Reino Unido posterga revisión de Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación con Cuba

Vista general de la Cámara de los Lores, en el Parlamento en el Palacio de Westminster, en Londres, el miércoles 13 de mayo de 2026. Kirsty Wigglesworth/Pool vía REUTERS

El Reino Unido ha decidido mantener congelado el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación con Cuba, firmado en noviembre de 2023, alegando que la grave crisis humanitaria y las violaciones de derechos humanos en la isla hacen que este no sea el momento adecuado para su ratificación.

El Gobierno del Reino Unido ha decidido mantener congelado el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (PDCA) firmado con La Habana en noviembre de 2023, al considerar que “ahora no es el momento adecuado” para avanzar en su ratificación.

La decisión fue comunicada de forma explícita esta semana durante debates parlamentarios en ambas cámaras, donde se analizó la grave crisis humanitaria, la represión política y el destino de cualquier ayuda que se envíe a Cuba.

Durante la sesión del martes 9 de junio en la Cámara de los Lores, Lord Collins de Highbury, representante del Gobierno laborista, afirmó claramente: “Ahora no es el momento adecuado para entrar en un nuevo acuerdo y emprender nuevas áreas de trabajo”.

Explicó que la ratificación ha sido demorada para revisar la posición británica a la luz de la situación internacional, priorizando la atención de la emergencia humanitaria a través de agencias de Naciones Unidas y el abordaje de las violaciones de derechos humanos.

Esta postura supone un endurecimiento respecto a declaraciones anteriores del propio Lord Collins, quien en marzo de 2025 había señalado que el acuerdo sería presentado “a su debido tiempo”

El debate, iniciado por una pregunta urgente de Jeremy Corbyn, mostró divisiones claras. Mientras varios parlamentarios laboristas, liberales y escoceses enfatizaron el impacto de las sanciones estadounidenses, legisladores conservadores señalaron la responsabilidad principal del régimen cubano.

En el debate del 8 de junio de 2026 en la Cámara de los Comunes, solo una parlamentaria pidió de manera explícita avanzar con el Acuerdo. Se trata de Paula Barker (Laborista, Liverpool Wavertree), quien preguntó directamente al ministro si el Gobierno consideraría una implementación provisional del acuerdo, similar a lo que hizo la Unión Europea en 2017, con el fin de profundizar la cooperación bilateral.

Corbyn (Islington North, Independiente), al presentar la pregunta no mencionó el acuerdo, pero sí defendió fuertemente un mayor apoyo a Cuba.

Criticó con dureza el embargo estadounidense, narró su reciente visita a la isla junto a Richard Burgon y pidió explícitamente que el Reino Unido enviara ayuda humanitaria, incluyendo petróleo.

Richard Burgon (Laborista), Monica Harding (Liberal Demócrata), John McDonnell, Brian Leishman, Steve Witherden (presidente del Grupo Parlamentario sobre Cuba), Torcuil Crichton y Seamus Logan (SNP) también expresaron posiciones favorables a un mayor compromiso con Cuba. Todos ellos enfatizaron el impacto negativo de las sanciones estadounidenses, pidieron más ayuda humanitaria y defendieron el diálogo como vía para resolver la crisis.

En contraste, parlamentarios conservadores como Wendy Morton, Mark Pritchard, Alicia Kearns y Sir Julian Lewis destacaron la responsabilidad del régimen cubano, la represión política y la necesidad de que cualquier ayuda llegue directamente al pueblo y no al Gobierno.

José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y expreso político, quien recientemente visitó Londres, criticó duramente la visión predominante en parte del debate: “La sesión trató sobre la escasez de alimentos, medicinas y combustible, los apagones, el colapso hospitalario... Buena parte de las intervenciones insistió en presentar el embargo de Estados Unidos como el principal responsable de la tragedia cubana.”

Ferrer calificó de ingenua la postura de confiar en el diálogo con el régimen: “La verdad es que lo hacen con la ‘ingenuidad’ de una monjita que pidiera a Dios tocara el corazón de Stalin.”

"La postura mayoritaria en ese debate fue crítica del embargo estadounidense, pero no suficientemente firme contra la dictadura cubana. Esa es la equivocación central de la política británica hacia Cuba. El régimen castrocomunista, no el embargo, es el principal responsable de la miseria nacional. Cuba no es pobre porque le falte comercio con el mundo; Cuba es pobre porque a los cubanos se les ha negado la libertad de producir, emprender, asociarse, expresarse, elegir y prosperar. La verdadera solidaridad con el pueblo cubano no consiste en salvar económicamente a sus opresores, sino en presionar para que termine la opresión. La postura estadounidense, firme frente al régimen, es hoy la más correcta y la más solidaria con las víctimas de la represión. El Reino Unido, la Unión Europea, Noruega y las demás democracias del planeta deberían asumir una posición semejante: exigir la liberación de todos los presos políticos, la legalización de la oposición, libertad de prensa, respeto a los derechos humanos y elecciones libres", analizó el opositor.

"Cuba no necesita que el mundo salve al sistema que la destruyó. Cuba necesita que las democracias ayuden a poner fin a la tiranía que le robó la libertad y la esperanza a los cubanos", sentenció Ferrer.

La Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) valoró positivamente la decisión británica de mantener el acuerdo bajo revisión, pues considera que esto refleja "una creciente preocupación internacional por la situación en Cuba y brinda a los gobiernos democráticos la oportunidad de evaluar si estas políticas benefician realmente al pueblo cubano".

Su secretario general, Orlando Gutiérrez-Boronat, quien se encuentra en Londres, declaró: “Los gobiernos deben preguntarse si estos acuerdos están ayudando al pueblo cubano o al régimen cubano. Esa es una pregunta que merece un análisis serio antes de otorgar legitimidad política adicional o nuevos recursos a La Habana”.

Gutiérrez-Boronat sostuvo reuniones con parlamentarios, incluido Mark Pritchard, y presentó el Acuerdo de Liberación, que promueve la liberación de presos políticos, la restitución de libertades y elecciones democráticas supervisadas.