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Promesas de Raúl frustran a los católicos


Via Crucis en La Habana durante la Cuaresma

La revista Espacio Laical reclama cambios profundos y espacios para una Cuba plural

La revista Espacio Laical, de la Arquidiócesis de La Habana, reclamó este martes en un comentario editorial tomar el camino patriótico del encuentro, del diálogo y de la reconciliación entre todos los cubanos, en el marco de los 400 años del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad, y la visita del Papa Benedicto XVI.

Espacio Laical afirmó que los resultados de la Conferencia del Partido Comunista de Cuba han provocado frustración en amplios sectores nacionales que consideran que la actual disposición de cambios por parte de las autoridades no conducirá a la salida de la crisis que vive el país.

“Yo añado también mi frustración personal a ese resultado, porque no son los cambios estructurales que Raúl Castro prometió, lo que el pueblo espera y necesita son cambios profundos para que no se llegue a la violencia, sino al consenso en la diversidad”, dijo a martinoticias, Dagoberto Valdés, ex miembro del Consejo Laical Pontificio y ex director de la revista Vitral de la Diócesis de Pinar del Río. “Estoy totalmente de acuerdo con ese editorial porque refleja la opinión de muchos cubanos”, agregó.

La revista dijo que el Papa viaja a Cuba a confirmar a la Iglesia en la misión pastoral que es propia de su naturaleza institucional y que en ese rumbo , mostrará su apoyo personal, así como el de la Santa Sede y el de toda la Iglesia universal.

“También nos ayudará a perfilar nuestro sendero de renovación nacional y a procurar abrir nuevas puertas para conseguir su consecución”, señaló el editorial. “Sin embargo, es bueno precisar que el resultado final dependerá de la capacidad que tengamos todos los cubanos de crecernos a la altura de este gran desafío”, subrayó.

Aunque martínoticias no pudo comunicarse con Roberto Veiga, director de Espacio Laical; el portavoz del Arzobispado de La Habana, Orlando Márquez indicó que “por providencia o coincidencia” la visita del Papa se produce en medio de una realidad cambiante en la isla, de transformación, reformas o actualización, de un proceso algo indefinido, como suelen ser este tipo de procesos.

Márquez dijo que la Iglesia -integrada por jerarquía, clero, religiosos y laicos-, quiere que se preste atención a la demanda de la población, que se tenga en cuenta lo acontecido en el país en los últimos años, donde ahora tiene un espacio en la sociedad.

Según Espacio Laical “será difícil alcanzar la debida armonía social y el necesario desarrollo económico, sin un nuevo consenso político de toda la diversidad” de una Cuba que es plural.

“Yo, de algún modo, también lo digo, el país está envuelto en una dinámica nueva y la Iglesia, sin ser protagonista, está implicada en esa dinámica y otros cambios”, dijo Márquez director de la revista Palabra Nueva, de la Arquidiócesis de La Habana.

Valdés quien dirige ahora la revista Convivencia, se mostró complacido de que Espacio Laical, que representa la opinión de los laicos católicos de la Arquidiócesis de La Habana, “ponga muy claro la necesidad del consenso, del diálogo, la reconciliación y sobre todo de la diversidad y su inclusión en el debate público.

Espacio Laical opinó que “en tanto no se despliegue un quehacer político efectivo que busque construir consensos entre cubanos con posturas diversas, no lograremos el ascenso y el equilibrio que reclama, con urgencia, nuestro presente”.

El editorial concluye con un llamado a Estados Unidos y a los países de la región a contribuir al cambio en Cuba a través del levantamiento de sanciones calificadas por el Papa Juan Pablo II como “inmorales, ilegales y contraproducentes”.

Valdés dijo que, dentro de ese contexto, habría que recordar también otro de los llamados de Juan Pablo II cuando aseguró que “los cubanos somos y debemos ser protagonistas de nuestra propia historia”.

“Y para hacer eso hacen falta espacios”, subrayó Valdés.


Reproducció del editorial de la revista Espacio Laical

No.165
Marzo 2012
A continuación el Editorial correspondiente al número 1-2012
VIRGEN MAMBISA:
¡QUE SEAMOS HERMANOS!
Muy pronto arribará a nuestra patria el Santo Padre Benedicto XVI. El Papa nos visita en el contexto del Año Jubilar, proclamado por los
obispos cubanos para celebrar los cuatro siglos del hallazgo, en aguas de la bahía de Nipe, de la imagen bendita de la Virgen de la Caridad
del Cobre, Reina y Patrona de Cuba. Es por ello que el Santo Padre vendrá a nuestra patria como Peregrino de la Caridad.
Las celebraciones por los 400 años de esta presencia de María de la Caridad constituyen un hecho trascendente para Iglesia en la Isla y
para la inmensa mayoría del pueblo cubano. La Virgen de la Caridad del Cobre es un referente espiritual para nuestra sociedad, y bajo su
manto han encontrado cobijo muchos, más allá de fronteras geográficas y políticas. Ella, Madre de Jesucristo Nuestro Señor, nos invita a vivir
una espiritualidad, a dignificarnos, a reconciliarnos con quienes somos, con los otros y a entregarnos por el bien de todos. Fue posible
constatar esta capacidad de convocatoria en las multitudes que, con libertad, espontaneidad y muchísimo entusiasmo, acompañaron su
imagen en el recorrido que acaba de realizar por pueblos, barrios, campos y ciudades de nuestro país. Sin embargo, aún queda mucho por
hacer para que aquellos que veneran a la Madre de todos los cubanos se encuentren con Jesucristo, crezcan en su espiritualidad y en su
dignidad, intenten reconciliarse con quienes han estado enfrentados y se entreguen al quehacer de procurar el bienestar de todos, sin
excepciones.
A confirmar a nuestra Iglesia en esta misión, que es propia de su naturaleza institucional, viene el Santo Padre Benedicto XVI a Cuba. Él
nos ratificará en ese rumbo y mostrará su apoyo personal, así como el de la Santa Sede y el de toda la Iglesia que peregrina en el mundo.
También nos ayudará a perfilar nuestro sendero de renovación nacional y a procurar abrir nuevas puertas para conseguir su consecución. Sin
embargo, es bueno precisar que el resultado final dependerá de la capacidad que tengamos todos los cubanos de crecernos a la altura de
este gran desafío.
Para ello será imprescindible enrumbarnos hacia la construcción de una sociedad cada vez más justa, más equilibrada y más prospera, en
los ámbitos de la familia, de la comunidad, del centro laboral y de todo el tejido social. Todo esto, en nuestra realidad, implica un quehacer
político de todas las partes del espectro nacional, marcado por una intensa altura de espíritu. Pues serán difíciles de alcanzar la debida
armonía social y el necesario desarrollo económico, sin un nuevo consenso político de toda nuestra diversidad. Para lograrlo, como hemos
repetido en otras ocasiones, hace falta tomar el camino patriótico del encuentro, del diálogo y de la re-conciliación entre todos los cubanos.
Tal meta en el momento presente puede parecer un umbral inalcanzable. Los actores mejor instalados en los mecanismos políticos –tanto
en la oficialidad como en la oposición interna y en los grupos de nuestra diáspora que más sobresalen- muchas veces dan la impresión de no
aceptar esta metodología. Para corroborar esa preocupación bastaría con analizar la recién concluida Primera Conferencia Nacional del
Partido Comunista de Cuba (PCC). En tal evento dicha organización partidista aprobó cambios importantes, pero no alcanzó a dar el salto
necesario y suficiente para enrumbar a la nación por el camino del cambio que anteriormente sus propios dirigentes habían anunciado.
Los resultados de la Conferencia del PCC han provocado frustración en amplios sectores nacionales. Son muchísimos los que consideran
que la actual disposición de cambios por parte de las autoridades no conducirá a la salida de la crisis que vive el país. Otros, un poco más
entusiastas, consideran que podrían diseñarse nuevas transformaciones, de cierta importancia, como la pasada modificación de la Ley de la
Vivienda , pero que el gobierno no está a la altura del gran cambio que reclama la nación. Pueden existir personas con el criterio de que a
pesar de la pequeña trascendencia de este importante evento del partido único, que legalmente dirige y controla a la sociedad y al Estado, las
autoridades lograrán, poco a poco, el cambio necesario. Sin embargo, es nuestro deber cívico decirlo con franqueza, hemos encontrado
poquísimos compatriotas que opinen de esta manera, y que hayan logrado fortalecer la esperanza con este evento partidista.
Ante esa realidad, los católicos no podemos dejar de sentirnos interpelados, pues los desafíos que nos imponen el presente y el futuro de
nuestro país son realmente muy grandes. La Iglesia , que es Madre y Maestra de misericordia, tiene la obligación de asumirlos, pues debe
promover la armonía y el progreso de nuestra nación. Pero además, porque ante la falta de suficientes actores e instituciones capaces de
iluminar y apoyar a toda la pluralidad de la nación, muchos esperan grandes cosas de la Iglesia , y le piden ayudar a los cubanos para que
puedan aceptarse unos a otros y entenderse en aras de buscar juntos el bien de la patria, de todos y con todos. También le piden, incluso
muchas personas sin una fe religiosa, que promueva intensamente la espiritualidad de todo el pueblo cubano, no sólo de los fieles que asisten
a los templos, para de esta manera procurar el ascenso continuo hacia una sociedad auténticamente libre, justa y fraterna.
Cuba es un país plural, donde la mayoría de sus ciudadanos, al margen de las diferencias políticas, económicas, sociales y religiosas,
abogan por una patria independiente, democrática, desarrollada, con justicia social y sin interferencias externas en nuestros asuntos
soberanos. En tanto no se despliegue un quehacer político efectivo que busque construir consensos entre cubanos con posturas diversas, no
lograremos el ascenso y el equilibrio que reclama, con urgencia, nuestro presente.
Hacemos votos, además, para que los diferentes actores internacionales, particularmente el gobierno de Estados Unidos y las hermanas
repúblicas del hemisferio, contribuyan a los procesos de cambio en Cuba a través del levantamiento de sanciones calificadas por el papa Juan
Pablo II como “inmorales, ilegales y contraproducentes”. Llamamos a nuestros compatriotas en la diáspora a visitar la Isla con motivo del Año
Jubilar, particularmente durante los días de la visita papal. Pedimos a Dios para que la visita del Santo Padre Benedicto XVI consolide las
sendas transitadas por nuestra Iglesia para la consecución de estos profundos anhelos nacionales y contribuya, además, a abrir nuevos
horizontes de esperanza para el pueblo cubano.
¡Que María Santísima de la Caridad del Cobre, Reina y Patrona de Cuba, acompañe a nuestro pueblo y a su Iglesia en el camino
ineludible de la renovación nacional!
La revista Espacio Laical puede ser vista en www.espaciolaical.org
o adquirida en la Casa Laical, sita en Teniente Rey #152 (tercer piso) e/ Bernaza y Villegas, La Habana Vieja.
CRÉDITOS:
Equipo de redacción: José Ramón Pérez, Roberto Veiga, Lenier González y Alexis Pestano.// Diseño: Ballate
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