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OEA suspende reunión sin lograr un acuerdo sobre situación en Venezuela


Reunión de consulta de Cancilleres de la OEA sobre situación en Venezuela. (Foto: OEA)

En la reunión fue clave la postura de los países del Caricom, que incluye a varios gobiernos aliados de Caracas y que llegaron a oponerse incluso a la convocatoria de los cancilleres.

La 29 reunión de consulta de Cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre la situación en Venezuela, celebrada este miércoles en Washington, concluyó sin lograr un acuerdo tras cuatro horas de deliberaciones.

La OEA suspendió por consenso la reunión de consulta ante la falta de acuerdo sobre las dos propuestas de declaración presentadas. Los embajadores en la OEA deberán acordar ahora una fecha para otra reunión de consulta de cancilleres sobre el mismo tema a celebrarse antes de la Asamblea General de la organización, que tendrá lugar entre el 19 y el 21 de junio en Cancún (México).

La decisión se tomó después de un receso una hora y media en la sesión plenaria para tratar de consensuar los dos proyectos de declaración presentados.

Dos proyectos de resolución estaban sobre la mesa. Uno presentado por Guyana a nombre de los 14 países de la Comunidad del Caribe (Caricom), en el que se solicitaba al gobierno venezolano que reconsidere su decisión de retirarse de la OEA.

El proyecto de Guyana también llamaba al cese inmediato de la violencia, la adopción de “planes concretos” para restaurar la paz, y que el gobierno y la oposición venezolanos se comprometan a un renovado proceso de diálogo.

El otro proyecto, presentado en conjunto por Perú, Canadá, Estados Unidos, México y Panamá, solicitaba a Maduro que desista de sus planes de celebrar una Asamblea Nacional Constituyente para reformar la carta magna, libere a los presos políticos, elabore un calendario electoral y acepte asistencia humanitaria internacional, tal como reclama la oposición venezolana.

En la reunión fue clave la postura de los países del Caricom, que incluye a varios gobiernos aliados de Caracas, y que llegaron a oponerse incluso a la convocatoria de los cancilleres.

Los cancilleres americanos llegaron divididos a su primera reunión sobre la crisis de Venezuela, con dos proyectos de declaración que no pudieron conciliar para lograr aprobar un texto común, que requería el apoyo de 23 votos, es decir, dos tercios de los 34 Estados acreditados.

En la reunión participaron 18 cancilleres, sumados a otros 15 representantes de los países miembros, mientras la silla correspondiente a Venezuela permaneció vacía, pese a que su embajadora ante la OEA, Carmen Velásquez, se había acreditado para asistir.

En la apertura de los trabajos, la delegación de Nicaragua expresó su "más firme rechazo y enérgica condena" por el gesto "inamistoso" de la OEA de realizar una sesión de consultas sobre la situación en Venezuela sin el consentimiento de ese país.

Pero el canciller mexicano, Luis Videgaray, apuntó que si bien la solución a la crisis corresponde a los venezolanos, "la comunidad internacional tiene la responsabilidad de actuar para que las partes logren restablecer la confianza, y así poder desarrollar un nuevo proceso de negociación".

"El principio de intervención (en los asuntos internos de un país) no puede ser invocado para esconder alteraciones al orden democrático", opinó Videgaray.

El canciller de Bolivia, Fernando Huanacuni, condenó lo que considera una "intervención" de ciertos actores en la OEA en los asuntos internos de Venezuela, y advirtió que ese país debería estar incluido en cualquier debate sobre su situación.

"Los países de la región no necesitan de protectorados ni tutelajes. Nada de lo que hagamos será útil sin la participación de Venezuela", dijo Huanacuni.

El canciller de Brasil, Aloysio Nunes Ferreira Filho, afirmó en su intervención -de seis minutos para cada Estado- que "la solución legítima provendrá de los venezolanos", pero que la región no puede quedarse "de brazos cruzados", porque los principios fundacionales de la OEA son la democracia representativa y los derechos humanos”.

Así, exigió a Maduro "elecciones libres, con calendario fijo que no cambie según le convenga a los gobernantes", y que "los líderes políticos puedan actuar, que no se confisquen pasaportes" a opositores.

La ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, Freeland consideró que no es posible solucionar la crisis en Venezuela "sin un proceso creíble de mediación" entre el Gobierno y la oposición, ni tampoco mientras "líderes políticos clave estén encarcelados y se les prohíba competir" a cargos públicos.

"Canadá siente una obligación legal, política, y por supuesto moral, de defender al pueblo de Venezuela. Sus voces no deben ser silenciadas mediante la represión", sostuvo Freeland.

Por su parte, el viceministro de Relaciones Exteriores de Chile, Edgardo Riveros, exigió a Maduro un "cronograma electoral y restituir la Asamblea Nacional", al tiempo que hizo "un llamado urgente a liberar a los presos por razones políticas y a respetar los derechos civiles y políticos".

Además, el diplomático expresó la "extrema inquietud" de su Gobierno por "el nuevo decreto de estado de excepción como el anuncio de la realización de una Asamblea Constituyente".

Por otro lado, el canciller de Paraguay, Eladio Ramón Loizaga, afirmó que "los hechos confirman" la preocupación que lleva expresando su Gobierno desde hace un año, cuando el secretario general de la OEA, Luis Almagro, situó la crisis venezolana en el centro de los debates de la organización.

El diplomático indicó que "la comunidad regional no será indiferente a la crisis política, social, institucional y económica" que sufre Venezuela, al tiempo que lamentó que la respuesta del Gobierno venezolano sea "el aislamiento".

Dos meses de protestas

Un centenar de venezolanos se agolparon bajo un inclemente sol afuera de la sede de la organización continental para expresar su rechazo al gobierno venezolano, al que en gritos calificaron de "dictadura", mientras un puñado de personas gritaban justo detrás consignas a favor de Maduro.

Mientras, en Caracas, miles de opositores protagonizaron otra nueva jornada de protestas y tomaron la principal autopista de la ciudad para tratar de avanzar hacia la sede de la Cancillería, en el centro de la ciudad.

Centenares de guardias nacionales, con el apoyo de tanquetas y al menos cuatro camiones cisternas, les bloquearon el paso y usaron los medios de costumbre para dispersarlos.

Al mismo tiempo, cientos de seguidores del gobierno y empleados públicos realizaron también una movilización “antiimperialista” en el centro de Caracas en protesta contra la OEA.

Las más recientes manifestaciones opositoras, que comenzaron a finales de marzo, han dejado al menos 60 muertos, más de 1.110 heridos y varios centenares de detenidos.

(Redactado por Pablo Alfonso, con información de la OEA, EFE, AFP y AP)

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