Critican inútil retórica del régimen ante urgente crisis en Cuba

Raúl Castro en el Consejo de Defensa Nacional, junto a Díaz-Canel y altos mandos de las FAR y el MININT, el 15 de octubre de 2025.

Ciudadanos y analistas señalaron la ausencia de soluciones concretas por parte de los gobernantes cubanos, cuando la isla prácticamente está a punto de una parálisis total por la falta de fuentes de energía.

La opinión pública sobre la comparecencia especial del 5 de febrero del gobernante Miguel Díaz-Canel está marcada por un descontento generalizado, dijeron actores de la sociedad civil independiente a Martí Noticias.

Díaz-Canel afirmó que Cuba está dispuesta a dialogar con Estados Unidos bajo condiciones de igualdad y respeto mutuo, rechazando cualquier presión o precondición.

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Info Martí | Díaz-Canel pidió más sacrificio al pueblo cubano

“Pura retórica. Los negociadores nunca dicen eso. Es un discurso para el populismo, para el que piensa que sí, que la dignidad... Ellos van a llegar a una negociación y esta cortina de humo que tiró Díaz-Canel tiene que ver con eso, con una negociación que está funcionando por abajo”, aseguró el periodista independiente Julio Aleaga Pesant.

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“Una intervención de 120 minutos, implica que el gobierno está tratando de controlar el relato, un relato que lo desborda, tanto en el escenario internacional por la supuesta negociación con los Estados Unidos, pero, por otra parte, por la tensión interna, que está marcada por los presos políticos, la tensión económica que se está viviendo y sobre todo, cómo la ciudadanía se está calentando o se está motivando cada vez más a protestar”, apuntó.

El mandatario calificó la política de Washington, específicamente bajo la administración de Donald Trump, como "fascista y genocida", acusándola de intentar asfixiar la economía cubana mediante el bloqueo energético.

De igual modo, se refirió a la crisis energética y a un Plan de Contingencia, con una serie de medidas restrictivas, similar a la estrategia de supervivencia del Período Especial para enfrentar un posible escenario de combustible cero.

“La población se está definiendo claramente en contra de este discurso. El gobernante deja para más adelante, las próximas semanas, dice él, las medidas más fuertes. Lo cierto es que ahora mismo la dirección de transporte de Ciudad de La Habana ha decidido que no hay más transporte público, o sea, guaguas, para transportar pasajeros. ¿Cuándo llegará eso al transporte interprovincial? ¿Cuándo se paralizará totalmente la economía? Eso habrá que verlo. Por lo pronto, la gente está muy incómoda con la intervención del gobernante”, dijo el opositor.

El sucesor de Raúl Castro también negó que la crisis cubana se deba exclusivamente a la dependencia de Venezuela, pero ratificó la solidaridad con el gobierno de Nicolás Maduro, condenando el secuestro de este último y las agresiones externas.

“Es importante evaluar que el gobierno está muy afectado por lo que sucedió el 3 de enero en Venezuela, o sea, la captura del narcodictador Nicolás Maduro”, consideró Aleaga Pesant.

El coordinador nacional de prensa del Partido Unión por Cuba Libre(PUNCLI), Pablo Morales Marchant criticó la narrativa oficial del gobierno cubano, señalando que oculta responsabilidades y mantiene un discurso histórico repetitivo: “Un discurso cansino trayendo historia antigua, tratando de mantener la falsa narrativa de plaza sitiada, de que ellos nunca han albergado terroristas de ningún tipo”.

Morales Marchant recordó que Cuba desarrolló dependencias alimentarias y energéticas por falta de inversión y previsión, lo que profundizó la crisis actual. Sostiene que el gobierno busca ayuda internacional presentándose como víctima, pese a ser responsable del deterioro del país y del sufrimiento de su población.

“Sobre todas las cosas, no tienen soluciones y lo único que están haciendo es buscando como limosneros ayuda a las Naciones Unidas y otros países aliados haciéndose pasar por víctimas cuando ellos han sido los victimarios y los responsables directos y conscientes y sistemáticos de la destrucción de Cuba y de los cubanos”, recalcó el comunicador.

La reacción en las redes sociales tras la comparecencia del dictador cubano revela una profunda polarización, a la vez que una inconformidad prevalente.

Gran parte de los usuarios en plataformas X y Facebook criticaron el anuncio de la "Opción Cero", interpretándolo como un retorno oficial a las carencias extremas del Período Especial de los años 90.

Lejos de aceptar el discurso, las etiquetas sobre la falta de electricidad y alimentos se volvieron virales, mientras muchos ciudadanos expresaron su frustración ante lo que perciben como una falta de soluciones concretas frente al colapso del Sistema Eléctrico Nacional.

Por otro lado, cuentas oficiales del gobierno y otros simpatizantes intentaron posicionar una narrativa de resistencia y dignidad nacional, compartiendo mensajes de apoyo a la postura del gobernante frente a Estados Unidos, utilizando consignas sobre la soberanía y culpando directamente a las sanciones externas por la crisis actual.

Díaz-Canel resaltó en su alocusión que la unidad nacional es la principal arma del país para resistir lo que llamó una "guerra económica total".

Sin embargo, sus palabras fueron apagadas por las críticas provenientes tanto de la diáspora como de cubanos dentro de la isla, que cuestionaron la viabilidad de seguir apelando a la "unidad" cuando la infraestructura básica del país se encuentra en un estado crítico.

“Estuvo por debajo de todas las expectativas posibles. Había expectativas de que hablara algo más serio y profundo y, al mismo tiempo había expectativas de que, de alguna manera, abriera las posibilidades y las oportunidades para que los cubanos salgamos adelante”, indicó Manuel Cuesta Morúa, presidente del Consejo para la Transición Democrática en Cuba.

Agregó que el discurso repitió la propaganda habitual del gobierno, trasladando la culpa de los problemas del país, además, de no ofrecer ninguna visión ni soluciones para el pueblo cubano.

“Las dificultades, la pobreza y al mismo tiempo, la debacle, los lazos de la convivencia humana, familiar y comunitaria se van a profundizar a partir de cualquier cosa que sean las medidas que ellos tomen para tratar de protegerse de la arreciada política norteamericana. Obviamente, no están pensando en la nación, están pensando solo en el poder y las consecuencias van a ser terribles para nosotros”, concluyó el analista político.