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Marco Rubio a Maduro: "El camino actual no terminará bien para usted"


Mensaje del senador Marco Rubio al pueblo venezolano.

"La raíz de estas tragedias no es una batalla política entre la izquierda y la derecha; la raíz es la tiranía", dijo el senador cubanoamericano en un mensaje al pueblo de Venezuela transmitido el lunes por el canal venezolano Globovisión.

El Senador republicano por la Florida Marco Rubio, una de las voces más respetadas en el Congreso estadounidense acerca de los asuntos del Hemisferio Occidental, se dirigió el lunes desde Washington D.C. a los venezolanos en un mensaje televisado por el canal local Globovisión.

A continuación una transcripción del mensaje del legislador de origen cubano, facilitado por su oficina.

Buenas noches:

Les hablo esta noche desde la ciudad de Washington D.C., pero no como un Senador de los Estados Unidos; primero, como alguien que nació y creció en una comunidad moldeada por los acontecimientos trágicos de nuestro hemisferio.

Más de un millón de cubanos se vieron obligados a huir de su patria a causa de la dictadura castrista; decenas de miles de nicaragüenses fueron obligados a recomenzar sus vidas en un nuevo país por causa de los sandinistas. Y ahora, por desgracia, miles de sus compatriotas, venezolanos, buscan asilo por los recientes acontecimientos.

El éxodo de estas personas a los Estados Unidos ha enriquecido a nuestro país. Y ha hecho que la ciudad de mi nacimiento y el estado que represento aquí en Washington se encuentren entre los más diversos y dinámicos del mundo entero. Pero también dividió familias, destruyó sueños y robó a estas naciones el talento de sus pueblos.

La raíz y la causa de todas estas tragedias no es una batalla política entre la izquierda y la derecha, pues hay muchas naciones en nuestro hemisferio y alrededor del mundo que han encontrado cómo proveer un espacio para ambos puntos de vista dentro de su sistema político.

La raíz, y la causa, de estas tragedias es la tiranía.

Una tiranía que injustamente encarcela e incluso asesina a aquellos que los tiranos ven como una amenaza para ejercer el poder. Una tiranía que manipula el poder del gobierno para cerrarles el espacio a los que expresan diferentes opiniones, diferentes puntos de vista. La misma tiranía, que concluye que no puede aferrarse al poder si tiene que someterse a elecciones libres y a una prensa libre.

La corrupción es sinónimo de la tiranía. Porque con la tiranía viene el poder sin inspección. Para ponerlo en un mejor contexto, el político británico Lord Acton expresó, "El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente".

Yo he visto de primera mano cómo el poder absoluto corrompe cuando se centraliza en las manos de un grupo privilegiado del gobierno de Nicolás Maduro. En el estado de la Florida donde yo vivo, ahí tienen haciendas en Wellington; mansiones en Gables Estates; aviones privados en los aeropuertos locales; y también se gastan miles de dólares, de su dinero, en el centro comercial Merrick Place en Coral Gables.

Poseen riquezas inmensurables y que han sido robadas por los que se encuentran en el poder, mientras el pueblo lucha cada día.para alimentar a sus familias, ¿Ha notado usted cuántos de sus dirigentes han engordado mientras que el pueblo pasa hambre?

Mientras que para muchos escasean los medicamentos básicos, ¿cuándo fue la última vez que un pariente de alguien en el poder en Venezuela murió porque no podía obtener medicamentos recetados? Eso es algo que sucede con el pueblo a diario.

Los vemos viajando a Miami, disfrutando de lujos que pocos estadounidenses disfrutan; y luego regresan con una sonrisa en la cara, como diciendo: "podemos hacer lo que queremos, y nadie nos puede detener".

Son estas injusticias las que me llevaron a defender esta causa, aquí en Washington.

Mi país, los Estados Unidos, tiene sus propios desafíos, tanto dentro del país como en el extranjero. Pero para alguien como yo que creció en una comunidad donde tantas personas fueron víctimas de un tirano y de la corrupción, simplemente no puedo, y no voy, a permanecer en silencio mientras la historia se repite.

En el pasado, nosotros hemos visto a líderes antidemocráticos llegar al poder en nuestro hemisferio manipulando, e incluso abusando de, los instrumentos de la democracia. Pero ayer, por primera vez en casi cuatro décadas, todos fuimos testigos de un intento de destruir formalmente y abiertamente los últimos restos de la democracia en una nación vecina.

Como suelen hacer los tiranos, tratan de cubrir sus fracasos culpando a quienes se les oponen dentro del país o a otros en el extranjero. Afortunadamente, el pueblo de Venezuela está bien informado y bien educado, y no caen en esos trucos.

No hay bloqueo económico de Estados Unidos contra Venezuela. Sin embargo, la economía de Venezuela, una nación rica, está en ruinas, porque el gobierno de Maduro ha regalado su petróleo y gran parte de su soberanía a Cuba.

Muchas naciones y hasta la iglesia católica se han ofrecido a entregar suministros de alimentos y medicinas para el pueblo, pero el gobierno de Maduro se ha negado a permitirlo, porque ellos utilizan el acceso a la comida y las medicinas como una forma de castigar a sus oponentes y recompensar a los que siguen siendo leales a ellos.

Y cada pocos meses, el gobierno de Maduro vende petróleo a China o a Rusia por debajo de su valor de mercado, a cambio de dinero en efectivo. Y ellos, entonces, en el poder, toman un porcentaje para ellos mismos y utilizan el resto para hacer pagos de intereses sobre la vieja deuda, por lo que pueden seguir pidiendo dinero prestado, para hacer esto mismo una y otra vez.

Como Senador de los Estados Unidos, declaro desde el principio que no es ni mi derecho ni mi intención intervenir en los asuntos internos de una nación soberana. Pero todas las naciones, incluso estados Unidos, tienen el derecho a determinar con quién tenemos relaciones y cuál debe ser el entorno de esas relaciones.

Por un lado, yo busco mantener relaciones pacíficas y respetuosas entre los Estados Unidos y Venezuela. Pero con una Venezuela representada por líderes legítimos y elegidos por su propio pueblo. No con líderes que han tomado el poder sin el consentimiento de aquellos a quienes pretenden representar.

Para Estados Unidos, o para cualquier nación, aceptar a un gobierno ilegítimo que se aferra al poder mediante la intimidación y la brutalidad, equivale a aprobar esas acciones. Y eso sería una traición a los principios de nuestra nación. Y sería abandonar al pueblo valiente de Venezuela.

Quiero esta noche enviar un mensaje solidario y que sepan que en esta lucha ustedes no están solos. Después del ejercicio fraudulento de las últimas noches, Perú, Chile, Colombia, Panamá, Costa Rica, México Estados Unidos y otras naciones en todas partes del mundo se han unido para anunciar que no reconocen esta asamblea constituyente.

Hoy mismo vimos que el Presidente Trump sancionó al dictador Nicolás Maduro, y en los próximos días creo con todo corazón que se van a imponer más sanciones todavía en contra de otros individuos que se han beneficiado de la tragedia que enfrenta Venezuela como nación.

Y sigue siendo mi esperanza y mi expectativa que el Presidente imponga sanciones a sectores económicos del régimen de Maduro, y que lo haga de una manera que no perjudique al pueblo, sino que prive a sus gobernantes corruptos de continuar enriqueciéndose, robando las riquezas del pueblo.

Y culmino con este mensaje: como dije ya, ustedes no están solos.

El tema de Venezuela es importante y se escucha aquí en Washington. En un momento de profundas divisiones en nuestra política interna, en ambos partidos, demócrata y republicano, apoyamos al pueblo de Venezuela y condenamos al gobierno de Maduro. Incluso aquí, muchos de esos ques que simpatizaron y defendieron al fallecido Hugo Chávez, condenan la dirección en que Nicolas Maduro ha tomado al país.

Al final, la salida de la tragedia no es mediante la violencia o el conflicto armado. La salida para Venezuela es una elección libre, una elección justa.

Si el régimen de Maduro está tan confiado en el apoyo de su pueblo, ¿por qué no programar las elecciones libres y justas requeridas por su constitución? ¿Por qué no someterse a una elección que reconozca el voto y los principios del pueblo? ¿Por qué no liberar a todos los presos politicos para que ellos puedan participar en un debate nacional? ¿Y por qué no reconocer el poder de una Asamblea Nacional que fue elegida directamente por su pueblo?

Y para Nicolas Maduro, que estoy seguro que está viendo o va a ver este programa: el camino actual no terminará bien para usted.

La diferencia entre usted y Fidel Castro en 1959, es que no queda una Unión Soviética para subsidiar a su gobierno durante los próximos 30 años. La lealtad de muchos a su alrededor depende totalmente de su capacidad para seguir proporcionándoles los privilegios que la mayoría de Venezuela ya no tiene. Cuando usted no pueda proporcionarles papel higiénico, pasta de dientes o pan, ellos no tendrán ninguna razón para estar con usted.

Y le aseguro otra cosa, que algunos que ayer, de su propio partido, que llevaban sus camisas rojas mientras celebraban la Asamblea Constituyente en la televisión nacional, esta misma mañana ya estaban tramando para tomar su lugar cuando llegue el momento apropiado.

Para Venezuela, sólo hay un camino: el camino de elecciones, libertad y paz.

Y yo seguiré orando para que Dios cree el espacio para que esto suceda.

Y seguiremos apoyando el coraje de ustedes, el pueblo valiente de Venezuela.​

(Con información de la oficina del Senador Marco Rubio)

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