El régimen de La Habana anunció la liberación de 2.010 personas privadas de libertad mediante un indulto aprobado “como parte del proceso de otorgamiento de beneficios penitenciarios”, en una medida que coincide con las celebraciones de Semana Santa.
Según el comunicado oficial, la decisión se adopta en correspondencia con el artículo 90 de la Constitución y responde a un “análisis cuidadoso” que incluyó factores como la conducta de los reclusos, el tiempo cumplido de sus condenas y su estado de salud.
Las autoridades señalaron que entre los beneficiados figuran jóvenes, mujeres, adultos mayores de 60 años, así como extranjeros y cubanos residentes en el exterior. También se incluyeron personas próximas a cumplir el régimen de libertad anticipada en los próximos meses.
Asimismo, precisaron que quedaron excluidos del indulto los sancionados por delitos considerados graves, entre ellos agresión sexual, homicidio, tráfico de drogas, robo con violencia, corrupción de menores y reincidencia y que fueron descartadas personas previamente beneficiadas con medidas similares que posteriormente cometieron nuevos delitos.
Las autoridades calificaron la medida como un “gesto humanitario y soberano” y destacaron que se trata de la segunda excarcelación en lo que va de año.
El anuncio se produce semanas después de que La Habana informara sobre la liberación de 51 reclusos en el marco de sus relaciones con el Vaticano, en lo que describió como un gesto realizado “en el espíritu de buena voluntad”.
La Santa Sede ha intensificado sus contactos diplomáticos sobre la situación en la isla. El secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, afirmó en marzo que se han mantenido conversaciones tanto con autoridades cubanas como estadounidenses para promover el diálogo.
El contexto también está marcado por las críticas de organizaciones de derechos humanos. La ONG Prisoners Defenders reportó en febrero un total de 1.214 presos políticos en Cuba, la cifra más alta registrada por la organización.
Desde Washington, la Casa Blanca ha señalado que el Gobierno cubano enfrenta una situación económica crítica. La portavoz presidencial Karoline Leavitt declaró que el presidente Donald Trump considera que La Habana “quiere un acuerdo”.
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