Durante años, Josefina Vidal fue el rostro de uno de los momentos más importantes en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Fue una de las principales arquitectas del deshielo impulsado por la administración del entonces presidente Barack Obama, el proceso que culminó con la reapertura de embajadas y la histórica visita del presidente estadounidense a La Habana en el 2016. Diez años después, la diplomática cubana vuelve a hablar de diálogo con Washington, pero en un contexto muy diferente. Esta vez, reconoce que las nuevas conversaciones continúan, aunque sin resultados concretos.
“No ha habido un progreso significativo”, afirmó la actual viceministra de Relaciones Exteriores de Cuba durante una entrevista concedida al diario mexicano La Jornada.
Las declaraciones llegan en medio de una nueva ronda de sanciones estadounidenses contra entidades vinculadas al conglomerado militar GAESA y familiares de altos funcionarios del régimen.
Una relación marcada por la desconfianza
Según Vidal, los contactos entre ambos gobiernos se mantienen de forma directa y sin intermediarios. Sin embargo, cuestionó la disposición de Washington para avanzar en una agenda bilateral.
“Nos genera dudas de cuán seria y responsablemente Estados Unidos está viendo esta conversación”, declaró.
La funcionaria aseguró además que las conversaciones suelen coincidir con nuevas medidas de presión por parte de Estados Unidos. “Se ha dado el caso en que nos sentamos a conversar y, unos días después, llega una nueva sanción”, afirmó.
Washington defiende las sanciones
Este martes, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) anunció nuevas sanciones contra Annalie Lilliam Rueda Cardero, esposa de Alejandro Castro Espín, así como contra varias entidades estatales cubanas, entre ellas el Banco Financiero Internacional, Almacenes Universales S.A., Geominera S.A., Rafin S.A. y la Empresa Siderúrgica José Martí.
Desde Estados Unidos, el secretario de Estado Marco Rubio justificó las medidas asegurando que buscan afectar las estructuras económicas controladas por las Fuerzas Armadas cubanas.
“El conglomerado GAESA, controlado por los militares cubanos, ha servido persistentemente como el principal vector para que las élites del régimen roben los escasos recursos de la Isla, desviándolos hacia la represión, la subversión antiestadounidense y el espionaje, en vez de escuelas, plantas eléctricas y necesidades básicas para el pueblo cubano”, afirmó Rubio.
Las sanciones forman parte de una estrategia que busca aumentar la presión económica sobre las instituciones consideradas pilares financieros del régimen.
Las líneas que La Habana no está dispuesta a cruzar
Durante la entrevista, Vidal insistió en que Cuba está dispuesta a dialogar sobre cualquier asunto, excepto aquellos que considera relacionados con la soberanía nacional y el sistema político de la isla.
“Estamos dispuestos a hablar de todo y a poner sobre la mesa absolutamente todo, con una única excepción: ningún asunto relacionado con la independencia, la soberanía, la autodeterminación de Cuba y el ordenamiento interno del país”, sostuvo.
La vicecanciller también aseguró que el régimen de La Habana continúa preparándose para responder a cualquier escenario de confrontación.
“No podemos ser ingenuos: a la vez que conversamos, nos estamos preparando para ejercer nuestro derecho a la legítima defensa”, afirmó.
“¿Qué está dispuesto a dar Cuba?”
Las declaraciones de Vidal despertaron cuestionamientos entre analistas que recuerdan que la actual vicecanciller tuvo un papel protagónico durante el acercamiento bilateral de la era Obama.
Para el profesor de Estudios Políticos Andy Gómez, la interrogante central no es si Washington está dispuesto a negociar, sino qué concesiones estaría dispuesto a realizar el régimen cubano.
“La pregunta que hay que hacerle a Josefina Vidal es qué está dispuesto Cuba a dar a los Estados Unidos. Si nosotros consideramos levantar el embargo, yo empezaría por soltar a todos los presos políticos, respetar la expresión libre del pueblo cubano. Yo diría también, en este momento, sacar un poco el dinero que tienen en GAESA para ayudar al pueblo cubano”, afirmó.
Gómez considera que La Habana tuvo una oportunidad histórica durante el proceso de normalización impulsado por Obama y no la aprovechó para introducir reformas políticas de fondo.
“Mi pregunta es: tuvieron todas las oportunidades durante Obama y no lo hicieron”, señaló.
Reformas económicas bajo presión
Vidal aprovechó además la entrevista para defender el paquete de 176 medidas económicas presentado recientemente por el régimen cubano.
La funcionaria negó que las transformaciones representen un cambio en la naturaleza del sistema político y aseguró que sectores considerados estratégicos continuarán bajo control estatal.
Según explicó, las medidas comenzaron a discutirse entre 2020 y 2021, aunque fueron retrasadas por la pandemia y el impacto de las sanciones estadounidenses.
Sin embargo, para Gómez la profundidad de la crisis económica obliga al régimen a reconocer una realidad cada vez más difícil de ocultar.
“Cuba tiene que llegar a un punto y reconocer que ya no tiene solución en cómo salir de los problemas socioeconómicos que existen hoy en la isla”, afirmó.
Mientras La Habana asegura que mantiene abiertos los canales de comunicación, Washington responde con nuevas sanciones y exige cambios que el régimen considera asuntos internos e innegociables.
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