En poco más de una hora Nicolás Maduro y Cilia Flores vieron este jueves como la justicia estadounidense descartó una moción de la defensa que solicitaba desestimar todos los cargos y determinó proseguir con el caso The United States v. Nicolas Maduro Moros.
Medios de prensa que cubrieron la audiencia aseguran que ambos permanecieron en silencio y no hicieron declaraciones. Maduro y Cilia Flores vistieron el uniforme beige de prisión.
“No voy a desestimar el caso”, dijo el juez Alvin Hellerstein al rechazar la moción principal presentada por la defensa que argumentaba que las sanciones de Estados Unidos a Venezuela violan el derecho a una defensa adecuada al impedir que los fondos del Estado venezolano sean utilizados para pagar a los abogados.
La de hoy es la segunda ocasión en que el exdictador venezolano y su esposa, salen del Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn para presentarse ante un juez. Llevan más de dos meses como prisioneros, luego que fueran capturados por fuerzas élite estadounidenses en Caracas el 3 de enero.
En la audiencia de este jueves la Fiscalía y la defensa también discutieron la entrega de evidencias, las medidas de protección para los testigos, y otros asuntos de la logística de este caso de alto perfil.
Maduro, de 63 años, y Flores, de 69, se han declarado no culpables de los cargos de conspiración de narco-terrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión y conspiración para poseer ametralladoras y explosivos, y confiscación de bienes y activos derivados del narcotráfico.
Este mismo día el presidente Donald Trump dijo a periodistas durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca que el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentará cargos adicionales contra el depuesto mandatario.
El caso The United States v. Nicolas Maduro Moros se basa en incautaciones, grabaciones y confesiones, así como detalles de pagos y logística.
Además de Maduro y la ex presidenta de la Asamblea Nacional y ex fiscal general de Venezuela, han sido implicados Diosdado Cabello Rondón, uno de los hombres más poderosos del chavismo; Ramón Rodríguez Chacín, exministro del Interior; Nicolás Ernesto Maduro Guerra (“Nicolasito”), hijo del mandatario, acusado de coordinar envíos de cocaína; y Héctor Rusthenford Guerrero Flores (“Niño Guerrero”), líder del grupo criminal Tren de Aragua.
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