A continuación, un editorial que refleja la postura del Gobierno de los Estados Unidos:
"El régimen comunista cubano sigue representando una profunda amenaza multifacética para la seguridad nacional de EE. UU. y la estabilidad del hemisferio", declaró el secretario de Estado, Marco Rubio, en un comunicado de prensa.
El jefe de la diplomacia estadounidense se refirió al informe del Departamento de Estado publicado recientemente, titulado "Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI", que detalla siete décadas de actividades subversivas del régimen cubano.
En respuesta, el secretario Rubio designó a cuatro entidades asociadas con esfuerzos para evadir sanciones vinculadas al Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) —ya designado por Estados Unidos—, a tres entidades que operan en el sector energético de Cuba, y a dos entidades y dos individuos responsables de la explotación y el trabajo forzoso de trabajadores médicos cubanos a través de las brigadas médicas del régimen en el extranjero.
Tal como se documenta en el Informe anual sobre la Trata de Personas del Departamento, el régimen cubano aplica una política de trabajo forzoso —una forma de trata de personas— en su programa gubernamental de exportación de mano de obra, incluidas sus misiones médicas en el extranjero.
Funcionarios cubanos se aprovechan de leyes y condiciones económicas inherentemente coercitivas para manipular u obligar a los trabajadores a unirse y permanecer en los programas de exportación de mano de obra, al tiempo que confiscan entre el 50 y el 95 por ciento de los salarios pagados por los países receptores. Decenas de miles de trabajadores médicos en más de 50 países son sometidos a esta explotación, lo que históricamente ha convertido a las misiones médicas en una de las mayores fuentes de divisas para Cuba.
Cuba sigue representando una amenaza singular para Estados Unidos. "Aunque su economía se tambalea al borde del colapso tras décadas de un gobierno comunista corrupto, el objetivo fundamental del régimen cubano sigue siendo el mismo que cuando Castro entró triunfante en La Habana en 1959: una revolución marxista hemisférica que borre a Estados Unidos de la faz de la tierra", afirmó el informe del Departamento de Estado.
"Este objetivo sigue siendo tanto el mito fundacional como el principio rector del Estado cubano", agrega.
"Hoy en día, agentes y operativos cubanos mantienen una presencia activa en cientos de organizaciones pantalla. En conjunto, estos grupos representan uno de los vectores más grandes, sofisticados y peligrosos de influencia extranjera hostil en la historia moderna de Estados Unidos. Muchos de los acontecimientos más convulsos de la historia política reciente del país —desde los disturbios por la muerte de George Floyd y el auge de Antifa hasta la explosión del activismo proterrorista en los campus universitarios estadounidenses— pueden vincularse, de una forma u otra, a la influencia cubana".
El informe añade que Cuba ha librado una revolución contra la propia civilización occidental, en parte mediante el "método insidioso de persuadir a los jóvenes de Occidente para que se vuelvan contra su propia herencia. Esa es la campaña que Castro inició en 1959, y es la campaña que sus herederos siguen librando".
Se trata de una amenaza que Estados Unidos está decidido a derrotar de una vez por todas, y las sanciones continúan siendo una herramienta fundamental para lograrlo.
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