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El acento neoyorquino de La Habana


La Habana nocturna vista desde el Hotel Sevilla

El diario The New York Times dice que cuando Cuba vuelva a ser libre los neoyorquinos hallarán muy familiares algunos edificios en la isla.

Según el periódico, el comunismo ha privado a los arquitectos cubanos de medio siglo de experiencia.

Cuando el régimen de los hermanos Castro desaparezca de Cuba y los estadounidenses finalmente visiten en gran número la isla, los nativos de Nueva York encontrarán algo familiar en La Habana, según un artículo del diario The New York Times.

El periódico afirma que incontables arquitectos neoyorquinos hallaron un terreno fértil en la capital cubana, que entonces era “espectacularmente rica”, y puntualiza que una de esas primeras construcciones fue la ya desaparecida Catedral Episcopal diseñada en 1905 por Bertram Goodhue.

También menciona que en la zona alrededor de las calles Obispo y O´Reilly se edificaron tantos bancos que recibió el apodo de la “pequeña Wall Street”, entre ellos Bank of Nova Scotia, de fachada neoclásica construido en 1913 por Arthur Lobo.
“En las calles O’Reilly y Compostela los arquitectos Walker & Gillette, famosos por el Edificio Fuller, en Madison y la 57 (en Nueva York) diseñaron una impresionante sucursal (en 1925) del National City Bank”, agrega.

El Times recuerda un reportaje de 1919 que daba cuenta de que los transbordadores entre Cayo Hueso y La Habana estaban “repletos de estadounidenses yendo a probar fortuna” en la capital de la isla. Uno de ellos, precisa, fue el hotelero Joseph Bowman, que en 1924 levantó 10 pisos a un hotel en el Paseo del Prado.

Los especialistas hoteleros Schultze & Weaver, constructores del famoso Waldorf-Astoria, añade, habilitaron en el hotel Sevilla-Biltmore un gran salón para cenas en el décimo piso, con vistas panorámicas de la ciudad.

Habana vista panorámica
Habana vista panorámica
Entre otras importantes construcciones en la Habana, cita además la barroca Estación Central de Trenes (1912) y edificaciones en la barriada del Vedado (1910-1920), como la suntuosa residencia de los marqueses de Avilés, en la Calle 17, diseñada (1917) por Carrère & Hastings.

Además incluye una serie de clubes de playa edificados en el oeste de la capital, como el de La Concha, y precisa que en total existen más de dos docenas de edificaciones erigidas por arquitectos neoyorquinos en La Habana, incluida la que tal vez más conocen los turistas, el Hotel Nacional (1930).

“Por ahora es cuestión de esperar y observar, pero cuando Cuba se abra, puede que haya otra vez oportunidades para los diseñadores neoyorquinos; el comunismo ha privado a los arquitectos de la isla de medio siglo de experiencia”, afirma.
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