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Rusia teme por economía debido a crisis ucraniana


Tropas supuestamente rusas bloquean la entrada de la base de la Fuerza Naval ucraniana de Sevastopol, Ucrania el lunes 3 de marzo de 2014.

La economía rusa se venía desacelerando desde antes de la escalada con Kiev por el apoyo dado por Moscú a los secesionistas de la región de Crimea.

La economía rusa sufre ya las consecuencias de la crisis ucraniana y podría entrar en recesión, independientemente de las sanciones occidentales, estiman analistas.

La economía rusa se venía desacelerando desde antes de la escalada con Kiev por el apoyo dado por Moscú a los secesionistas de la región de Crimea, que votó separarse de Ucrania para adherir a la Federación Rusa en un referéndum impugnado por Occidente.

La tensión generó la peor confrontación diplomática entre Moscú y los países occidentales desde la Guerra Fría, aunque actualmente los intereses económicos de ambas partes están mucho más interconectados que antes del derrumbe del comunismo a inicios de los años 90.

Con el riesgo de sanciones y la fuga de capitales extranjeros, los economistas temen ahora un impacto difícil de absorber para la economía rusa.

"Una recesión es difícil de evitar", resumieron el lunes los analistas de la banca pública VTB Capital, que prevén una contracción de la economía en el segundo y el tercer trimestre y un crecimiento nulo del Producto Interior Bruto (PIB) ruso en 2014.

"Varias señales demuestran que la economía está golpeada por efecto de la incertidumbre ambiente. (...) Las empresas aplazan sus inversiones y las contrataciones y los consumidores aplazan sus gastos no indispensables", explicaron.

Riesgo de espiral inflacionaria


El rublo cayó más del 12% ante el euro desde principios de año, provocando un riesgo de espiral inflacionaria y de un frenazo al consumo. La cotización de la moneda es seguida de cerca por una población habituada a las dramáticas devaluaciones desde el desmembramiento de la URSS.

Y las empresas y los inversores se muestran prudentes en espera de saber hasta dónde llegará la escalada antes de lanzar proyectos importantes.

Para Neil Shearing, del gabinete Capital Economics, las sanciones contempladas hasta ahora -dirigidas más a altos responsables que a las empresas- deberían tener "repercusiones limitadas". "Pero el efecto indirecto, como una anticipación de nuevas sanciones más duras, podría provocar más daños", apuntó.

El exministro ruso de Finanzas Alexei Kudrin, muy respetado en los círculos de empresarios internacionales, advirtió la semana pasada de que el movimiento ya había empezado.

"Los créditos contraídos por nuestras empresas en el extranjero se elevan a 700.000 millones de dólares actualmente. Hoy esto empieza a reducirse porque muchas líneas de crédito se anularán, algunos proyectos conjuntos se paralizarán y eso incluso ya ha empezado", explicó.

Sin embargo, los economistas apuntan a la falta de inversiones como principal motivo del estancamiento del crecimiento en Rusia (1,3% en 2013 contra 3,4% en 2012 y 4,3% en 2011).

El país se había beneficiado a principios del año 2000 de una recuperación de las capacidades de producción y de la subida de los precios de los hidrocarburos, pero las propias autoridades rusas admiten que el modelo está ahora agotado.

Petróleo, automóvil, trenes, defensa, agroalimentación, obras públicas: en casi todos los sectores, las grandes empresas rusas se han asociado a multinacionales occidentales para modernizarse, aunque Moscú trate de reequilibrar su economía en dirección de Asia.
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