¿Perestroika, modelo chino o ganar tiempo... qué busca el castrismo con las reformas?

Cuba proposes sweeping reforms to socialist model amid U.S. pressure

Sumario

  • El régimen cubano anunció reformas económicas que incluyen bancos privados, franquicias de comida rápida, nuevas modalidades de inversión extranjera y la posibilidad de poseer varias empresas privadas.
  • Economistas e historiadores cuestionan la comparación con la perestroika soviética, señalando que las medidas carecen de apertura política y libertad de expresión.
  • Las reformas generan dudas sobre garantías legales para inversionistas y emprendedores, ante la ausencia de mecanismos independientes de seguridad jurídica.

La autorización de bancos privados, franquicias de comida rápida, nuevas modalidades de inversión extranjera e, incluso, la posibilidad de que una persona pueda ser propietaria de varias empresas privadas, forman parte del paquete de reformas económicas anunciado este jueves por el régimen cubano durante un pleno extraordinario del Comité Central del Partido Comunista.

Sobre el papel, se trata de uno de los cambios económicos más amplios impulsados por las autoridades en décadas. Sin embargo, los anuncios han abierto un intenso debate entre economistas, historiadores y analistas políticos sobre el verdadero alcance de estas medidas y si Cuba se encuentra ante una transformación comparable a la perestroika impulsada por Mijaíl Gorbachov en la desaparecida Unión Soviética.

Para el economista cubano Elías Amor, la comparación resulta prematura e incluso engañosa.

“En ningún momento el régimen comunista reconoce su incompetencia ni la corrupción para que esto ocurriera. Entonces sí, sí que podríamos hablar de glasnost o de perestroika, que fue el origen de las transformaciones que luego hubo en la URSS”, afirmó.

Amor sostiene que las medidas presentadas por las autoridades cubanas están lejos de representar un proceso de modernización profunda. A su juicio, el Gobierno no ha asumido responsabilidades por el deterioro económico que ha provocado el éxodo de millones de cubanos durante las últimas décadas.

El historiador cubano Juan Antonio Blanco coincide en que las similitudes con la experiencia soviética son limitadas. Según explica, la perestroika no fue únicamente un programa de reformas económicas, sino que estuvo acompañada por la llamada glasnost, una política de apertura y mayor libertad de expresión.

“La perestroika tuvo dos componentes: la reestructuración económica y la libertad de expresión”, señaló Blanco. “¿Dónde está la libertad de expresión si tenemos más de mil presos políticos? ¿Dónde está la libertad de formar organizaciones independientes o sindicatos que puedan defender los derechos de los trabajadores?”

Ambos analistas coinciden en que las medidas anunciadas por La Habana se concentran exclusivamente en el ámbito económico y no incluyen cambios en la estructura política del país, donde el Partido Comunista mantiene el monopolio del poder.

Para Blanco, esta ausencia de reformas políticas es precisamente uno de los principales elementos que diferencian el actual proceso cubano de las transformaciones impulsadas en la Unión Soviética durante la década del 80.

“No hay la menor intención de cambiar el sistema”, afirmó. Según el historiador, los anuncios también podrían formar parte de una estrategia para proyectar una imagen de apertura hacia sectores internacionales interesados en una flexibilización de las relaciones con Cuba.

La Perestroika, implementada por Mijaíl Gorbachov a partir de 1985 en la Unión Soviética, otorgó mayor autonomía a las empresas estatales para que tomaran decisiones sobre producción, precios y gestión, aprobó la Ley de Empresas Estatales, la Ley de Cooperativas, autorizó sociedades mixtas con capital extranjero. En lo político, se complementó con la Glásnost (transparencia), que redujo la censura, permitió mayor libertad de expresión y abrió un proceso limitado de democratización, incluyendo elecciones con varios candidatos y la creación del Congreso de Diputados del Pueblo en 1989.

Modelo Chino

Las comparaciones con China y Vietnam tampoco convencen a los especialistas. Aunque algunos observadores han señalado una supuesta similitud con los modelos aplicados por esos países, donde se introdujeron mecanismos de mercado sin abandonar el control político del partido gobernante, Blanco considera que las reformas cubanas mantienen restricciones que dificultan establecer paralelismos directos.

“China y Vietnam no tienen muchas de las trabas que las autoridades cubanas pretenden conservar”, explicó.

Por su parte, Elías Amor insiste en que las nuevas medidas tampoco representan una transición hacia el capitalismo ni hacia una economía de mercado.

Según el economista, el marco constitucional aprobado en el 2019 permanece intacto y continúa definiendo a Cuba como un sistema basado en principios marxistas-leninistas, con una fuerte intervención estatal sobre la actividad económica.

“Las medidas del régimen dejan inalterado el modelo económico recogido en la Constitución de 2019”, afirmó. “Queremos que Cuba cambie, pero estas medidas no van a permitir que la economía de mercado avance en Cuba”.

Las reformas también han despertado interrogantes sobre las garantías legales que tendrán potenciales inversionistas y emprendedores. Diversos analistas consultados cuestionan la ausencia de mecanismos independientes que ofrezcan seguridad jurídica a quienes decidan invertir en la isla o ampliar negocios privados.

Mientras las autoridades cubanas presentan los anuncios como una actualización del modelo económico, críticos señalan que el sistema político permanece sin modificaciones y recuerdan que más de mil presos políticos continúan encarcelados, según organizaciones de derechos humanos.

Aunque el Gobierno cubano no ha vinculado estas reformas a las demandas de Washington, Estados Unidos mantiene su presión y el llamado a una apertura económica y política más amplia, mientras la isla enfrenta una de las crisis económicas y sociales más profundas de su historia reciente.