Sumario
- Reclusos en la prisión de Agüica, Matanzas, enfrentan insalubridad, desnutrición, alimentos descompuestos y falta de medicamentos, agravada por problemas en el suministro de agua debido a escasez de combustible.
- La denuncia de Suarmy Hernández revela que su esposo, el preso político José Antonio Pompa López, sufrió una inflamación sin atención médica y que los medicamentos enviados por familiares sufren retrasos significativos.
- Pompa López, condenado a ocho años por propaganda contra el orden constitucional, fue trasladado desde La Habana en noviembre de 2025 como parte de tácticas de aislamiento, iniciando una huelga de hambre de 30 días en protesta; organizaciones como Cubalex registraron el caso y alertaron sobre amenazas de sanciones a internos.
Condiciones de insalubridad, desnutrición y falta de atención médica enfrentan los reclusos en la prisión de Agüica, en Colón, Matanzas.
La situación del penal fue expuesta tras la reciente visita de Suarmy Hernández a su esposo, el preso político José Antonio Pompa López.
Según la denuncia transmitida a Martí Noticias, el centro penitenciario registra problemas con el suministro de agua debido a la escasez de combustible que afecta el sistema de bombeo. Ante esto, las autoridades entregan a los internos cuatro envases de plástico (pepinos) de agua diarios, destinando dos para el consumo y dos para el aseo personal, lo que limita la higiene básica y el lavado de ropa.
La misma fuente asegura que varios reos muestran signos de desnutrición y que otros han sido amenazados por las autoridades del penal con perder el derecho de visitas familiares por períodos de hasta un año o el confinamiento en celdas de castigo en caso de indisciplina.
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Denuncian condiciones de insalubridad, desnutrición y falta de atención médica en la prisión de Agüica
La denuncia señala asimismo que la alimentación entregada en el centro penitenciario se encuentra frecuentemente descompuesta y que existe una falta generalizada de medicamentos.
Hernández indicó que Pompa López padeció de una inflamación testicular sin recibir asistencia médica oficial, debiendo consumir ibuprofeno que ella le había llevado al penal. Añadió que las medicinas provistas por los familiares sufren retrasos de hasta una semana en ser entregadas al recluso y en algunos casos no en la dosis que necesitan.
El opositor José Antonio Pompa López, de 50 años, miembro del partido Cuba Independiente y Democrática y coordinador de Cuba Primero, fue trasladado a inicios de noviembre de 2025 desde la prisión del Combinado del Este, en La Habana, hacia la cárcel de Agüica, en Matanzas, muy distante de su esposa e hijos residentes en la capital cubana.
Tras el traslado inició una huelga de hambre que mantuvo por 30 días según informó su esposa, en protesta por esta medida. Afectaciones en su salud requirieron que depusiera la protesta pacífica.
Organizaciones como Cubalex registraron la medida como parte de las tácticas de aislamiento aplicadas a activistas políticos.
De acuerdo con los reportes, el traslado ordenado por la Seguridad del Estado ocurrió de forma previa a una huelga de hambre colectiva planificada por al menos 13 presos políticos en el Combinado del Este, quienes demandaban el respeto a los derechos de los condenados por motivos de opinión.
La sentencia contra Pompa López quedó ratificada en octubre por el Tribunal Provincial de La Habana. El opositor cumple una condena de ocho años de privación de libertad por el delito de propaganda contra el orden constitucional, en una causa conjunta con los activistas Daniel Alfaro Frías y Lázaro Mendoza García.
Con anterioridad a su detención, a inicios de 2024, Pompa López había colocado en su vivienda un cartel con la frase “SOS. Mis hijos se mueren de hambre”, luego de haber sido despedido de su centro de trabajo.