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Exiliados cubanos en Madrid: “No pedimos libertad de rodillas”

Amelia Calzadilla junto a otros activistas en una protesta el sábado, 14 de mayo, frente a la embajada de Cuba en Madrid, España.
Amelia Calzadilla junto a otros activistas en una protesta el sábado, 14 de mayo, frente a la embajada de Cuba en Madrid, España.

Sumario

  • Exiliados cubanos en Madrid realizaron una protesta urgente frente a la embajada de Cuba, en apoyo a manifestaciones en la isla y contra la represión del régimen.
  • La convocatoria surgió tras las protestas en Morón, Ciego de Ávila, y reunió alrededor de 40 personas, obligadas por la policía a dividirse en grupos más pequeños para cumplir la ley española.
  • La embajada del régimen cubano denunció falsamente un intento de atentado, provocando un despliegue policial.
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Exiliados cubanos se manifestaron el sábado frente a la embajada de Cuba en Madrid, en una protesta convocada de urgencia en apoyo a las manifestaciones dentro de la isla y en rechazo a la represión del régimen.

La activista y coordinadora de programas de la organización Ciudadanía y Libertad, Amelia Calzadilla, explicó que el detonante fue lo ocurrido la noche del viernes en Morón, Ciego de Ávila.

“Mira, el Grupo Acciones por la Democracia y Disidencia decidieron organizar de última hora, a partir de las protestas que tuvieron lugar en la noche del viernes en Morón, una convocatoria frente a la embajada de Cuba aquí en Madrid”, relató en declaraciones a Martí Noticias.

Calzadilla señaló que, por el trabajo conjunto entre varias organizaciones del exilio, el llamado se extendió rápidamente: “Por el trabajo que realizamos en conjunto varias organizaciones que estamos aquí en España y la relación que hay entre nosotros, la hicimos extensiva para que todo aquel cubano que pudiera ir fuera”.

Sin embargo, admitió que la premura impidió cumplir con el requisito legal de pedir autorización para concentraciones numerosas: “Nunca tuvimos en cuenta el hecho de que no habíamos pedido permiso porque fue algo de muy última hora y era sábado, no teníamos manera de pedir un permiso y que se iban a presentar más de 20 personas ahí”.

La respuesta superó sus expectativas. “Nosotros lo compartimos en las redes sociales y se presentaron alrededor de 40 personas en total. Entonces, por el número que éramos, tuvimos que dividirnos en dos grupos. Por eso es que en el video yo digo que éramos 20, ¿no? O sea, que tenían miedo de 20 personas”, explicó.

De acuerdo con la legislación española, a partir de 20 asistentes se debe notificar la concentración, por lo que la policía les pidió “fragmentarnos en 2 grupos de 20, aunque estuviéramos en la misma acera, dispersarnos un poco para que pudiéramos manifestarnos”, comentó.

La activista denunció que desde el interior de la embajada se intentó presentar la manifestación como una amenaza grave. “Desde que empezamos a llegar, ellos empezaron, de la embajada, a llamar a la policía y dijeron que nosotros estábamos intentando hacer un atentado contra la embajada, que ya son palabras mayores, ¿no?”, afirmó.

Según su testimonio, esa acusación provocó un amplio despliegue de seguridad.

“Imagínate cuando la policía española supo esto, llamando desde una embajada, nos enviaron todo tipo de policía, nos enviaron tropas especiales, nos enviaron policía común, guardia civil y nos enviaron también la policía secreta porque supuestamente nosotros les íbamos a hacer un atentado a la embajada”.

Sin embargo, insiste en que la concentración fue pacífica y se realizó en la acera de enfrente. “Cuando empezamos a llegar, la policía empezó a ver que nosotros lo que íbamos era a manifestarnos de manera pacífica frente a la embajada, ni siquiera en la misma acera, sino en la acera del frente. Les pareció todo muy ridículo”, señaló.

Desde el edificio diplomático, añadió, la reacción fue de vigilancia e intimidación.

“Desde adentro de la embajada había funcionarios. Que estaban grabando, habían bajado las cortinas de las ventanas y empezaron a grabarnos con los teléfonos. Ellos no salieron a decir absolutamente nada, solo nos estaban grabando un poco para intimidarnos”, denunció la activista.

Durante unas dos horas, los exiliados corearon consignas y buscaron también explicar a los vecinos del barrio lo que ocurre en Cuba. Calzadilla recordó que se trata de “un barrio rico de Madrid, porque es el barrio de Chamberí”, y que además de gritar “Abajo la dictadura” y “Libertad para Cuba”, querían que los residentes “supieran qué es lo que está pasando en nuestro país”.

La activista describió entusiasmada la reacción de los madrileños: “Era genial ver a la gente pasar en sus carros, carros modernos. Luego guaguas también que pasan por ahí, que al frente de la embajada hay una parada. Y todo el que pasaba y nos escuchaba empezaba a mirar y los españoles bajaban los espejos y nos decían, libertad para Cuba, nosotros estamos con ustedes”.

Calzadilla enmarcó la protesta en un momento de fuerte tensión dentro de la isla, con días consecutivos de manifestaciones y mayor presión sobre activistas.

“Esta semana nosotros íbamos a de alguna forma manifestarnos en Madrid porque había pasado muchos sucesos importantes dentro de Cuba”, señaló, en referencia a las protestas en La Habana, la presión contra determinados opositores y el reconocimiento oficial por parte del régimen de las conversaciones en curso con Estados Unidos.

“Sentimos muy relevante que teníamos que manifestar nuestro descontento, nuestro apoyo a los que se están manifestando adentro y también un poco hacer sentir que no queremos estar ajenos al destino del país”, dijo.

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