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Impuesto a la importación inquieta a los empresarios en Cuba


Fotografía de archivo de un grupo de cubanoamericanos en el aeropuerto José Martí de La Habana (Cuba). EFE/Alejandro Ernesto

Según las nuevas normas, pagan impuestos todas las cargas "misceláneas" en encomiendas y en el equipaje de los viajeros

Una nueva regulación aduanera en Cuba, que rige a partir de este lunes, obliga a pagar derechos en divisas por los alimentos que llegan con viajeros y encomiendas, pero dueños de restaurantes privados estiman que su floreciente negocio no se verá mayormente afectado.

Aunque no hay datos oficiales, existen restaurantes privados o "paladares" que se abastecen en el exterior de quesos finos, embutidos, especias y otros productos difíciles de adquirir localmente, que son internados por los aeropuertos de la isla por "mulas" (viajeros que se dedican a esta actividad), señala la agencia AFP.

Las nuevas normas aduaneras, anunciadas el 2 de junio, gravan "la importación de alimentos por la vía de pasajeros" y encomiendas, los que deben ser pagados en divisas, según dispuso la Aduana.

Entre las "misceláneas" la Aduana incluye al "calzado, confecciones, alimentos, artículos de aseo personal y del hogar, bisutería, lencería, perfumería y similares". El usuario tendrá que pagar 10 dólares por kilo, pero los tres primeros kilos estarán liberados.

Las nuevas normas aduaneras gravan sólo a los particulares, en un país donde el principal importador es el Estado, que controla más del 90% de la economía.

"A partir del día 3 de septiembre, el pago de los derechos de aduanas de los envíos por cualquier vía será en pesos convertibles o CUC por quienes reciban el envío en Cuba", dijo la Aduana en su sitio web (www.aduana.co.cu). El CUC, equivalente a un dólar, vale 24 pesos cubanos.

"El arancel es complicado, porque hay lugares (restaurantes) a los que por ciertas circunstancias entran productos del exterior", dijo a la AFP Miguel Errasti, uno de los dueños del Doctor Café, un conocido paladar del barrio diplomático de Miramar, oeste de La Habana.

"Quizás se vean afectados los tipos de quesos. En el caso nuestro, se dificultarán las salsas y especias", admitió.

En una isla sin mercado mayorista y con escasez de productos básicos, algunos paladares comenzaron a hacer compras en el exterior para atraer una clientela exigente formada por turistas, extranjeros residentes -entre ellos diplomáticos y empresarios-, además de cubanos que han ganado poder adquisitivo de la mano de las reformas económicas.

La importación de alimentos por particulares estaba liberada de derechos desde 2008, tras el paso de tres devastadores huracanes por la isla que dejaron pérdidas por 10.000 millones de dólares. Pero no todos los paladares importan alimentos.

"Me adapté a lo que hay en el mercado nacional", dijo a la AFP Lorenzo Nieto, dueño del Café Laurent, situado en La Habana muy cerca de los dos hoteles más emblemáticos de Cuba: el Nacional y el Habana Libre.

"El tipo de cocina (que ofrece este restaurante) se basa en cosas que se pueden encontrar aquí", agregó.

"Yo hasta ahora no me he visto en la necesidad de importar. Me abastezco con las tiendas", declaró por su parte Carlos Márquez, dueño y chef del paladar La Comercial San Cristóbal, en La Habana Vieja.

Márquez ofrece vino chileno y aceite de oliva español, pero los adquiere en tiendas estatales cubanas, lo mismo que el italiano Walter Ginebri, quien compra las pastas y quesos para su paladar "La Carboncita" de Miramar en los supermercados.

"No nos afectan las variaciones en los productos importados", dijo Ginebri.

Según las nuevas normas, pagan impuestos todas las cargas "misceláneas" en encomiendas y en el equipaje de los viajeros, aunque seguirán liberados los efectos personales.

AFP senala que en Cuba cohabitan los restaurantes privados con los estatales, entre ellos la famosa "Bodeguita del Medio", pero hace casi dos años --de la mano de las reformas económicas del gobernante Raúl Castro-- comenzaron a multiplicarse los paladares, que estaban autorizados desde 1993 pero con muchas restricciones.

Por su parte, la agencia Prensa Asociada (AP) indica en su reportaje que un súbito aumento de los impuestos a las importaciones, que entra en vigencia el lunes, amenaza con complicarle la vida a algunos de los nuevos empresarios cubanos y significará un aumento de precios a muchos de sus clientes, pues elevará el costo de bienes que van desde blusas con estampados selváticos hasta joyas.

Las nuevas medidas significan un alza pronunciada en los impuestos al transporte internacional de carga, así como a muchas de las mercancías a granel que traen los pasajeros de aerolíneas, una línea de suministro crucial para muchas de las pequeñas empresas que el gobierno ha estado tratando de alentar mientras reduce el tamaño de la plantilla en la hinchada burocracia de la economía socialista.

El gobierno insiste que el impuesto es similar a los que hay en otros países, pero muchos comerciantes lo ven como un indicio de mal agüero.

Aunque la descripción oficial de bienes afectados parece enfocada en artículos como ropa, jabón, alimentos y otros bienes de uso personal, es tan compleja que ha provocado inseguridad entre los importadores de otros productos por la posibilidad de que se vean afectados, ahora o en el futuro.

Algunos empresarios dicen que no tendrán más remedio que subir los precios. Eso, junto con los impuestos más altos sobre las mercancías traídas por amigos, ha preocupado a los consumidores en un país donde el salario mensual promedio equivale a 20 dólares.

"Para nuestros familiares son artículos importantes, desde un jaboncito hasta la mochila para la escuela", escribió una mujer que sólo se identificó como Loraine en el cibersitio estatal Cubadebate.

"Todos hacemos sacrificios para ayudarles, nada cae del cielo. ¿Por qué se ponen de espaldas a la realidad? Sabiendo de las tantas carencias que hay en el país, ¿por qué ser tan rigurosos?".

Aunque el gobernante Raúl Castro ha tratado de ampliar el sector privado, el gobierno ha hecho poco para crear negocios mayoristas donde las empresas puedan comprar las partes y materiales para los productos que venden, así que numerosas mercancías no están disponibles o se cobran a precios demasiado caros.

Arturo López Levy, un economista nacido en Cuba que trabaja en la Universidad de Denver, dijo que no es inusual que los países cobren altos impuestos aduanales, pero que Cuba vive circunstancias excepcionales que hacen que no sea aconsejable en estos momentos.

"Lo indicado hubiera sido crear un mercado mayorista primero y después combatir este tipo de actividad (las mulas)", manifestó López Levy. "Si no tienes un mercado mayorista, entonces estás tomando medidas sin seguir la secuencia apropiada, especialmente si realmente quieres promover un sector de pequeños y medianos comerciantes privados".

"A largo plazo, esta solución era necesaria. En los momentos actuales es un error", agregó.

A partir del lunes, aquellos cubanos que viajen al exterior más de una vez por año pagarán tarifas más altas y en divisa dura, no con el peso cubano, que se cotiza a 24 pesos por dólar y es con el que se paga la mayoría de los sueldos.

Las nuevas normas afectarán principalmente los puestos de ropa y las boutiques, pero también podrían afectar el suministro de cosas como uñas artificiales para los salones de belleza, o tela, botones y cremalleras para los modistas. También podría hacer más difícil que algunos cubanos puedan visitar a sus familiares en el extranjero.

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