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Angola: las desgarradoras ventajas del modelo chino


El presidente de Angola, José Eduardo dos Santos, lleva 33 años en el poder y se le acusa de ser un acaudalado a costa del país.

La expansión económica sin democracia experimentada en el país africano, a la sombra del dinero chino, ha enriquecido más a unos y empobrecido más a otros.

Angola, un país que durante siglos fue colonia y luego tuvo 27 años de Guerra civil azuzada por Rusia y por Cuba, es hoy la tercera mayor economía en el África subsahariana, pero esa expansión ha representado para los angoleños pocos empleos y las desigualdades incluso se han profundizado, según un reportaje que publica el diario británico The Guardian.

Lo que hace una década hubiese sido tomado como una fantasía, dice el periódico: la venta en exhibición en Luanda de autos de lujo, como un Porsche valorado en $170 mil dólares, es ahora una realidad.

Este viernes los angoleños van a las urnas, agrega, y el presidente José Eduardo dos Santos, el gobernante con más tiempo en el poder en África (33 años) tendrá asegurado un mandato más. Y aunque el mandatario se atribuye haber estabilizado al país, subraya, la historia de Angola refleja en buena medida todas las imperfecciones de la historia del continente.

Angola es el mayor socio comercial de China en África con unos $24 mil 800 millones de dólares de intercambios en 2010, “una desigual relación petrolera –subraya-- que ha puesto de manifiesto que los recursos naturales del país pueden ser a la vez una bendición y una maldición”.

Porque nada de la expansión económica obtenida, añade, “parece tener un vínculo causal para reducir la corrupción o mejorar los derechos humanos y la democracia (…) las elecciones son vistas por muchos como una farsa que busca comprar legitimidad superficial”.

El diario cita a Elias Isaac, director en Angola de la denominada Iniciativa de una Sociedad Abierta de África del Sur, quien dijo que se puede apreciar el crecimiento en el sector petrolero del país, pero lo que se cuestiona es cuánto puede ello haber mejorado realmente la vida de la población. “Las elecciones están lejos de ser imparciales, transparentes y justas”, indicó.

Siguiendo el modelo económico aplicado en China, según Isaac, más de 300 mil chinos se han mudado a Angola en la pasada década, aunque el gobierno dice que la cifra es de sólo unos 40 o 43 mil.

Lo cierto es que la vasta mayoría de los angoleños viven en la actualidad con menos de $2 dólares al día, y los críticos de Dos Santos se quejan de que siendo Angola el segundo mayor productor de crudo del continente le venda el barril de petróleo en $60 dólares a los chinos, muy por debajo de precio mundial.

Dos Santos enfrenta acusaciones de abusar de la riqueza petrolera del país –apunta el Guardian-- para enriquecerse él y a su familia, así como a una reducida élite, mientras no ha proporcionado vivienda, educación y empleos a la mayoría de la población.

El reportaje destaca que el “boom” económico angoleño han creado sobre todo un peligroso equilibrio entre quienes tienen y quienes no, y mientras automóviles BMW, Porsches y Land Cruises circulan por las calles de Luanda junto a ellos pueden verse indigentes sin piernas o brazos, perdidos durante la guerra civil o a causa de la polio.

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