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Línea de ayuda en Cuba no tan confidencial


Teléfono contra la discriminación sexual

En el intento de encontrar la fuente del tráfico de drogas, las autoridades atropellarían la privacidad y la condición vulnerable del enfermo, sin mencionar la confianza de la persona que llamó con la seguridad de que se le ofrecería ayuda confidencial.

El joven habanero Jaime Rodríguez buscó en el servicio telefónico de ayuda, llamado Línea Confidencial Antidrogas, la asistencia que necesitaba para salir de su adicción. Al día siguiente, se presentó en su casa personal médico para asistirlo, pero junto a psicólogos y doctores también llegó la policía.

Rodríguez, de 22 años, fue arrestado públicamente en su residencia de La Habana Vieja, el 8 de junio reciente, solo un día después de hacer la llamada desde su hogar, según cuenta en su blog, el periodista independiente Mario José Delgado, activista de la comunidad LGTB.

Sus conocidos describen a Jaime como "una persona tratable y de buenos sentimientos" hasta hace cinco meses atrás, cuando comenzó a comportarse de manera extraña: "huraño y descuidado en su aspecto personal".

La reacción del joven afectado ante la intervención repentina de la policía y los doctores, permanece como un misterio: unos lo adivinan en la cárcel, otros en el hospital. La familia por su parte, se niega a dar información de su paradero, o cualquier otro detalle sobre el caso.

En lo que a pruebas respecta, ambos eventos pueden ser pura coincidencia, sin embargo personas cercanas a este joven, quienes prefieren el anonimato, aseguran que la llamada de ayuda trajo como consecuencia la llegada de los policías.

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La Línea Confidencial Antidrogas, disponible en todas las provincias se promociona como “un servicio estrictamente privado, ya que no se pregunta ni nombre ni dirección de la persona que llama" y que se brinda a la población para informarlos y aclarar sus dudas sobre todo tipo de drogas. Los expertos reciben las llamadas de lunes a viernes de 9 de la mañana a 5 de la tarde.

Fuentes oficiales de la Dirección Provincial de Salud de Ciudad de La Habana, en un contacto con Martí Noticias, negaron cualquier colaboración de la Línea Confidencial Antidrogas con las autoridades policiales o estatales en la captura de traficantes o consumidores de estupefacientes, bajo el argumento de que su encuesta no indaga nombre ni dirección de la persona que llama.

A pesar de que la discreción es una de las garantías ofrecidas, el doctor en Psiquiatría, José Acosta, con una experiencia de más de 40 años como terapeuta a pacientes con adicciones en la isla, asegura que habitualmente los órganos de la Seguridad y la policía subordinaban el tratamiento a la obtención de información de la venta de la droga.

“En el Calixto García —recuerda el doctor— la policía llegaba con el aquello de que usted tiene que hablarme del paciente y uno decía: no, eso es deontología médica, yo no estoy obligado a dar información de un paciente, y le abrían un expediente a usted por contrarrevolucionario, porque cuando usted no cooperaba con las autoridades: usted era un contrarrevolucionario.”

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Ignacio Estrada, activista de la comunidad LGTB y periodista independiente, coincide en que las instituciones médicas comparten cierta información con las autoridades, pero en su opinión los datos no se ofrecen tan abiertamente.

Cuando la persona llama, a pesar de que conserva el anonimato, debe responder una serie de preguntas. Estos datos ayudan más tarde a los funcionarios de las áreas de salud a estrechar la búsqueda de estos potenciales pacientes, de igual modo si sus casos resultan de interés al Ministerio del Interior, explica el periodista independiente.

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En el intento de encontrar la fuente del tráfico de drogas, las autoridades atropellarían la privacidad y la condición vulnerable del enfermo, sin mencionar la confianza de la persona que llamó con la seguridad de que se le ofrecería ayuda confidencial.

El servicio aclara que sólo en los casos necesarios, la persona que solicita ayuda será remitida a los Centros Comunitarios de Salud Mental y "se le indica a cuál debe asistir si pide ayuda”. Pero, ante la duda, muchos prefieren tomar ciertas precauciones, como llamar a la Línea Confidencial Antidrogas desde un teléfono público o reservarse la información personal que pueda identificarlos y luego comprometerlos en una investigación policial.

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