Un hombre de 38 años, padre de dos niños, de 16 y 13 años, fue asesinado el sábado en el barrio El Calvario del municipio avileño de Chambas, en un episodio más de la violencia que golpea a la población cubana, abrumada por la severa crisis socioeconómica y la represión estatal.
Marcely Serra Cué fue apuñalado por uno de sus vecinos del que solo se ha conocido su apodo El Titi, de 55 años.
De acuerdo con una residente del barrio que pidió el anonimato, el agresor llegó a la casa de la víctima para pedirle que le trillara unos frijoles. Ante la negativa de Marcely, se entabló una discusión que terminó en tragedia.
“El que fue apuñalado empujó al Titi y el Titi se cayó al piso, pero se levantó y empujó a Marcely quien le dio un ‘manguerazo’, que le partió el brazo y el otro por defensa lo apuñaló. Se fue para su casa gritando ‘ojalá se muera’, pero no pensó que lo hubiera matado. Después vino la ambulancia y la fiana [patrulla policial] vino rápido de Chamba. Se entregó sin hacer resistencia”, detalló en declaraciones a Martí Noticias.
“El que apuñaló al otro es un hombre de familia, no sé qué le pasó”, afirmó.
La escasez de recursos básicos como alimentos, agua y medicinas, junto con apagones prolongados, ha disparado el descontento social y aumentado la delincuencia, generando un entorno de inestabilidad, pero más allá de las aptitudes criminales, el estrés acrecienta la irritabilidad y la incapacidad de controlar impulsos activando mecanismos de enfrentamiento que deriva en comportamientos violentos.
“Afectan psicológicamente y alteran la estabilidad emocional del individuo, porque al tener déficit, por ejemplo, de sueño debido a los apagones, se crispan y una discusión mínima lleva a cosas grandes”, explicó, a nuestra redacción, una doctora en psicología médica, trabajadora de una unidad de urgencias en Palma Soriano, Santiago de Cuba.
“Las carencias extremas propician que las personas estén perturbadas constantemente y ante cualquier disgusto o contradicción que sufran, que les suceda, ya sea en la calle, en un hospital, en un centro de trabajo o en su propio hogar, crea discusión, se acaloran ambos lados y lleva a un maltrato, a un asesinato”, dijo la psicóloga que se negó a ser identificada por temor a represalias.
Agregó que el estrés afecta a las funciones ejecutivas y el razonamiento lógico y la inhibición de las conductas impulsivas se debilita por el estrés, por la falta de alimento, por la falta de sueño, y conducen a reacciones emocionales agresivas.
“Son tantas los problemas que tiene el país en estos momentos, en todos los sentidos, que todo esto altera al individuo y conlleva a las discusiones, a las peleas e incluso hasta la muerte por la agresión a otro ser humano”.
En lo que va de enero de 2026, se han registrado en Cuba varios crímenes que parecen continuar las cifras récord de delitos violentos y homicidios del 2025, entre los que destacan al menos cuatro feminicidios verificados por los observatorios independientes, un intento y el asesinato de un hombre por motivos de género.
Del mismo modo han sido reportados homicidios en los poblados de Sevilla, Cuatro Caminos y El Cristo, en Santiago de Cuba; en Quivicán, Mayabeque; en Colón, Matanzas, en Pinar del Río y en Guantánamo.
El régimen afirma que Cuba es segura en comparación con otros destinos de la región a pesar de los altos niveles de criminalidad, a la que el gobierno trata de poner coto con sentencias de hasta 28 años de prisión para grupos implicados en robos con violencia y asaltos organizados.
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