Activistas y ciudadanos dentro de la isla perciben el encausamiento de Raúl Castro por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) como una vía de presión internacional ineludible, que romperá la cerrazón de 67 años que ha rodeado a los altos funcionarios castristas.
“Primeramente con relación a la política exterior y a la imagen que ha vendido el régimen durante tantos años, como la sociedad ideal del comunismo cubano y que tantos gobiernos de izquierda o partidos o grupos izquierdistas han abrazado, le da un golpe demoledor a esta imagen”, indicó la socióloga Helen Ochoa, desde Cienfuegos.
“Además, le da una credibilidad al movimiento opositor cubano que, durante tantos años, ha tratado de desenmascarar cuál ha sido la verdadera realidad de violencia y de terror que ha imperado en Cuba”, agregó a Martí Noticias.
El Departamento de Justicia formalizó este miércoles la acusación penal contra el exgobernante, de 94 años, por el trágico incidente del 24 de febrero de 1996, en el que fueron asesinados los ciudadanos estadounidenses Carlos Costa, Armando Alejandre y Mario Manuel de la Peña, y el residente legal Pablo Morales.
En aquella fecha, bajo órdenes directas de Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), fueron derribadas en altamar dos avionetas civiles pertenecientes a la organización humanitaria Hermanos al Rescate, que auxiliaba a los balseros que escapaban de la isla.
El proceso también incluye a otras personas, los pilotos que presuntamente estuvieron involucrados en el derribamiento, cada uno de los cuales enfrenta un cargo por conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses. Estos acusados son Lorenzo Alberto Pérez-Pérez, Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Bárgaza, Raúl Simanca Cárdenas y Luis Raúl González-Pardo Rodríguez.
El régimen comunista calificó la acusación como un "acto despreciable e infame de provocación política".
Para la sociológa cienfueguera, en el sentido interno, la imputación demuestra a las nuevas generaciones que la represión y el terror del régimen no son producto de la crisis actual, sino una práctica arraigada desde el triunfo mismo de la Revolución Cubana.
“Uno de esos momentos donde más peligró el poder de régimen fue precisamente en el Período Especial con aquella gran ola migratoria, que no fue solamente una crisis económica, fue una crisis política, sistémica y que hubo represión y actos criminales”, destacó Ochoa.
En la década de los 90, sobresalen episodios trágicos de represión como el hundimiento del remolcador 13 de marzo y el derribo de las avionetas.
A las opiniones de Ochoa, se unen otras voces que califican como ineludible para la Justicia un juicio contra el ex gobernante cubano.
“Sería fundamental que la justicia norteamericana proceda contra el tirano Raúl Castro por uno de sus tantos crímenes, como fue el vil asesinato de los hermanos al rescate y eso tendría un impacto enorme en la situación de nuestro país, toda vez que le daría la posibilidad legal al gobierno de los Estados Unidos para, como hicieron con Maduro, intervenir y extraerlo de nuestro país, que él es, digamos, que el cáncer fundamental”, señaló el activista José Alberto Álvarez Bravo, vecino del Vedado habanero
“Creo que eso tendría un impacto muy grande en nuestra sociedad y lo más importante es que eso fuera lo antes posible, antes que nuestro pueblo perezca por la situación tan terrible en que estamos viviendo los cubanos de abajo”, puntualizó.
Otros reaccionan con cautela, escepticismo o apatía, enfocados más en la severa crisis económica y el deterioro de su calidad de vida que en los procesos judiciales internacionales.
“Esto puede traer que mejore la situación del país, que haya una transición y cambie todo lo que tenga que ser cambiado porque lo que estamos sufriendo, lo que estamos pasando somos nosotros los de abajo y que oídos sordos escuchen el clamor del pueblo y se haga realidad lo que tanto deseamos”, dijo Rosario Morales, una residente del reparto Villa Panamericana, en la capital del país.
Otros aplaudieron la acusación a Castro, pero consideran que deben ser imputados otros responsables de crímenes contra la población.
“Habría que ver si se le va a dar la posibilidad de declarar y archivar a todos esos asesinos que han causado muerte y fatalidad, no solamente en el Estrecho de la Florida, en las cárceles también, donde muchos han sido torturados, muchos han perdido la vida y creo que todos estos represores deben de tenerse en cuenta para que sean ajusticiados”, precisó el periodista independiente de Baracoa, Emilio Almaguer.
El proceso legal representa una escalada en la política de coerción de la Administración de Donald Trump, en busca de cambios políticos en Cuba.
El contraste entre las posturas de ambas naciones sigue siendo abismal: La Habana siempre ha sostenido que los miembros de Hermanos al Rescate eran "terroristas" que amenazaban el territorio nacional, los informes internacionales dicen lo contrario. Un reporte oficial de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) de las Naciones Unidas concluyó que el ataque a las aeronaves civiles se perpetró en aguas internacionales y que estas no representaban ninguna amenaza.
La imputación no solo busca romper la impunidad internacional de las élites cubanas, sino que sella un hito en las relaciones entre Estados Unidos y el régimen de La Habana.
La periodista independiente Camila Acosta subrayó el momento de tensión que se vive en Cuba, detallando los mecanismos del gobierno de Trump para impulsar un cambio de sistema dentro del país: las recientes presiones económica y judicial contra la cúpula habanera no tiene precedentes.
Según la comunicadora, la acción envía un mensaje contundente a la élite cubana: la posibilidad de una salida negociada o enfrentar consecuencias legales y operativas internacionales.
Dentro de la isla, Acosta describe un ambiente de alta expectativa donde la población sigue de cerca cada movimiento, cuestionándose si el fin del dominio de los Castro está cerca.
Mientras el régimen intenta desviar la atención con jornadas conmemorativas por el cumpleaños de Raúl Castro, la periodista recuerda que la opción militar parece estar aún sobre la mesa.
Para Acosta, las próximas semanas serán decisivas para definir si la presión externa logra forzar una fractura en el poder o si el régimen optará por un encasquillamiento ante lo que parece ser un ultimátum histórico.
“La gente aquí dentro está muy a la expectativa de lo que pueda suceder. Me están preguntando que pasará: si llegan los americanos o los Castro decidirán ya pactar e irse del poder”.
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