A cuatro días de la captura del dictador Nicolás Maduro, la capital venezolana vive una tensa normalización marcada por el temor, la vigilancia y la restricción del derecho a informar y expresarse, según denunció Delvalle Canelón, presidenta del Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela (CNP), en entrevista con Martí Noticias.
“La gente está saliendo solo para lo estrictamente necesario. Hay cautela, hay temor, y no se habla abiertamente de lo ocurrido”, afirmó Canelón, al describir el ambiente que se percibe en las calles de Caracas. “El ciudadano tiene miedo, no se siente libre para expresar lo que piensa, ni siquiera en conversaciones cotidianas”.
La periodista recordó que, aunque la Constitución venezolana garantiza la libertad de expresión incluso en estados excepcionales, esa protección “no se está respetando en la práctica”. “Esto debería estar garantizado incluso bajo un estado de conmoción, pero lo que vemos es todo lo contrario: una vulneración abierta y sistemática”, sostuvo.
Canelón señaló como ejemplo las detenciones registradas durante la instalación del nuevo quinquenio de la Asamblea Nacional y la juramentación de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
“Durante la cobertura de esos actos fueron detenidos 14 periodistas en Caracas, y otros dos en la frontera colombo-venezolana. En total, 16 periodistas fueron privados de libertad ese día”, explicó. “Quince eran corresponsales extranjeros y solo uno pertenecía a un medio nacional. Afortunadamente todos fueron liberados, pero uno fue deportado”.
Para la presidenta del CNP, estos hechos confirman que informar se ha convertido en una actividad de alto riesgo. “El trabajo que está haciendo la prensa se realiza con mucho temor. Estamos saliendo a la calle tratando de andar en grupo, precisamente para no correr riesgos”, afirmó.
“Aquí no se está completamente libre para informar sobre los hechos que están ocurriendo en Venezuela. En cualquier otro país, una situación como esta implicaría cobertura amplia para evitar rumores y mantener informada a la población. Contrariamente, aquí se nos prohíbe informar”, denunció.
Alcabalas y control sobre la ciudadanía
La dirigente gremial advirtió que el clima de vigilancia no se limita a los periodistas. “La ciudadanía también tiene vulnerado su derecho a la libertad de expresión”, dijo.
Canelón confirmó la instalación de numerosas alcabalas en Caracas, puntos de control vial operados por cuerpos policiales y militares. “En estos puntos se han reportado revisiones arbitrarias de teléfonos, exigencia de documentos y procedimientos que generan miedo en la población”, señaló.
Las alcabalas, concebidas originalmente como mecanismos de seguridad vial, han sido denunciadas reiteradamente por su uso irregular para inspecciones sin fundamento legal, revisión de aplicaciones como WhatsApp y solicitudes de ‘colaboraciones’ económicas. “Muchas de estas alcabalas eran operadas por funcionarios de civil, presuntamente de cuerpos de inteligencia”, añadió.
“Yo no puedo dar fe directa de que hayan sido colectivos en todos los casos, porque no los vi personalmente, pero sí puedo decir que este tipo de prácticas no nos sorprende, porque ya han ocurrido antes”, aclaró.
Desde el domingo, según Canelón, también se ha observado la presencia de grupos paramilitares o colectivos en zonas populares de Caracas. “Estos grupos suelen recorrer comunidades para amedrentar a la población, para que la gente no salga y no se manifieste”, afirmó.
El miedo ciudadano se ve reforzado por la aplicación del delito de traición a la patria, contemplado en el decreto de estado de conmoción. “Según esta narrativa oficial, cualquier persona que celebre lo ocurrido puede ser detenida”, explicó.
“Este delito no es nuevo en Venezuela. Se ha utilizado en múltiples oportunidades, y prueba de ello es que la mayoría de los presos políticos, incluidos periodistas, tienen imputaciones por traición a la patria”, advirtió.
Aunque en los últimos días se observa mayor circulación de personas y vehículos, así como la reapertura de centros comerciales, bancos y oficinas, Canelón subrayó que la normalidad es solo aparente.
“Hoy vemos más movimiento en la calle, ya están trabajando los centros comerciales y las oficinas bancarias, pero el venezolano sale con mucha cautela”, explicó. “No se habla abiertamente de lo ocurrido porque hay miedo, tanto en los periodistas como en la ciudadanía”.
“La gente no se siente libre. El miedo sigue siendo el denominador común”, concluyó.
La periodista remarco que esta situación se inscribe en un patrón prolongado de persecución al periodismo en Venezuela, donde según ha registrado el Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela (CNP) más de 480 medios informativos han cerrado y más de 2.000 periodistas venezolanos se encuentran en el exilio.
Foro