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Arte y Cultura

El niño pobre del Cerro que llegó con su arte disidente al Pompidou de París

Antes de inclinarse por las artes visuales, Luis Manuel Otero Alcántara estuvo cuatro o cinco años entrenándose como corredor de medio fondo en una pista de arcilla de la Ciudad Deportiva.

Parece un personaje sacado de una sombría novela de Pedro Juan Gutiérrez. A los 30 años, recién cumplidos el pasado 2 de diciembre, la vida de Luis Manuel Otero Alcántara ha estado marcada por la subsistencia.

Aún recuerda los apagones de doce horas cuando era niño, en pleno Período Especial. Las cazuelas tiznadas vacías y el color inconfundible de El Pilar, su barrio en el municipio habanero del Cerro.

El tramo de la calle Romay, desde Monte a Zequeira, no llega a cien metros. Es estrecha y pide a gritos ser asfaltada. Las casas son bajas. El único edificio que había tenía tres pisos y se derrumbó por falta de mantenimiento.

La casa de la familia Otero Alcántara, en el número 57, es la típica construcción de principios de siglo XX con puntal alto y ventanales amplios. Por la noche, las mujeres se sientan en la entrada de la puerta a chismosear, mientras los hombres hacen una ponina para comprarse un litro de ron peleón, roban detergente en la fábrica Sabatés o matan el aburrimiento viendo un juego de béisbol en el antiguo Estadio del Cerro.

Allí creció Luis Manuel, en una cuadra marginal repleta de solares, donde las drogas y sicotrópicos son parte del paisaje, los jóvenes son abakuás y resuelven sus diferencias a tiros o machetazos.

Su padre, Luis Otero, era un tipo peligroso. Siempre enredado en problemas legales y teniendo a la cárcel como segundo hogar. En la prisión se hizo soldador y la última vez que salió del Combinado del Este, prometió no regresar.

María del Carmen, madre del artista y técnica en construcción, es una luchadora, como la mayoría de las mujeres cubanas. Cuando se quedó embarazada de Luis Manuel, el padre estaba preso.

“A ver qué sale”, se dijo. Fue madre y padre durante un buen tiempo. Quizás por sobreprotección maternal, optó por criarlo puertas adentro de la casa.

Luis Manuel Otero, un mulato con expresión adolescente, hace un gesto con la boca y señala que para escapar de esa vida, un tanto ermitaña, “yo mismo me construía mis propios juguetes de madera. Desde pequeño tuve ese don, no sé de quién lo heredé, porque en mi familia no hay ningún escultor ni artista visual. Me pasaba horas y horas hablando solo. Creaba escenas y personajes imaginarios. Y de niño prometí ser alguien en la vida”, apunta sentado en un taburete de madera y recostado a la pared de su estudio en San Isidro, Habana Vieja.

Luego llegó la escuela. “La primaria la pasé en Romualdo la Cuesta y la secundaria en Nguyen Van Troi. Siempre estaba con un pedazo de madera en las manos. Mi abuela trabajaba en Viviendas, eran los años que cuando los cubanos decidían emigrar, el Estado decomisaba sus propiedades, y mucha gente le regalaba cosas. Ropa de uso y electrodomésticos. Así fue que tuvimos una lavadora. Pero de zapatos siempre anduve escaso. Tenía solo un par que casi siempre estaban rotos. Iba a la escuela con una botas horrorosas o con 'kikos' plásticos”, recuerda Otero y añade:

“Con nueve o diez años, al igual que todos los niños de la zona, buscaba la manera de hacer dinero para ayudar en la casa, comprar mis cosas o ir a fiestas los fines de semana. Un amigo y yo del barrio nos dedicábamos a sacar ladrillos de los edificios y viviendas abandonadas. En aquel tiempo, los ladrillos reciclados se vendían en tres pesos en el mercado negro, pero nosotros lo dejábamos en dos. Una tarde mi madre me sorprendió en la faena y me estuvo dando golpes con una suiza (cuerda) hasta la puerta de nuestro domicilio”.

Antes de inclinarse por las artes visuales, Otero estuvo cuatro o cinco años entrenándose como corredor de medio fondo en una pista de arcilla de la Ciudad Deportiva.

Iván García entrevista a Luis Manuel Otero Alcántara. Foto Yanelis Núñez.
Iván García entrevista a Luis Manuel Otero Alcántara. Foto Yanelis Núñez.

“Quería salir adelante. Al deporte le agradezco la disciplina y compromiso. Corría 1,500 y 5 mil metros planos. Tenía perspectivas. Entrenaba durísimo en busca de mi propósito: escapar de la pobreza. Pero en una competencia en Santiago de Cuba, a pesar de ser favorito, quedé en cuarto lugar. No estaba programado para perder. Entonces decidí estudiar y probar en la escultura y las artes visuales”.

En sus tiempos libres, igual vendía con un amigo DVD a 3 cuc por las calles de Nuevo Vedado que tallaba en madera. “Un bastón que hice fue a parar a un taller que Víctor Fowler tiene en La Víbora. Tenía 17 años y comencé a ponerme en serio para la escultura. Asistí a múltiples talleres. Siempre tuve un afán tremendo por aprender, estudiar, superarme. Soy un artista autodidacta y un amante de la historia de Cuba. También me colaba en los cursos que ofrecían en el Instituto Superior de Arte. Era un mundo apasionante. Cuando llegaba a la casa, regresaba a la realidad. Intercediendo en las peleas a golpes entre mi padre y mi madre o problemas que tenía mi hermano menor”, rememora Luis Manuel apoyado a un vetusto radio VEF-207 de la era soviética, vestido con un pantalón color mostaza y pulóver blanco con los rostros del indio Hatuey, José Martí, Fidel Castro y el opositor pacífico Oswaldo Payá Sardiñas.

En una galería en la Avenida 20 de mayo, Cerro, Luis Manuel Otero Alcántara expuso por primera vez en 2011. “La titulé Los héroes no pesan. Eran piezas de madera del tronco hacia arriba, sin piernas. Se la dediqué a los soldados mutilados durante la guerra en Angola. Personalmente invité a decenas combatientes que estuvieron en esa contienda. Estaba tenso, esperando cuál sería su reacción, pero la muestra fue muy bien acogida”

Ya para entonces había comenzado su activismo político. “Tenía demasiadas preguntas sin respuesta. Veía que las expectativas de la sociedad no se tomaban en cuenta. No había una puerta de salida. Todo eran 'muelas', discursoa sin sentido. En privado, la mayoría de los artistas reconoce que las cosas deben cambiar. Cuba es un disparate. Es cierto también que en el mundo artístico hay mucho oportunismo. Jinetear es normal en ese medio. Percibía que algo se debía hacer”, comenta Otero en tono pausado.

Y comenzó a trabajar su arte desde un enfoque novedoso. El 17 de diciembre de 2014 fue una fecha que lo marcó. “Ese mediodía vi asombrado por la televisión el discurso de Raúl Castro y Barack Obama. Sentí que comenzaba una nueva época. Que lo peor había quedado atrás. Que comenzaría una etapa de reconciliación y reconstrucción nacional. Ésa era la sensación que se palpaba entre la gente de la calle. Que habrían más negocios, que por fin tendríamos un mejor nivel de vida. Las expectativas del pueblo eran tremendas. Una ilusión que contagiaba”.

Pero el régimen puso palos en la vía. Se pasó del mayor optimismo al peor de los pesimismos. El reinicio de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos fue puro espejismo. Más cintillos de prensa que iniciativas concretas que mejoraran la calidad de vida de los cubanos.

Luis Manuel Otero recuerda que Rubén del Valle, viceministro de Cultura, “expresó, y nadie me lo contó, yo estaba allí, que se iban a necesitar varios barcos para poder vender las obras de la cultura cubana. El sentimiento que había entre muchos artistas, era que en las bienales y eventos, los mecenas estadounidenses comenzarían a comprar piezas artísticas valiosas. Quería hacer una obra en cualquier parte. Estar en la 'fashion'. Se pecó de ingenuidad”.

Apenas un mes antes, el 25 de noviembre de 2014, Otero realizó un performance en la céntrica Calle 23, en La Rampa, que ocupó cintillos en la prensa internacional. “Entonces tenía una novia americana. La intención del performance era anunciarle matrimonio en un sitio wifi que se había puesto de moda, sin privacidad y la gente gritando y pidiéndole dinero y cosas en voz alta a sus familiares. Hice un stripper en la esquina de L y 23, acompañado de dos mariachis. En esa ocasión, quizás por lo sorpresivo, no fui interrumpido por la Seguridad del Estado”.

Poco después rompió esa relación e inició un noviazgo con Yanelys Núñez Leyva, licenciada en Historia del Arte y pieza fundamental en su actual proyecto del Museo de la Disidencia. Otero es como una caja con botones. Hiperactivo, sugerente y creativo. En medio de una conversación, de pronto le surgió una idea para su próximo performance.

“A veces estoy dos o tres días dándole vuelta a una obra. Y es en medio de la madrugada que me llega una idea concreta. Entonces despierto a Yanelys y nos ponemos a trabajar. Con la última, el Testamento de Fidel Castro, fue más o menos así. El Centro George Pompidou de París me pidió algo para una muestra que iban a realizar. Se me ocurrió lo del testamento de Fidel dentro de una botella de ron Havana Club. Insinué que al final de su vida el hombre se arrepentía de todo lo malo que hizo”, subraya Alcántara.

Ahora mismo, no lo tiene aún del todo claro. Pero tal vez antes, durante o después de la sucesión a dedo gestada por Raúl Castro, realice un nuevo proyecto. Abril, especula Luis Manuel, pudiera ser su mes de la suerte.

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Obra del artista cubano Hamlet Lavastida pasa a la colección del Museo Reina Sofía en España

Hamlet Lavastida. (Captura de foto/Peter Rosemann/Artnet)
Hamlet Lavastida. (Captura de foto/Peter Rosemann/Artnet)

El Museo Reina Sofía incluyó una obra del artista Hamlet Lavastida, quien fue obligado al exilio tras pasar varios meses detenido en la sede de la Seguridad del Estado en Cuba.

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Una de las piezas que integran la obra “Vida profiláctica”, del reconocido artista visual y activista cubano Hamlet Lavastida, ha entrado a formar parte de la colección del Museo de Arte Reina Sofía, en Madrid, España.

Se trata de una obra con "muchísima iconografía que tiene que ver con la represión política e ideológica dentro del campo de las artes visuales, pero también dentro del campo de la cultura cubana”, dijo Lavastida a Martí Noticias. La obra fue realizada entre los años 2014 y 2021.

Lavastida, que resultara galardonado en 2022 con el Premio Libertad de Expresión en las Artes que concede la organización defensora de la libertad de creación Índice de Censura, considera “relevante” el hecho de que su obra entre a formar parte de una institución tan prestigiosa como el Reina Sofía.

“No sólo para mí, si no para toda una generación que está impulsando otras formas de ver la historiografía en Cuba, las maneras en que el régimen político cubano ha enfrentado y ha articulado la represión política”.

El artista Hamlet Lavastida habla para Martí Noticias
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“Pero no solamente la represión política, sino una represión simbólica en todo caso, una represión iconográfica, una represión de un imaginario muy bien articulado dentro de lo que es la propaganda política e ideológica y, a partir de aquí, hay un diálogo sobre esto, hay una conversación que ha estado pendiente durante muchísimas décadas dentro del panorama de las artes visuales en Cuba”.

Lavastida, obligado a exiliarse tras pasar más de dos meses recluido en las celdas de la Seguridad del Estado cubana, apunta que “Vida profiláctica” no se limita sólo a lo definido como cultura cubana.

“Al referirme a la cultura, también me refiero a la sociedad en general y a la política. Para mí es un orgullo inmenso el ser parte de un museo que constituye la memoria hispanoamericana, también la memoria europea, en la cual, por supuesto, nosotros tenemos mucho que ver".

En esa obra, concluyó, se recoge también las aspiraciones de una generación, de lo que fue la generación que luchó contra el Decreto 349; de lo que fue la generación que estuvo al lado del Movimiento San Isidro en Cuba y la generación que todavía sigue reclamando por la liberación de los presos políticos”.

“Mujeres que pude ser yo”, una exploración al universo femenino de la artista cubana Ana Albertina Delgado

La pintora cubana Ana Albertina Delgado junto a su obra "El techo del mundo" 2023. (Facebook/entrevistada)
La pintora cubana Ana Albertina Delgado junto a su obra "El techo del mundo" 2023. (Facebook/entrevistada)

La nueva exhibición de la destacada pintora de la generación de los 80 del Arte Cubano se estrena este mes en el Museo de Arte Contemporáneo de las Américas (MoCAA)

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La pintora cubana Ana Albertina Delgado presenta el 12 de julio su primera exposición individual, bajo el título “Mujeres que pude ser yo”, una muestra con 14 pinturas de varios formatos, en el Museo de Arte Contemporáneo de las Américas de Kendall, en Miami.

“Estas obras nacen por un vínculo familiar, por así decirlo, donde siempre estaba rodeada de mujeres, algo que de alguna manera estuvo presente en mí como parte de mi cultura”, explicó la artista en declaraciones al programa radial ARTExpress.

Declaraciones de la pintora cubana Ana Albertina Delgado a la revista ARTEXpress
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“Luego, al sumergirme en el mundo de las artes plásticas donde era latente la exclusión de las mujeres, unido a estudios de historia y charlas de antropología, entendí mucho más como la mujer ha sido un factor importante, porque es la que transmite la educación, los valores y quien continúa la línea humana y decidí incorporarlas más en mi obra”, detalló la creadora, quien reside y crea en la ciudad de Fort Myers, Estados Unidos.

En esta muestra, la artista plástica juega con la posibilidad de haber sido otra persona en esta vida, presentando retratos contemporáneos de situaciones particulares y actuales donde se reflejan mujeres.

La muestra incluye además una serie pequeña con la figura masculina donde se aborda el tema migratorio.

"Todos" obra de la artista plástica cubana Ana Albertina Delgado.
"Todos" obra de la artista plástica cubana Ana Albertina Delgado.

“Mi obra no es descriptiva pero sí lleva todos los procesos referidos al papel de la mujer, su legado en la sociedad, su evolución y supervivencia”, acotó Delgado.

Sobre su estancia de dos años en México y el papel que jugó en su trayectoria artística confesó que le ayudó a "apreciar el arte mexicano, ese arte popular, tan diferente a lo que veía en Cuba, con el elemento femenino por añadidura”.

Ana Albertina Delgado es una figura destacada de la Generación de los Ochenta en Cuba, ha participado en numerosas exposiciones colectivas internacionales, fundando en 1986, el Grupo Puré, junto a cuatro colegas introduciendo conceptos innovadores y obras de crítica social.

Su obra forma parte de las colecciones del Smithsonian, en Washington DC, del Frost Art Museum, de Florida, el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara y el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, entre otros.

Muere popular actor cubano Carlos Massola, crítico frontal del régimen

Massola en entrevista con Cubanet. El actor hizo múltiples llamados a sus colegas en el mundo de la cultura a tomar partido por las demandas de libertad del pueblo cubano.
Massola en entrevista con Cubanet. El actor hizo múltiples llamados a sus colegas en el mundo de la cultura a tomar partido por las demandas de libertad del pueblo cubano.

El artista de 62 años fue una figura habitual durante varias décadas en el cine y la televisión de Cuba.

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El popular actor cubano Carlos Massola, quien ganó mayor notoriedad en los últimos años al pronunciarse abiertamente desde Cuba contra el régimen comunista, falleció el miércoles en la ciudad de La Habana.

El artista de 62 años fue una figura habitual durante varias décadas en el cine y la televisión cubana, cada una de sus actuaciones, hasta en las que interpretaba a villanos, despertó simpatías entre la audiencia cubana.

En la gran pantalla quedan sus actuaciones en los filmes Pata negra (2001), El Benny (2006) y Juan de los muertos (2011) y en 2019 compartió junto a Juana Bacallao, José Luis Cortés "El Tosco" y Robertico Carcasses, en el video clip "Ponte pa' lo tuyo" del popular músico cubano Cimafunk.

Carlos Massola en un fotograma del video "Ponte pa' lo tuyo" de Cimafunk.
Carlos Massola en un fotograma del video "Ponte pa' lo tuyo" de Cimafunk.

Fuera de la isla ganó el reconocimiento de numerosos exiliados cubanos que agradecieron sus revelaciones acerca de la crisis en que está sumida la isla y por atreverse, aún estando en Cuba, a denunciar al régimen como una "dictadura".

El actor también hizo múltiples llamados a sus colegas en el mundo de la cultura a tomar partido por las demandas de libertad del pueblo cubano.

“De este año no puede pasar esta dictadura. ¡Abajo la dictadura! ¡Abajo el comunismo! Esto no da más, la gente está cansada de tanta miseria. Un abrazo para mi pueblo de Cuba. ¡Libertad!”, dijo esperanzado en uno de sus videos en marzo de este año.

Según anunció a finales de 2023 tenía planes de emigrar hacia los Estados Unidos con el parole humanitario y el patrocinio de un familiar residente en EEUU.

Al momento de publicar esta nota no había sido revelada aún la causa de su fallecimiento.

Vasili Grossman: No hay vida sin destino

En esta fotografía de principios de 1943, soldados alemanes capturados, se abren paso en el frío glacial a través de las ruinas de Stalingrado, Rusia. La batalla de Stalingrado, considerada un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial. (Foto AP, archivo)
En esta fotografía de principios de 1943, soldados alemanes capturados, se abren paso en el frío glacial a través de las ruinas de Stalingrado, Rusia. La batalla de Stalingrado, considerada un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial. (Foto AP, archivo)

Su historia épica centrada en la Batalla de Stalingrado "Vida y Destino" retrata el dolor humano y es un conmovedor ajuste de cuentas con las fuerzas oscuras que dominaron el siglo XX.

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La mayor novela rusa del siglo XX la escribió un judeoucraniano, nacido en Berdíchev, su nombre de nacimiento Iósif Solomónovich Grossman (1905-1964), que debió cambiar su nombre por el de Vasili Grossman, para evitar de uno y otro bando señalamientos y venganzas antisemitas. Formado como ingeniero en la cuenca del Donéts, en realidad sirvió brevemente a la ingeniería, y se decantó por el periodismo y la literatura.

Durante la Segunda Guerra Mundial fue corresponsal de guerra del Ejército Rojo para el diario Estrella Roja. Desde sus páginas narró las batallas de Stalingrado, Moscú, Kurks, y Berlín. Trabajó arduamente y recopiló testimonios en los campos de exterminio nazi, los que juntó tras la liberación de Treblinka, y cuyos documentos fueron utilizados en los juicios de Nüremberg.


No obstante, después de la Segunda Guerra Mundial, la creencia del escritor en el Estado soviético se desmoronó al evidenciar la irreversible dirección antisemita del régimen de Stalin, y comprender mejor el origen de algunas alianzas con Hitler.

Grossman, de buena familia, fue un luchador antinazi y anticomunista. Del mismo modo que lo fue otro gran escritor húngaro, Sándor Márai. Ambos vivieron los dos sistemas, y ambos murieron horrorizados y destrozados por ellos. En la misma cuerda, otra escritora, rumana, todavía viva, Premio Nobel de Literatura 2009, Herta Müller, cuenta también en su obra, el horror de haber sobrevivido al nazismo y al comunismo. Vidas y destinos cruzados.

Portada de la novela de Vasili Grossman
Portada de la novela de Vasili Grossman

Vida y Destino, qué gran título para una obra magna, de enorme sensibilidad, de desgarramiento y verdad, de coraje y heroísmo. Acerca de ella escribió el escritor español Antonio Muñoz Molina en la revista Letras Libres, de México: “Vida y Destino, como Ulises (James Joyce), como Guerra y Paz (Léon Tolstoï), como En busca del tiempo perdido (Marcel Proust), como Al faro (Virginia Woolf), nos devuelve la conciencia del poderío de la novela como forma suprema de narración del mundo. Palabras mayores”. Y sí que lo son, en 1200 páginas Vida y Destino confirma el carácter humanista y realista de su autor, en una especie de clasificación de lo real-humanista frente a cualquier otro tipo de designación, y desprovista de ambigüedades.

En un reciente artículo en el diario El Debate, de España, María Serrano, además de recomendar su lectura, subraya que se ha visto recientemente y en varias ocasiones a otro Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, laureado en el 2010, con el volumen entre sus manos: “Purísima narrativa rusa, magisterio moral, lecciones diáfanas sobre la humanidad y el totalitarismo. Es extraño que Mario Vargas Llosa haya llegado a una de las obras cumbres de la literatura universal tan tarde: de hecho, lo más probable es que la haya leído en más de una ocasión…”

Estoy casi convencida de que Mario Vargas Llosa descubrió esa novela mucho antes, y que ha vuelto a ella, ahora con la invasión rusa a Ucrania; lo sé porque a mí me ocurrió lo mismo, y he vuelto a aprender y a someterme desde la literatura al espanto inextricable de los totalitarismos. La lectura resulta sumamente necesaria, para conocer la esencia del mal, y los enfrentamientos desde el bien.

La batalla de Stalingrado, sin duda la más sangrienta de la historia, fue una verdadera ‘guerra de ratas’ en la que se luchó calle por calle y se murió casa por casa. Durante el cerco, los miembros de la familia Sháposhnikov, dispersos de Alemania a Siberia, buscan una salida a sus vidas, un destino mejor. La acción transcurre entre dormitorios, nidos de francotiradores, laboratorios científicos, gulags, e incluso nos acerca a las mentes de Hitler y Stalin. Vida y Destino es una novela profunda que retrata el dolor humano, y un conmovedor ajuste de cuentas con las fuerzas oscuras que dominaron el siglo XX – de tal modo presenta la editorial Galaxia Gutenberg esta obra maestra, que por su sencillez sólo invita a ser leída y comprendida.

Vasili Grossman es también el autor de Por una causa justa, y Todo Fluye. Vida y Destino se logró publicar gracias a que fue salvada y sacada desde la URSS mediante microfilm y copiada desde la cinta de la máquina de escribir del autor. Grossman murió antes de que esta obra maestra de la literatura universal fuera publicada y considerada un monumento narrativo y moral de y por la humanidad.

Cien años de Azúcar: un homenaje musical a Celia Cruz

Celia Cruz En Vivo: 100 años de Azúcar (vinilo)/ Foto cortesía de Omer Pardillo-Cid.
Celia Cruz En Vivo: 100 años de Azúcar (vinilo)/ Foto cortesía de Omer Pardillo-Cid.

La legendaria Guarachera de Cuba solo lanzó un disco en vivo durante su carrera, por lo que esta edición tiene una connotación muy especial.

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Celia Cruz En Vivo: 100 años de Azúcar es un álbum conmemorativo que presenta algunas de las canciones más icónicas de la llamada Guarachera de Cuba, como Quimbara, Bemba Colorá, La Dicha Mía y Tu Voz, en celebración del centenario de la artista.

El LP ( long-playing) fue presentado bajo el sello discográfico Loud And Live Studios y Celia Cruz Entertainment.

Omer Pardillo-Cid, su albacea y presidente de la Fundación que lleva su nombre, dijo en conversación con Martí Noticias que “el disco surgió por casualidad y que refleja la felicidad que sentía Celia durante sus actuaciones en vivo sobre el escenario”.

Omer Pardillo-Cid, albacea de Celia Cruz habla sobre el disco en homenaje a la artista
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“Buscando material en nuestros archivos, encontramos estas grabaciones que ni sabíamos que existían, realizadas por el locutor Albertico Rodríguez en un club nocturno de Miami, a mediados de los ochenta”, contó Pardillo, también productor del álbum.

Celia Cruz (1925-2003) solo lanzó un disco en vivo durante su carrera, por lo que esta edición tiene una connotación muy especial.

La edición está acompañada por un libro que contiene cien fotografías festejando cada año vivido por la legendaria artista e incluye fotos impresas exclusivas, desde Buenos Aires, París y los diferentes lugares donde Celia fue feliz.

Pardillo - Cid detalló que “algo muy peculiar de este libro es que la foto de Celia en la portada tiene en el pelo retazos de una tela original de lentejuelas que le pertenecía, fueron 20 ediciones que se agotaron muy pronto, con un toque muy colorido, muy a lo Celia”.

El album "Celia Cruz En Vivo: 100 años de Azúcar" viene acompañado de un libro con 100 fotografías inéditas de la gran artista cubana.
El album "Celia Cruz En Vivo: 100 años de Azúcar" viene acompañado de un libro con 100 fotografías inéditas de la gran artista cubana.

El álbum ha sido lanzado también como un vinilo estándar y las grabaciones están disponibles en todas las plataformas digitales.

El albacea dijo que para él es de suma importancia "llevarle este proyecto a los admiradores de la figura y música de Celia, quienes después de 21 años de su fallecimiento siguen amándola y respetándola”.

“Es importante que su legado siga vivo, representado a todos los cubanos en el exilio y también en la isla, donde la han descubierto gracias a las redes sociales, y para que siga viva la alegría de Celia en los corazones de todos los que la aman”, concluyó el entrevistado.

El lanzamiento de Celia Cruz En Vivo: 100 años de Azúcar se enmarca en las celebraciones por el centenario de la artista cubana que organiza la Fundación que lleva su nombre y que comenzarán oficialmente en octubre de este año hasta finales del 2025.

La organización también acaba de ser premiada por el programa de Subvenciones de Investigación y Preservación de la Música Latina, con el proyecto Digitalización de las grabaciones de Celia Cruz: década de 1970 a principios de 2000, que busca digitalizar el catálogo musical de la Guarachera de Cuba.

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