El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que ningún republicano le ha hablado "jamás" sobre Cuba y describió a la isla como "un país fracasado que solo va en una dirección: hacia abajo".
En un mensaje publicado en Truth Social, Trump aseguró que Cuba "está pidiendo ayuda" y adelantó la disposición de su gobierno a "hablar" con La Habana, aunque no ofreció detalles sobre el tipo de conversaciones o el alcance de esa posible ayuda.
"Ningún republicano me ha hablado jamás de Cuba, un país fracasado que solo va en una dirección: ¡hacia abajo! Cuba está pidiendo ayuda, ¡y vamos a hablar!", escribió.
La semana pasada, el presidente estadounidense dijo que tenía una obligación con Cuba y amenazó con desplegar un portaaviones frente a las costas de la isla. En una entrevista telefónica con Salem News Channel, Trump describió a Cuba como un país "completamente devastado" y añadió que "sería un honor liberarlo". También sostuvo que cuenta con el respaldo de la comunidad cubanoamericana para hacerlo.
Senadores republicanos han comenzado a advertir al presidente Trump contra la posibilidad de ordenar ataques militares contra Cuba, al considerar que Estados Unidos ya enfrenta una carga significativa con el conflicto en curso con Irán, subraya un reporte publicado este martes por The Hill.
Varios legisladores republicanos citados por el medio especializado en política doméstica sostienen que abrir un nuevo frente militar, especialmente en un año electoral de medio término, podría resultar políticamente costoso y estratégicamente riesgoso, cuando la prioridad nacional debería ser poner fin a la guerra con Teherán.
Figuras clave como el líder de la mayoría John Thune y otros senadores expresaron su preferencia por un eventual cambio político en la isla caribeña a través de presiones económicas, sanciones y aislamiento, y no mediante una intervención armada. "Creo que ahora mismo estamos centrados en nuestra situación actual, que es intentar abrir el estrecho de Ormuz", dijo Thune.
Otros senadores republicanos, entre ellos James Lankford, Susan Collins, Rand Paul y Shelley Moore Capito, se manifestaron abiertamente en contra de una operación militar contra Cuba, advirtiendo sobre el riesgo de profundizar el rechazo público a nuevas guerras en un año electoral.
La congresista cubanoamericana, republicana por la Florida, María Elvira Salazar, apoyó el mensaje del presidente Trump. "Los republicanos sabemos que usted es la única persona capaz de liberar a Cuba tras 67 años de opresión, y nosotros, los republicanos del sur de Florida, lo apoyamos y esperamos que tome las medidas necesarias. No hay nada más que decir ni discutir", escribió en un post en sus redes sociales.
La legisladora añadió que tanto los cubanos en la isla, como los de Miami, están a la espera. "Esperamos que dé la orden. Y se hará. Con Marco Rubio al frente", concluyó.
El también congresista cubanoamericano, Carlos Giménez, reaccionó al artículo de The Hill y las opiniones de varios de sus colegas republicanos sobre la posición del presidente Trump hacia Cuba.
"Entiendo que ciertos senadores republicanos NUNCA han hablado con el Presidente sobre Cuba. Pensándolo bien, algunos nunca han demostrado mucha disposición a apoyar al pueblo cubano. El presidente Trump y el secretario Marco Rubio han hecho muchísimo para debilitar al régimen en Cuba y nos enorgullece trabajar juntos y apoyar sus esfuerzos para hacer aún más", escribió Giménez en un post en redes sociales.
A finales de abril, los republicanos del Senado bloquearon una resolución impulsada por los demócratas que habría prohibido al presidente Trump emprender acciones militares contra Cuba sin la aprobación del Congreso. La iniciativa, presentada por el senador Tim Kaine, buscaba aprobar una resolución de poderes de guerra que obligara a la administración a retirar cualquier fuerza desplegada en Cuba o sus alrededores sin autorización del Congreso.
Los republicanos lograron impedir que la propuesta avanzara, con una votación de 51 a 47. El senador Rick Scott, quien lideró los esfuerzos para frenar la iniciativa, acusó a los demócratas de ignorar las violaciones de derechos humanos del régimen de La Habana y respaldó la política de Trump hacia el hemisferio occidental.
La administración Trump ha mantenido el tema de Cuba entre los puntos prioritarios de su agenda de política exterior y endurecido las sanciones económicas hacia el régimen del país caribeño. En varias ocasiones, tanto el presidente como el secretario de Estado Marco Rubio han hecho referencia a la crítica situación de la isla y responsabilizado a sus gobernantes por el colapso humanitario que enfrenta su población.
El viernes pasado, cuestionado sobre por qué la Administración Trump está "intensificando las sanciones contra Cuba, el régimen y todo lo demás", el jefe de la diplomacia estadounidense respondió: "Permítame aclarar algo: Nuestras sanciones están dirigidas contra una empresa llamada GAESA" (...) Se trata de una sociedad holding creada por generales en Cuba, la cual ha generado miles de millones de dólares en ingresos; dinero del que ni un solo dólar beneficia al pueblo cubano. Ni un solo centavo de esos fondos beneficia al pueblo cubano".
Trump concluyó el mensaje de este martes indicando: "Mientras tanto, ¡me voy a China!", en referencia a su viaje oficial previsto para esta semana al país asiático, donde tiene programadas reuniones con el presidente Xi Jinping.
La visita, confirmada por la Casa Blanca y autoridades chinas, contempla discusiones sobre comercio, inversión y la relación bilateral entre ambas potencias.
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