esté entre nosotros".


Un gesto de buena voluntad

Por otra parte, el diario El País comentó en un editorial que la rebaja en tres años de la desproporcionada pena solicitada por la fiscalía cubana en el juicio del español Angel Carromero, podría ser interpretada como un gesto de buena voluntad.

Explica que el accidente “nunca habría alcanzado notoriedad si el conductor no hubiera sido activista de un partido no grato al régimen cubano y si en el desgraciado siniestro no hubieran perecido dos miembros de la disidencia cubana, sobre todo Oswaldo Payá, el opositor con mayor perfil internacional, cuya familia sigue sin aceptar la versión oficial. Esa expectación y la dimensión política del caso se han mantenido hasta el mismo día del juicio —la colaboradora de EL PAÍS Yoani Sánchez fue retenida por la policía cuando acudía a cubrirlo—, descrito por el cónsul español en La Habana como “correcto, limpio y procesalmente impecable””.

Y señala el periódico que la solución del caso es resultado de una diplomacia callada, específicamente “la conversación en Nueva York, el mes pasado, aprovechando la Asamblea General de la ONU, de los ministros de Exteriores de ambos gobiernos. Sin duda ha ayudado que Mariano Rajoy sea percibido por La Habana como menos beligerante que José María Aznar”.

Si la diplomacia no se malogra, indica el rotativo madrileño, el desenlace más favorable para Carromero sería su expulsión de Cuba, prevista en el Código Penal castrista, antes de cumplir la pena impuesta.

De no ser así, el hecho de que no se especifique el lugar de su cumplimiento alimenta la posibilidad de que los dirigentes cubanos permitan a Carromero que lo haga en España, al amparo del convenio bilateral de 1998.

Agrega el editorial de El País que a la luz de lo sucedido en la carretera de Bayamo, cualquiera de las opciones resulta mucho más justa y razonable que su encarcelamiento en Cuba.
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