La jornada de movilización del 17 de octubre de 2026 en Francia, convocada contra el alto costo de la vida y con participación de estudiantes, antiguos chalecos amarillos, sindicalistas y otros colectivos, terminó marcada por graves incidentes de violencia en varias ciudades.
Según el Ministerio del Interior, a media tarde se habían registrado al menos 272 detenciones en todo el país.
Sébastien Lecornu, ministro del Interior, denunció que hoy grupos de extrema izquierda organizaron violencia en varias ciudades francesas, y que se sumaron delincuentes para saquear y destruir.
“No nos dejaremos intimidar. Nadie impondrá su agenda política mediante la violencia”, dijo el titular en referencia a los próximos seis meses potencialmente tensos antes de las elecciones presidenciales.
En París, la Prefectura de Policía informó de cerca de 191 detenciones a las 18:00 horas, en su mayoría por agrupaciones con intención de cometer violencia o degradaciones.
Se reportaron enfrentamientos en la Place de la République, donde grupos encapuchados lanzaron fuegos artificiales y proyectiles contra la policía, que respondió con gases lacrimógenos y cañones de agua. Hubo incendios de vehículos y contenedores, intentos de saqueo y ataques a comercios. Por la mañana, un grupo de unas 100 personas atacó la sede de CNews, rompió cristales y bloqueó el acceso, lo que provocó 21 detenciones.
En Lyon, la oficina de turismo en la Place Bellecour fue saqueada e incendiada. Grupos encapuchados impidieron durante un tiempo el acceso de los bomberos. La policía utilizó gases y granadas de dispersión.
Mientras que en Marsella los manifestantes irrumpieron en el ayuntamiento, algunos gritaron “Es la Revolución” y pintaron una “A” anarquista. También atacaron un comisariado de policía municipal. Hubo saqueos en zonas comerciales.
En Burdeos varios comercios fueron saqueados entre ataques violentos. Eventos similares ocurrieron en Grenoble, Avignon; Rennes, Toulouse, Montpellier y Niza.
Unas de las imágenes más impactantes fue el incendio en el ayuntamiento de Limoges.
En un mensaje publicado en X, el presidente francés Emmanuel Macron afirmó que no hay lugar para la violencia en la República y advirtió que quienes hayan destruido bienes, atacado prefecturas y comercios o saqueado alcaldías serán perseguidos y castigados.
El mandatario expresó el apoyo de la Nación a las fuerzas del orden, a las que consideró garantes del derecho a manifestarse, y aseguró que el país hará bloque común contra los “sembradores de caos”, a quienes acusó de buscar derribar las instituciones e impedir que quienes protestan pacíficamente puedan hacerlo.
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