Los gobiernos de México y Estados Unidos anunciaron hoy rondas formales de negociación bilateral rumbo a la primera Revisión Conjunta del Acuerdo entre los Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC), un asunto en el que el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum al régimen de Cuba pudiera tener un costo, como anticiparon meses atrás legisladores cubanoamericanos.
Tres negociaciones previas a la firma
La Oficina del Representante Comercial de EEUU (USTR) y la Secretaría de Economía de México confirmaron simultáneamente el calendario de tres rondas bilaterales: la primera, el 28 y 29 de mayo en Ciudad de México; la segunda, el 16 y 17 de junio, en Washington; y el 20 de julio nuevamente en México.
El objetivo es preparar la revisión obligatoria del 1 de julio de 2026, con miras a extender, modificar o ajustar el tratado que impacta a fabricantes, agricultores, ganaderos, trabajadores y proveedores de servicios, así como pequeñas y medianas empresas de ambos países.
El Representante Comercial Adjunto de los Estados Unidos, el embajador Jeff Goettman, encabezará la delegación estadounidense en la Ciudad de México para la primera ronda de negociaciones sobre seguridad económica y reglas de origen para bienes industriales clave.
El apoyo de Sheinbaum a Cuba y el peso de los congresistas de EEUU
Desde que asumió la presidencia, Sheinbaum ha mantenido la misma política exterior hacia Cuba que delineó su predecesor, Andrés Manuel López Obrador.
Sheinbaum ha enviado petróleo a la isla, superando a Venezuela como principal proveedor, también ha reforzado la contratación de profesionales de la salud cubanos, y ha ampliado convenios para la compra de medicamentos fabricados en la isla, entre otros negocios. En los últimos meses su gobierno ha realizado varios envíos de ayuda humanitaria a Cuba.
La postura de Sheinbaum ha sido cuestionada como un respaldo crucial a la dictadura comunista que gobierna la isla desde 1959, en momentos en que la Administración del presidente Donald Trump ha redoblado esfuerzos para extinguir toda forma de ingresos al régimen de La Habana, señalado como una grave amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos.
El congresista cubanoamericano Carlos Giménez ha liderado iniciativas para denunciar el apoyo mexicano a La Habana como un “patético subsidio a una dictadura narcoterrorista” y ha solicitado que en la renegociación del T-MEC sean revisadas estas acciones de México en apoyo a la dictadura cubana.
Un informe no partidista del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos (CRS), que asesora a legisladores en Washington, señala que la política exterior de México bajo la presidenta Claudia Sheinbaum mantiene una relación activa con Cuba, pese a las críticas de algunos sectores políticos estadounidenses.
El reporte también aborda una arista más controvertida: la presencia de profesionales médicos cubanos en México. Según datos citados del Departamento de Estado en 2025, los inspectores laborales mexicanos no evaluaron posibles indicios de trabajo forzoso entre estos trabajadores vinculados al gobierno cubano. A partir de esto, algunos críticos en Estados Unidos han argumentado que los esquemas de contratación podrían entrar en conflicto con compromisos laborales del acuerdo T-MEC.
Uno de ellos es la congresista cubanoamericana María Elvira Salazar, quien ha acusado directamente a México de violar el capítulo laboral del tratado al contratar médicos cubanos, a los que califica como víctimas de trata de personas y trabajo forzado, y ha advertido que estos acuerdos deben influir en las negociaciones comerciales actuales. Salazar también ha reiterado que el envío de petróleo y la colaboración con Cuba afectarán la revisión del acuerdo.
También el legislador de origen cubano Mario Díaz-Balart, junto a Giménez y Salazar, ha llamado a presionar a México para que cese los envíos de crudo a Cuba y termine con la contratación de personal cubano, argumentando que esto financia una dictadura y que debe tener consecuencias en el T-MEC.
La Secretaría de Economía de México dijo en un comunicado este miércoles que la delegación estadounidense será acompañada por una importante representación de congresistas bipartidistas y por 60 empresarios de distintos sectores, en lo que el país azteca interpreta como una muestra de "la relevancia estratégica del Tratado y la relación bilateral".