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Liberan a activista cubano tras acusarlo de "receptación"


José Díaz Silva, expreso político cubano. Foto cortesía de Claudio Fuentes.

Los familiares pagaron el miércoles la fianza de $1.000 pesos, pero no fue hasta que llegó a la casa familiar ya en la noche, que finalmente supieron dónde la Seguridad del Estado lo mantuvo detenido.

El opositor cubano José Díaz Silva fue liberado a alrededor de las 6 p.m. del miércoles, tras más de 24 horas impedido de comunicarse con su familia y de notificarles de su estado y centro de detención.

Díaz Silva, acusado del delito de receptación, fue arrestado violentamente este martes en la mañana, luego de un registro policial a su vivienda, sede del Movimiento Opositores por una Nueva República, en Boyeros, La Habana.

Los familiares pagaron el miércoles la fianza de $1.000 pesos, pero no fue hasta que llegó a la casa familiar ya en la noche, que finalmente supieron dónde la Seguridad del Estado lo mantuvo detenido.

Díaz Silva detalló a Martí Noticias que, luego del registro que comenzó a las 4 a.m., los agentes se lo llevaron a una estación policial pasadas las 11 a.m., donde lo mantuvieron esposado hasta las 6 p.m., el tiempo que duró el inventario de los artículos confiscados.

Luego lo trasladaron a la Oncena unidad policial del municipio de San Miguel del Padrón. Allí lo mantuvieron hasta su liberación.

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El opositor confirmó los golpes que le propinaron los agentes en el momento del arresto: “Me dieron golpes, porque todavía tengo la sangre en la cabeza, porque me la rompieron contra la pared. Trataron de partirme los dedos”, detalló.

Díaz Silva apuntó a la notable cantidad de artículos que las autoridades extrajeron de su hogar: desde equipos electrónicos hasta alimentos, ropas y banderas. “La casa la viraron bocarriba”, dijo.

Durante el registro, los agentes causaron numerosos destrozos al inmueble. Además de la puerta de entrada, forzada tras la resistencia del activista a darles acceso, los agentes quebraron los cristales de las ventas de la entrada y la cocina, las puertas de los escaparates y de uno de los cuartos, y varios muebles.

El opositor aseguró que la incineración de documentos en el piso de la cocina fue también obra de los agentes.

“No sé qué papeles quemaron. Me tenían en la sala esposado, pero sí vi la candela”, dijo.

El activista acusó a dos oficiales de la Seguridad del Estado, a los que identifica como Raymond y Bruno, de repetidas amenazas de muerte y de confiscación de bienes contra su familia y otros opositores cercanos a él.

(Con la colaboración de la periodista Ivette Pacheco)

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