Crece hostigamiento a voluntarios que distribuyen ayuda en Cuba

Raymar Aguado y varios activistas cubanos distribuyen ayuda humanitaria dentro de la isla.

Sumario

  • Activistas en Cuba denuncian un aumento del acoso estatal contra iniciativas independientes de ayuda humanitaria, especialmente en las últimas dos semanas.
  • Raymar Aguado reporta intimidación psicológica, amenazas, perfiles falsos en redes y ataques a su entorno para frenar su labor de distribución de alimentos, ropa y medicinas.
  • Las autoridades califican estas acciones como mercenarias y afirman que la asistencia social es exclusiva del Estado, mientras otros activistas como Yamilka Lafita y Yasser Sosa también reportan hostigamiento.
Activistas que distribuyen ayuda humanitaria independiente en Cuba denuncian un creciente acoso por parte de las autoridades, coincidiendo con la entrega de insumos básicos a comunidades vulnerables.

Activistas dedicados a la distribución de ayuda humanitaria independiente en Cuba informaron sobre un aumento en el acoso por parte de las autoridades. Según testimonios ofrecidos a Martí Noticias y denuncias en redes sociales, estas acciones coinciden con la entrega de insumos básicos a sectores vulnerables de la población.

El activista Raymar Aguado señaló que, si bien la presión ha sido constante, el hostigamiento se volvió sostenido en las últimas dos semanas.

“Las acciones de hostigamiento en mi contra y de las personas que hemos estado realizando este tipo de actividades nunca ha parado”, afirmó Aguado, quien fue expulsado de la Universidad de La Habana.

El joven que cursaba estudios de Psicología detalló que es objeto de intimidación y chantaje, extendido además a su entorno cercano. “A mí me han sometido a todo un proceso de intimidación psicológica, llamándome todo el tiempo a números privados, con amenazas y demás”.

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Cuba: Acoso a la ayuda solidaria

Según su denuncia, se han utilizado perfiles falsos en Facebook para publicar su número telefónico vinculado a la supuesta venta de combustible.

Afirmó que estos perfiles describen sus rutinas diarias para que “uno se amedrente para que uno deje de lado el activismo y las acciones que realiza en beneficio del pueblo”.

El grupo entrega alimentos, ropa y medicinas a personas necesitadas mediante proyectos de ayuda solidaria.

Aguado denunció que el hostigamiento se extiende a sus vínculos sentimentales y familiares: “A la vez que atacan a un miembro del grupo sostenidamente, es como una forma también de advertencia a los demás”.

Las autoridades cubanas sostienen que la asistencia social es responsabilidad exclusiva del Estado y califican las iniciativas independientes como acciones mercenarias. Aseguran además que cualquier donación debe canalizarse a través de las vías oficiales establecidas.

En los últimos meses varias iniciativas de activistas y grupos alineados al régimen de La Habana han mostrado videos repartiendo ayuda a los cubanos sin haber sido molestados por las autoridades.

Sin embargo, cuando la iniciativa proviene de detractores o personas que no se identifican con el sistema de gobierno, el discurso oficial sostiene que estas actividades forman parte de planes para desestabilizar el orden interno.

La activista Yamilka Lafita, conocida como Lara Croft, denunció que la Seguridad del Estado distribuyó documentos en su comunidad identificándola como “CR”, inciales con las que las autoridades marcan a una persona "contrarrevolucionaria".

Lafita, quien encabeza un grupo de reparto de ayuda, afirmó que las autoridades pretenden fabricarle un caso penal.

El activista Yasser Sosa Tamayo, quien se dedica a asistir a personas vulnerables en la provincia de Santiago de Cuba con el apoyo de la comunidad cubana residente en el exterior y dentro de la isla, ha denunciado anteriormente el acoso por parte de las fuerzas de la Seguridad del Estado.

En sus redes sociales Aguado ha relatado cómo han logrado expandir las redes para llegar a los más necesitados: "Fui a Santiago de Cuba junto a varias amistades para ampliar nuestra red de ayuda solidaria. Trabajamos en comunidades afectadas por el huracán Melissa. La experiencia fue tremenda. Los índices de empobrecimiento, precariedad y abandono que padecen miles y miles de personas en el oriente del país son alarmantes. Sin el inmenso apoyo del Padre Leandro NaunHung y los miembros activos de la parroquia San José Obrero nuestra misión hubiera sido imposible. No existen palabras que puedan dimensionar nuestra gratitud con ellos. El proceso tuvo altibajos, alegrías, tristezas, pero principalmente nos confirmó nuestra máxima de salvar lo humano y de que la solidaridad nos salvará. Para sorpresa de nadie, los fascistas del Departamento de Seguridad del Estado nos mantienen sometidos a una serie de procesos represivos, pero esa es otra historia, menos importante y más aburrida".

El joven residente en Centro Habana cree que la represión responde al rechazo oficial hacia cualquier organización cívica autónoma que escape de la estructura de control estatal.

“Al régimen le va a incomodar todo tipo de organización cívica que escape de la estructura de control, que es todo tipo de articulación ciudadana que pueda ser síntoma de autonomía de emancipación al interior del país”, declaró.

El activista calificó las acciones oficiales como un intento de desarticular un movimiento que se solidifica a través del apoyo mutuo.

Según su testimonio, esto busca impedir que la ciudadanía resuelva por cuenta propia la crisis generada por la gestión del Estado.

Finalmente, el joven sostuvo que estas labores permiten a las personas “reconocernos como sujetos políticos activos dentro de un régimen totalitario” y actuar frente al “andamiaje de control y de represión” que impera en el país.