Del 16 al 27 de abril las Fuerzas militares y de seguridad de El Salvador, Guatemala, Honduras, Costa Rica, Belice, República Dominicana y Estados Unidos participan en el ejercicio multinacional CENTAM Guardian 26, uno de los principales ejercicios militares de Centroamérica impulsados por Washington, en los cuales una vez más Nicaragua queda al margen.
Estos ejercicios de entrenamiento conjunto realizados anualmente desde 2022 “refuerza el compromiso compartido de las naciones participantes con la seguridad y la estabilidad regional mediante entrenamiento conjunto y una mayor interoperabilidad”, señaló en un comunicado el Comando Sur de los Estados Unidos.
CENTAM Guardian 26 apoya directamente las líneas estratégicas del Comando Sur de Estados Unidos al “fortalecer las alianzas y mejorar la capacidad de la región para contrarrestar amenazas transnacionales” anota el comunicado.
Sin embargo, las fuerzas militares y policiales de Nicaragua, ubicada en el centro del istmo y con la mayor extensión territorial de Centroamérica, han estado ausente de estos ejercicios. Dos especialistas en temas de Defensa, consultados por Martí Noticias, explican qué consecuencias tiene la ausencia de Nicaragua para la seguridad de la región.
De acuerdo con Fernando Vaccotti, capitán de Navío (R) de la Armada Nacional de Uruguay y ex consejero de Seguridad de la ONU, “el aislamiento de Nicaragua, bajo el régimen de Daniel Ortega, no es casual. Es político. Es estratégico”.
“Mientras Estados Unidos consolida su arquitectura de seguridad en el istmo -con ejercicios combinados, interoperabilidad y presencia sostenida- Nicaragua se ubica progresivamente fuera del sistema” señaló Vaccotti al tiempo que apuntó que “Nicaragua se autoexcluye, debilitando la arquitectura de seguridad regional”.
Sin embargo, para Guillermo Pacheco, especialista en seguridad, defensa y relaciones internacionales, “Nicaragua siempre es invitada, pero se excluye” y explica que “el Comando Sur de Estados Unidos suele invitar a países alineados en materia de cooperación en seguridad”.
“En el caso de Nicaragua, su relación tensa con EE.UU. y su acercamiento a actores como Rusia y China ha reducido significativamente su integración en estos espacios” agregó Pacheco a Martí Noticias aclarando que “no siempre es una exclusión formal, pero sí una exclusión funcional y política”.
Una “zona gris” en el centro del istmo
De acuerdo con el análisis de Vaccotti, también profesor de la Escuela de Guerra Naval de Uruguay, “bajo el control de un régimen cada vez más autoritario, opresivo y aislado, encabezado por Daniel Ortega, Nicaragua se ha convertido en una pieza disonante dentro del tablero regional” y “lo que antes fue parte del entramado centroamericano, hoy actúa como un punto de ruptura".
Vaccotti advierte que en este escenario “no hay cooperación, intercambio de inteligencia ni coordinación operativa” dando como resultado “un corredor incompleto en el corazón del istmo”.
El especialista apuntó a Martí Noticias que “se configura un escenario de ‘zona gris’ en el centro del istmo”.
“La ausencia de Nicaragua en este esquema abre la puerta a una dinámica peligrosa: Expansión de rutas de narcotráfico, tráfico de armas y personas, consolidación de economías ilícitas, espacios de baja o nula gobernanza efectiva”, agregó Vacotti, quien al mismo tiempo considera que “hay algo más profundo. Nicaragua se proyecta como un potencial nodo de influencia para actores externos como China, Rusia o Irán”.
Vacotti concluye que “Estados Unidos y sus socios avanzan en la construcción de una arquitectura de seguridad regional. El Escudo de las Américas está presentándose en sociedad con buenos aciertos y mensajes claros, pero esa arquitectura tiene una grieta: Nicaragua”.
Una “brecha territorial” en la coordinación regional
Mientras el Comando Sur de EE.UU. señala que el ejercicio se centra en desarrollar capacidades para enfrentar “amenazas transnacionales” y que “los grupos participantes perfeccionarán su interoperabilidad y su capacidad colectiva”, las fuerzas militares y policiales del país más grande de Centroamérica y de paso obligado para el transporte terrestre han quedado al margen y su extenso territorio no ha podido usarse para tales ejercicios.
En tal sentido, Pacheco quien se desempeña como director de Asuntos Internacionales y profesor en el Security College de EE.UU. señaló a Martí Noticias que “aunque Nicaragua es el país más grande de Centroamérica en territorio, su ausencia tiene efectos más estratégicos que operativos”.
“Nicaragua ocupa una posición clave entre el norte y el sur de Centroamérica y su no participación genera una ‘brecha territorial’ en la coordinación regional”, destacó Pacheco para quien esta “fragmentación regional debilita la idea de una seguridad integrada centroamericana y aumenta la posibilidad de que existan zonas menos coordinadas frente a las amenazas”.
En cuanto a implicaciones técnicas y tácticas, Pacheco considera que la ausencia de Nicaragua provoca una “menor estandarización en comunicaciones, protocolos y coordinación en operaciones conjuntas” con el riesgo de provocar “mayor fricción en escenarios reales de crisis, desastres naturales o de seguridad”.
“La ausencia de Nicaragua no rompe la capacidad militar regional, pero sí limita la integración, la confianza y la respuesta conjunta”, subrayó Pacheco, al tiempo que destacó que “la postura de Nicaragua abre espacio para Rusia y China, lo que la convierte en una pieza dentro del tablero mayor de competencia global”.
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