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Cuba no es un laboratorio del socialismo sino una nación con seres humanos


En una bodega de La Habana (Cuba).

"Sin el cese de la represión y de la exclusión no hay actualización posible" es el título del editorial de la Revista Convivencia que hace un llamado a proteger la discrepancia política y combatir la delincuencia común. A continuación reproducimos un fragmento...

Más de cincuenta años experimentando un modelo de sociedad es excesivamente suficiente para demostrar lo que ese modelo produce, cultiva en los ciudadanos y hacia dónde conduce a la Nación. En la inmensa mayoría del mundo de hoy, un gobierno tiene, cuando más, diez o doce años para demostrar lo que es. Es éticamente inaceptable convertir a toda una nación en un laboratorio político y social sencillamente porque los seres humanos tenemos una sola vida y porque las personas no somos ratones de laboratorio.
La dignidad de toda persona humana no puede ser utilizada para probar la inventiva de un grupo o una ideología. Usar a las personas para ver si un plan económico o unos lineamientos políticos funcionan, es una lesión humana moral y cívicamente inaceptable.
Experimentar una “actualización” para lograr eficiencia contra justicia social y la inclusión de los diferentes, para ver si se puede salvar un sistema político que ha demostrado durante un siglo que no es eficaz, ni igualitario, ni fraterno y mucho menos liberador es, por lo menos, una irresponsabilidad grave.
Las personas solo pueden llegar a ser ciudadanos y no súbditos, si todos sus derechos inalienables, no solo los económicos y sociales, sino también los civiles, políticos y culturales, son reconocidos y respetados en un marco de legalidad que no esconda la represión política detrás de unos supuestos delitos comunes. Un marco de legalidad que reconozca y defienda en Cuba lo que el gobierno de Cuba exige que se respete en otros países.

Para leer el texto completo visite Convivencia

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