El artista visual y activista cubano Luis Manuel Otero Alcántara presentó en Miami una selección de las obras que realizó durante los cinco años que permaneció en prisión en Cuba, un trabajo que, según explicó, constituye un testimonio de las experiencias, el sufrimiento y el encierro vividos durante su reclusión.
La presentación tuvo lugar el miércoles, 12 de agosto, en El Espacio 23, como parte de la residencia artística que acoge al creador tras su llegada a Miami, el pasado 18 de julio.
Otero Alcántara fue detenido el 11 de julio de 2021, cuando intentaba sumarse a las manifestaciones que se produjeron ese día en diferentes ciudades de la isla. Posteriormente fue condenado a cinco años de prisión.
Durante el encuentro, artistas y especialistas destacaron el papel que tuvo la creación artística para Otero Alcántara mientras estuvo encarcelado.
El cineasta y escritor Ernesto Fundora describió la producción artística de Alcántara como la construcción de un “microcosmos” dentro de la celda, donde el arte funcionó como una ventana de escape y un mecanismo para sobrellevar las condiciones de la prisión.
También rechazó las aproximaciones que intentan medir su producción únicamente a partir de la cantidad de obras realizadas durante su encarcelamiento.“Tienen que entender cuando hay un artista febril, cuando hay un artista resonando con todas las células de su cuerpo para engendrar el nuevo mundo que él habita”, señaló.
A su juicio, esa capacidad de crear una realidad paralela fue determinante para Otero Alcántara durante los años de prisión.
“Luis Manuel nos está demostrando que su alegría, que su estabilidad, que hasta su fortaleza física tienen que ver con eso, que fue un hombre que inventó una segunda naturaleza dentro de la cárcel”, afirmó.
La artista cubana Sandra Ramos también destacó el valor de las piezas y la posibilidad de observarlas directamente junto a su creador.
“Estoy muy feliz de estar aquí, poderlo ver a él y poder ver de primera mano estas obras que él ha producido durante el tiempo que estuvo preso, y creo que es un testimonio muy bueno e importante”, expresó Ramos.
La artista consideró que el conjunto constituye un testimonio particularmente significativo dentro del arte cubano, junto a la obra del artista Ángel Delgado, quien también creó desde prisión.
“En el caso de Luisma, estos cinco años, todo ese testimonio de la vida ahí, del sufrimiento también, y sufrimiento psicológico y físico, y la forma en que el arte también le funciona como una terapia para poder sobrellevar este tiempo, y comunicarse, y relacionarse también con nosotros”, señaló.
Ramos añadió que la presencia de Otero Alcántara y de su obra en Miami tiene una importancia especial para el público y para el ámbito artístico cubano.
Entre las piezas se aprecian representaciones de espacios restringidos y de la propia celda, así como figuras recurrentes como el payaso, la piscina y los pájaros que evolucionan a lo largo del proceso creativo. Elementos muestran cómo el espacio de confinamiento fue transformándose, a través de la imaginación, en un lugar de escape.
Para Otero Alcántara, sin embargo, las piezas van más allá de su valor artístico.
“Lo que trajimos fue un testimonio, una impresión de sufrimiento de cinco años”, explicó. El artista pidió al público que entendiera que estas obras no deben ser vistas únicamente como pinturas, sino como el registro de una experiencia de encierro.
Según relató, las piezas fueron creadas en condiciones extremadamente limitadas y reflejan las historias de las personas con las que convivió, así como el dolor, el llanto, la claustrofobia y las dificultades de sobrevivir en prisión.
“El mero ejercicio de pintar fue un ejercicio de libertad”, afirmó Otero Alcántara, quien explicó que posteriormente las piezas serán distribuidas en diferentes series y podrán llegar a galerías, museos y universidades.
Luis Manuel Otero Alcántara, nacido en La Habana en 1987, es un artista autodidacta que trabaja con pintura, dibujo, escultura, performance e intervención pública. Su obra aborda temas relacionados con el arte, la libertad de expresión, la política y la realidad social cubana.
El artista es cofundador del Museo de la Disidencia en Cuba, una de las figuras vinculadas a la Bienal 00 y miembro destacado del Movimiento San Isidro. Su trayectoria ha recibido reconocimientos internacionales, entre ellos el Premio Príncipe Claus, el Premio Václav Havel de Disidencia Creativa y el Premio Rafto. En 2021, la revista Time lo incluyó entre las 100 personas más influyentes del mundo.
Tras cumplir íntegramente su condena, su llegada a Miami marca una nueva etapa de su trayectoria artística, ahora desde el exilio.
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