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Mark Green: Ayudemos a Cuba a cumplir su sueño de verdadera democracia


El administrador de USAID, Mark Green, durante su discurso en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada.

Declaraciones del administrador de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional Mark Green ante el Congreso de Colombia

Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada
Bogotá, Colombia
18 de julio de 2018

ADMINISTRADOR GREEN: Buenos Días, Presidente Santos, miembros de la legislatura, nuestros invitados. Gracias por su cálida bienvenida y por su amable hospitalidad. Les traigo saludos del presidente Trump y del vicepresidente Pence. Siendo, digamos, un congresista en recuperación, es un honor especial para mí acompañarlos al comienzo de su nueva sesión legislativa. Recuerdo cuán especial y auspicioso puede ser el comienzo de cada nuevo término. Es un momento optimista. Después de todo, todavía no han tenido votaciones. Nadie está enojado; todos creen todavía que van a votar a su manera.

Disfruten de este momento mientras dure. Con toda seriedad, me siento honrado de acompañarlos en un tributo a su vibrante democracia, en esta grandiosa e histórica ciudad. No muy lejos de aquí, Simón Bolívar combatió con gallardía en la batalla de Boyacá, cambiando el curso de la historia no solo para Colombia, sino para toda la región. A solo cuadras de este lugar, el presidente Alberto Lleras Camargo y el secretario de Estado de los Estados Unidos George C. Marshall encabezaron la conferencia que dio origen a la Organización de los Estados Americanos. Y en esta misma ciudad, sus prestigiosas universidades están educando a la próxima generación de líderes colombianos y mundiales, preparándolos hoy para asumir las riendas del liderazgo del mañana. Están aprendiendo a crear, inventar y superar los límites del conocimiento, para que el futuro sea más grande, mejor y más brillante para toda la humanidad.

Mis amigos, aunque vengo de los Estados Unidos, cuando miro a mi alrededor, veo mucho de amistoso y de familiar. Las fronteras de nuestros países pueden estar a más de 4,200 kilómetros de distancia, pero de todas las maneras importantes ustedes están muy cerca, nos unen la herencia, los valores y, lo que es más importante, las esperanzas para el futuro. Los colombianos han ayudado a formar el tejido mismo de la sociedad estadounidense. Cuando los estudiantes de EEUU estudian literatura, se les asigna que lean a Gabriel García Márquez, Gabo. Esta generación de mis compatriotas ha crecido viendo en el escenario a John Leguizamo, escuchando a Shakira en la radio y viendo a Sofía Vergara en la T.V.

El director de USAID Mark Green saluda al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.
El director de USAID Mark Green saluda al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.

Innumerables estadounidenses van al gimnasio todos los días para tomar clases de Zumba creadas por Beto Pérez. Ellos animan a Juan Pablo Montoya cuando compite en la Indy 500. Y los jóvenes estadounidenses fanáticos de BMX siguen a la estrella olímpica colombiana Mariana Parjon. Ella incluso sirve como embajadora de reconciliación de USAID. Y como prueba, no necesitamos más que mirar al béisbol. Llamamos béisbol al pasatiempo nacional de EEUU, pero sabemos que es un juego más rico por las contribuciones de grandes atletas colombianos como Julio Teherán, José Quintana y, por supuesto, el MVP de la Serie Mundial Edgar Rentería.

Pero nuestra mezcla cultural no debería sorprender a nadie. Desde su fundación, nuestras dos naciones han seguido caminos que a menudo han confluido o se han intersectado. Ambos emprendimos revoluciones que cambiaron en la historia la libertad y la autodeterminación. Fue en Boyacá donde Simón Bolívar obtuvo la independencia de las áreas del norte de este continente, del mismo modo que George Washington derrotó a los británicos en Yorktown. A menudo nos hemos unido para enfrentar grandes batallas.

Nuestros soldados lucharon hombro con hombro durante la Guerra de Corea, y nuestros líderes se unieron bajo el Plan Colombia para enfrentar a los cárteles y las redes criminales transnacionales. Nos hemos mancomunado para realizar grandes esfuerzos de conservación, para preservar la impresionante diversidad que es a la vez para ustedes herencia natural y nacional y su regalo para el mundo. La USAID acaba de asociarse con la International Conservation Caucus Foundation a fin de crear un nuevo plan estratégico de 15 años para su sistema de parques nacionales, utilizando en parte las capacidades y la experiencia de oficiales jubilados de los parques de los Estados Unidos.

Hoy, estoy anunciando que comprometeremos $ 6.8 millones de dólares estadounidenses para ayudar a implementar ese plan estratégico. Estos fondos respaldarán actividades de conservación y manejo de recursos naturales en Colombia y Perú. También hemos corrido a ayudarnos mutuamente en momentos de gran necesidad. El año pasado, cuando tuvieron lugar trágicas inundaciones cerca de la ciudad de Mocoa, EEUU ayudó a albergar a los desplazados, reunificar familias y lanzar proyectos para ayudar a las poblaciones indígenas a encontrar nuevos medios de vida. Pocos meses después, cuando el huracán María azotó a Puerto Rico, fue Colombia quien envió toneladas de suministros para apoyar la respuesta humanitaria, porque eso es lo que hacen los buenos amigos. También hemos compartido la experiencia de enfrentarnos a grandes tareas que, sin dudas, nos hemos ocasionado nosotros mismos. En EEUU, hemos luchado una y otra vez con un abanico de males sociales, y algunos de ellos persisten hoy. Pero aunque el tono de nuestro debate político puede ocultarlo, en EEUU estamos unidos, para, como proclama el preámbulo de nuestra Constitución, "formar una unión más perfecta".

El papel de Colombia no siempre ha sido fácil ni llano. Así como nuestra Unión se enfrentó a una guerra civil paralizante que dejó cientos de miles de nuestros ciudadanos muertos, también ustedes han tenido que superar un conflicto interno que ha segado trágicamente las vidas de muchos miles de los suyos. Así como la mafia y el crimen organizado predaron en las principales ciudades de Estados Unidos como un cáncer mortal, ustedes también han luchado tenazmente contra los cárteles y las bandas criminales. Estados Unidos todavía lucha para derrotar al extremismo islámico violento que amenaza no solo vidas y comunidades, sino nuestras mismas libertades. No hace mucho, Colombia todavía estaba luchando contra la insurgencia terrorista que les robó la vida a más de 220 mil ciudadanos y desplazó a otros seis millones de sus hogares. He oído decir que no hay una sola familia en Colombia que no haya sido marcada de alguna manera por la guerra.

Colombia se ha convertido en un modelo para toda América Latina

Pero hoy es un día de celebración; no es que todos nuestros desafíos hayan quedado atrás, sino que seguiremos presionando hasta que lo logremos. Hoy, su gente, como la mía, es gente curtida e independiente. Ustedes pueden dar las gracias a sus valores. Colombia se ha convertido en un modelo para toda América Latina. Su presidente ha ganado el Premio Nobel de la Paz y millones de sus ciudadanos se han levantado de la pobreza. Si bien la labor de llevar la paz a todos los colombianos no ha terminado, la estabilidad se fortalece. Desde 2002, los asesinatos han disminuido más del 50 por ciento, y los secuestros y los desplazamientos forzados se han reducido respectivamente en más del 90 por ciento.

Hoy ustedes son socios de la OTAN. Hoy, son miembros de la OCDE. Están avanzando constantemente de haber sido dependientes de la asistencia tradicional en áreas como la vivienda y la educación a ser donadores de ayuda, y uno de especial importancia e influencia debido a lo que han superado en el camino. Nunca olvidaré esto: no hace mucho tiempo, el Instituto Republicano Internacional, una organización de la que fui director, tenía una importante iniciativa para fortalecer la seguridad ciudadana en partes del Triángulo Norte. Nos asociamos estrechamente con alcaldes, jefes de policía y líderes comunitarios a través de las zonas rurales de Honduras y Guatemala.

Como parte de este programa, quisimos traer a estos líderes a Medellín para aprender del progreso de ustedes. Cuando les dijimos por primera vez que queríamos hacerlo, muchos de ellos se pusieron nerviosos, incluso asustados. Algunos no querían venir. En Medellín, esperaban ver una zona de guerra. Y estaban seguros de que no estarían a salvo.

Cuando llegaron, por supuesto, no podían creer lo que veían. No esperaban encontrarse una metrópoli segura, vibrante y hermosa. Pronto descubrieron lo que otros de nosotros ya sabíamos: Cali y Medellín se encuentran entre las ciudades más grandes y vibrantes del mundo. Al reunirse con sus líderes comunitarios, vieron que la seguridad ciudadana no es solo cuestión de dinero o tecnología, sino también de liderazgo y gestión responsable que tienda puentes entre las comunidades e involucre a todos los ciudadanos en la lucha contra el crimen y la violencia.

Hoy, las principales ciudades latinoamericanas, desde las favelas en Río de Janeiro hasta Ciudad Juárez en el Triángulo Norte, están implementando estrategias de seguridad ciudadana basadas en el modelo orientado a la comunidad de Medellín para la prevención de la violencia. Ver cuán lejos han llegado ustedes inspira a las personas de una manera que no serían capaces USAID y nuestros socios estadounidenses, al menos no por sí solos. Más que por cualquier otra razón, es por eso que estoy ante ustedes hoy. Para solicitar su ayuda, para aprovechar su liderazgo y su experiencia; para forjar una asociación aún más fuerte entre nuestros países, una que pueda trazar un futuro más luminoso, no solo para nuestra gente, la suya y la mía, sino para una nueva generación en las Américas, norte y sur.

Como saben, Thomas Jefferson tiene un lugar casi sagrado en el corazón colectivo de los Estados Unidos. Como autor de nuestra Declaración de Independencia, fue el arquitecto de los conceptos estadounidenses de libertad, y lo que Abraham Lincoln describió como "el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo". Como nuestro primer Secretario de Estado, Jefferson defendió esos conceptos en muchas capitales extranjeras. Quizás más que cualquier otro hombre de su tiempo, entendió que esos valores, esas ideas, distinguían al Nuevo Mundo del Viejo. En 1823, escribió, "América, Norte y Sur, tiene un conjunto de intereses distintos de los de Europa, que son peculiarmente suyos. Por lo tanto, debería tener un sistema propio, separado y aparte del de Europa. Mientras que este último trabaja para convertirse en guarida del despotismo, nuestro esfuerzo debe dirigirse sin vacilaciones a que nuestro hemisferio sea el de la libertad". Un hemisferio de libertad; qué hermoso suena eso. Por eso luchó tanto Bolívar, y por defenderlo dio su vida Lincoln.

La dictadura sigue reprimiendo a la sociedad civil, hostigando, golpeando y encarcelando al pueblo cubano

Dos siglos después, a pesar de que tanto se ha logrado en las Américas, en demasiados lugares la libertad sigue siendo un sueño. En Cuba, puede que Fidel Castro haya fallecido, pero su legado de represión continúa y Raúl Castro sigue liderando el Partido Comunista.

En abril, en la Cumbre de las Américas, me reuní con líderes cubanos pro democracia. Su mensaje para mí fue claro. Me dijeron que en lugar de (cambiar), el régimen de La Habana está simplemente mutando. Que no debíamos dejarnos engañar. La dictadura sigue reprimiendo a la sociedad civil, hostigando, golpeando y encarcelando al pueblo cubano. Las Damas de Blanco todavía se reúnen cada semana para caminar a la iglesia pacíficamente, protestar por las violaciones de los derechos humanos y pedir la liberación incondicional de los presos políticos. Y todas las semanas, esas valientes damas son recibidas con hostigamiento, violencia y arrestos por los matones de Castro.

Ayudando a llevar la democracia a Cuba, podemos detener el cáncer que Fidel y Raúl Castro han intentado difundir en toda la región

En nombre del hemisferio de la libertad, apoyemos al pueblo cubano. Ayudémosle a cumplir su sueño de una verdadera democracia, respeto por el Estado de Derecho y el fin de las violaciones de los derechos humanos. Vamos a reafirmar nuestro apoyo “Para una Cuba libre”. Ayudando a llevar la democracia a Cuba, podemos detener el cáncer que Fidel y Raúl Castro han intentado difundir en toda la región, un cáncer que mientras hablo ha hecho, por desgracia, metástasis, en Nicaragua y Venezuela.

Como ustedes saben, en Nicaragua, el régimen de Ortega está ordenando a su policía nacional, a grupos juveniles y a las pandillas que controlan atacar a ciudadanos inocentes. Más de 1,500 nicaragüenses han resultado heridos y más de 300 han perecido, y el número de muertos aumenta cada día. Las ONG en el terreno dicen que el régimen ha autorizado una política de "disparar a matar" y está utilizando armas tácticas y francotiradores para llevarlo a cabo. Hay informes generalizados de secuestros, desapariciones forzadas, asesinatos etno-judiciales y torturas. Y a los heridos se les ha negado intencionalmente el acceso a la atención médica que podría salvar sus vidas.

Debemos ser muy claros. Ortega debe terminar con la violencia ahora...

Debemos ser muy claros. Ortega debe terminar con la violencia ahora, y como amigos de la libertad y como amigos del pueblo de Nicaragua, debemos responsabilizar a aquellos que implementan estas despiadadas tácticas. El gobierno de EEUU ya ha sancionado a cuatro altos funcionarios del régimen incluyéndolos en nuestra lista global Magnitsky. Pero también necesitamos que más aliados en la región hagan lo mismo.

Y como sabemos, la tiranía también reina no muy lejos en Venezuela, y los resultados han sido desastrosos. Un país rico en recursos se ha visto reducido a desabastecimientos, hiperinflación, desnutrición y escasez de medicamentos básicos. Un país que debería ser una nación donadora, ayudando a otros a sacar a sus pueblos de la pobreza, está causando en cambio la desesperación del suyo.

El régimen de Maduro impuso una ilegítima Asamblea Constituyente y recientemente celebró un simulacro de elecciones. Estas medidas solo empeoraron la crisis. Sus ciudadanos están huyendo del país, según algunos informes, a razón de 5.000 por día, impulsando el mayor éxodo masivo transfronterizo en la historia de las Américas.

La USAID está movilizando más de $30 millones en fondos para apoyar a venezolanos y colombianos que han huido de Venezuela

Como señala el Evangelio según Lucas, "a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará". Como democracias responsables, no podemos permanecer sentados mientras se cometen tales atrocidades. La USAID está movilizando más de $30 millones en fondos para apoyar a venezolanos y colombianos que han huido de Venezuela. Ayudarán con cosas tales como atención médica, asistencia alimentaria de emergencia, agua potable, artículos de higiene, albergue y protección contra la violencia y la explotación. Esto eleva la asistencia total de los EE. UU. a la región por esta crisis a casi $ 56 millones. Estamos listos para ofrecer asistencia humanitaria a las familias dentro de Venezuela si el presidente Maduro permite el acceso y la oportunidad de ayudar.

Como vi esta semana, cuando visité la frontera, el mundo tiene con Colombia una gran deuda de gratitud por su disposición a asimilar a los venezolanos que han huido. Ustedes han demostrado coraje como líder regional a pesar de los desafíos que sabemos que esto presenta. Todos les damos las gracias por lo que están haciendo. Aun así, está claro que habrá que hacer más. El régimen de Maduro no durará por siempre. Llegará el día en que los venezolanos podrán regresar a sus hogares y reconstruir. Nunca olvidarán su generosidad y asistencia de la misma manera que millones de colombianos no han olvidado la ayuda del pueblo venezolano durante la época de necesidad de Colombia.

Ortega, Maduro y Castro, están en el lado equivocado de la historia

Pero, por supuesto, la asistencia humanitaria no es una respuesta a largo plazo en Venezuela ni en ningún otro lugar. Esa respuesta se sugiere en una carta de Thomas Jefferson y ha sido reiterada por el Vicepresidente Pence en el marco de la Cumbre de las Américas. Es la libertad. Necesitamos construir y fomentar, usted y yo, el hemisferio de la libertad. Esa es la misión que usted y yo debemos ayudar a realizar. Eso incluye la libertad democrática y sus libertades asociadas de expresión, asociación y conciencia. Ortega, Maduro y Castro, están en el lado equivocado de la historia. Nuestra experiencia nos dice que uno de los elementos más importantes para el crecimiento económico y el desarrollo es la gobernabilidad democrática.

La matonería que crea un clima de miedo en algunas partes de América Central nos afecta a todos. Impulsa a las familias a la desesperación y los menores no acompañados son víctimas de traficantes y coyotes. A menudo nosotros también somos seducidos por la violencia y las pandillas. Nuestro trabajo puede crear alternativas a la desesperación para impulsar el reclutamiento. Podemos involucrar a los jóvenes a través del deporte y las artes. Podemos ofrecer enseñanzas de vida y empleabilidad. Podemos ayudar a los jóvenes a convertirse en miembros productivos de sus comunidades.

Y la libertad también debe incluir la libertad económica; el derecho a poseer, invertir y crear; el derecho a perseguir nuestros sueños empresariales y el potencial que Dios nos dio y crear nuestro propio futuro luminoso. La libertad económica es mucho más que un derecho legal para ganar dinero. También es la fuerza humana más poderosa para sacar a las personas de la pobreza.

Como lo ha demostrado Colombia en la última década, libera energía y creatividad de una manera que el gobierno por sí solo nunca podría igualar: una libertad económica que refuerza también a las demás libertades. A medida que crezca la oportunidad y se creen buenos empleos, y el acceso a la justicia llegue a comunidades a veces olvidadas, el delito no encontrará cuartel. A medida que las comunidades prosperen, la democracia se fortalece porque la gente ve resultados deliberados, tangibles y reales.

Entonces, ¿cómo podemos conseguir este hemisferio de libertad? No es muy complicado, en realidad. Simplemente deberíamos ayudar a nuestros vecinos a aprovechar las mismas políticas que nos han hecho crecer hasta este momento.

En USAID, creemos que el propósito de nuestros sistemas internacionales debe ser poner fin a la necesidad de su existencia, no porque deseemos alejarnos de nuestros amigos, sino porque creemos en nuestros amigos y en su propio potencial. Si bien cada país debe reexaminar el proceso de desarrollo porque el anhelo de autosuficiencia está en el corazón de los estadounidenses, y sé que también en el de los colombianos, sentimos una obligación especial de ayudar si podemos hacerlo.

Nuestra propia experiencia nos dice que podemos ayudar a los socios del Norte priorizando programas que incentiven un rendimiento basado en el mercado, fortalezcan la capacidad dentro del país, movilicen los recursos nacionales pero también fortalezcan el papel de la sociedad civil.

También consideramos que los programas de sistemas tradicionales no son una profecía, y en muchos casos, ni siquiera los mejores medios para ayudar a los continentes a desarrollarse. Ustedes deben buscar sin descanso soluciones aportadas por la empresa privada que les den a las personas una mayor participación en su propio futuro.

Para algunos de nuestros vecinos, el viaje hacia la autosuficiencia y la prosperidad puede que sea largo. Pero es por eso que pienso, por eso que creo que el papel de Colombia es tan importante. Su éxito, su camino y los obstáculos que han superado son una prueba de que esto no es solo un sueño de humo, un sueño imposible. Se puede. Ustedes pudieron.

Mis amigos, la necesidad de llegar a nuestros vecinos es cada vez más urgente por otra razón. Otros poderes, con otros intereses, también están llegando. Mientras luchamos por un hemisferio de libertad y ofrecemos ayuda para una transición a la autosuficiencia, ellos tienen una oferta muy diferente. Una que quizás sea más intensiva a corto plazo, pero que nosotros sabemos que cobrará un alto precio años después.

Poderes autoritarios de fuera de las Américas están cada vez más activos en este hemisferio, buscando comprar influencias y asegurar su acceso a recursos estratégicos. Ofrecen dinero fácil, efectivo por delante, pero estos fondos vienen con inquietantes consecuencias: deuda insostenible, transparencia reducida, restricciones a la economía de mercado y pérdida del control de los recursos naturales. En esencia, ofrecen un futuro hipotecado.

Nuestro [ininteligible] de un camino hacia la autosuficiencia es el único con un verdadero [ininteligible] hacia sus líderes. La experiencia de liderazgo de Colombia es insustituible aquí, porque ustedes han mostrado el camino correcto: que las reformas difíciles dan frutos, que la autosuficiencia y la prosperidad sí se pueden alcanzar. Proporcionar dinero no es suficiente. Debe ir aparejado con políticas que centralicen las reformas, prioricen a las personas y las ayuden a hacerse cargo de su propio futuro.

Desde USAID, podemos decirles que funcionará, pero ustedes pueden demostrarles que funcionará. Súmense a nosotros en la búsqueda de un hemisferio de libertad, uno libre de la necesidad de ayuda extranjera y libre para que todas las personas se apropien de sus derechos naturales y persigan sus propios sueños. Únanse a nosotros para ayudar a nuestros vecinos a completar su propio camino hacia la autosuficiencia, y un día a la prosperidad.

Algunos pensamientos finales: los aliados van y vienen, pero las amistades son duraderas. Sí, Colombia y los Estados Unidos son aliados importantes, pero somos mucho más que eso. Somos amigos. Compartimos un conjunto de valores comunes y un conjunto de aspiraciones comunes.

Siempre nos sentiremos orgullosos de abrazar a Colombia y llamarla nuestra amiga

Y así como nosotros en los Estados Unidos siempre abrazamos la libertad y los derechos, siempre nos sentiremos orgullosos de abrazar a Colombia y llamarla nuestra amiga. Concluyamos agradeciendo al presidente Santos por su liderazgo. Él asumió el cargo en un momento crítico en la historia de esta nación. Después de años de conflicto y guerra civil, la esperanza de un mañana más pacífico y luminoso finalmente ha echado raíces. Los Estados Unidos también felicitan a Iván Duque por su elección como el próximo Presidente de Colombia. Esperamos con interés trabajar con él, su nuevo gobierno, este nuevo Congreso, mientras todos comenzamos un capítulo nuevo y emocionante en nuestra historia compartida. Sabemos que él tiene grandes planes.

Por último, felicitamos al pueblo de Colombia mientras celebra otra transición pacífica del poder entre líderes elegidos democráticamente. Colombia es un verdadero modelo y un verdadero líder en este hemisferio de libertad. Gracias por el honor de estar aquí esta noche. Les ofrezco mis mejores deseos para su sesión legislativa. El futuro es suyo. Muchísimas gracias.

(Traducción: Rolando Cartaya. Puede consultar el discurso original en el sitio en internet de USAID)

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