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Diario canadiense califica el embargo de obsoleto


La isla está llena de carteles como este contra el embargo, que el gobierno cubano califica de bloqueo.

Estados Unidos sigue tratando a Cuba como una extraña reliquia de la Guerra Fría, cuando el levantamiento del embargo beneficiaría a ambos países, según un artículo del diario canadiense.

Ha llegado el momento de que EE.UU. olvide los viejos resentimientos y recuerde que la mejor manera de convertir a un enemigo en amigo es abrazándolo, según un artículo sobre el embargo a la isla que publica el diario canadiense The Globe and Mail.

De acuerdo con el autor del artículo, Phyllis Pomerantz, profesor de política pública en la Universidad de Duke y ex funcionario del Banco Mundial, el embargo estadounidense a Cuba es tan obsoleto como los automóviles de los años 1950 y 1960 que siguen circulando por las calles de La Habana.

Pomerantz dice que en lugar de sentirse deslumbrados por esos viejos carros, los americanos deberían estar vendiéndole a la isla nuevos vehículos.

Para sustentar su opinión, el articulista señala que hace sólo semanas, el presidente de EE.UU., Barack Obama, se sentó con los gobernantes de Myanmar, país considerado por años un paria internacional, y a sus militares los responsables de miles de civiles muertos.

“EE.UU. comercia ahora activamente con Vietnam, que se mantiene bajo el control del mismo Partido Comunista contra el que una vez se libró, y se perdió, una terrible guerra—dice—EE.UU. tiene relaciones diplomáticas y comerciales normales, aunque complejas, con China, otro país comunista”.

Tras apuntar que la isla sigue siendo tratada como una “extraña reliquia de la Guerra Fría” y que el levantamiento del embargo beneficiaría a ambos países, cuestiona que las sanciones económicas se mantengan en razón a que La Habana constituya una amenaza militar o para la seguridad nacional de EE.UU.

El artículo da por cierto que Cuba no es un centro neurálgico económico como Rusia, China o incluso Vietnam, con fines comerciales, pero señala que Washington ha mantenido buenas relaciones (y hecho dinero) con muchos pequeños y pobres países.

Tampoco es porque EE.UU. defiende principios frente al historial de derechos humanos de la isla o su estridente retórica, añade. “Es difícil de argumentar esto cuando la Casa Blanca invita a líderes de países incluso con peor récord y posiciones”.

Según Pomerantz, la razón real es debido a la influencia política de “una pequeña minoría” de exiliados cubanoamericanos y sus familias que se han “agrupado” en un estado electoralmente importante: Florida.

La posición de EE.UU. respecto a Cuba, concluye, es “incomprensible y sólo sirve para mirar hipócrita y arbitrariamente a los ojos de un mundo que no entiende los laberintos de la política estadounidense”.

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