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Los habaneros se quedaron con deseos de elegir a un opositor


Un hombre vota en las elecciones municipales el 26 de noviembre de 2017, en un colegio electoral de La Habana (Cuba).

Las opiniones de habaneros, en varios consejos populares, cuestionan no haber podido identificar a ningún candidato independiente u opositor "para de algún modo haber preparado una camancola y apoyarlos"; declara Cachita Zaldívar.

"Oye periodista, y dónde está la 'bola' de opositores que iban a presentarse para delegados"; interpela Juan Miguel Salas, buquenque en la piquera del Parque Fraternidad a quien aseguramos, el pasado mes de julio, sobre el precedente de que un número considerable de opositores se estarían postulando para la candidatura a delegados de las Asambleas Municipales del Poder Popular.

"Me quedé con ganas de elegir a un opositor, aunque sabíamos que ninguno llegaría a candidato"; lamenta Juan Miguel que también comparte el criterio de que no saber quiénes eran los candidatos opositores impidió el intento de "alzar el dedo si eran propuestos o alzar la voz para proponerlos".

Las opiniones de habaneros, en varios consejos populares, cuestionan no haber podido identificar a ningún candidato independiente u opositor "para de algún modo haber preparado una camancola y apoyarlos"; declara Cachita Zaldívar.

En estos barrios marginados por el gobierno la población "está mucho más obstinada con la situación del país, más dispuesta a cualquier cosa, y los comités saben que las cosas están calientes, así que se la piensan dos veces para formar su gritería comunista".

Aunque entre organizadores y activistas de plataformas opositoras – como Candidatos por el Cambio (CXC), #Otro18, Somos+, o Autónomo Pinero– prima el criterio de sentirse "satisfechos, independientemente de que no haya sido nominado ninguno", en las barriadas no se comparte el mismo entusiasmo.

"La idea era conocerlos, hablarles y que ellos nos hablaran aun sabiendo que no llegarían lejos, pero nadie 'salva' a quien no conoce"; afirma Ramona Calderón.

No obstante, a que la población coincida en querer un cambio real dentro de Cuba, muchos ciudadanos no sabían de qué iban los opositores para asumir el riesgo "de levantar la mano por ellos en las asambleas"; dice Calderón, pero votar por un cambio "no puede ser por simple curiosidad o embullo".

Para el periodista independiente Gerónimo García resultó lamentable no haber podido reportar sobre una sola asamblea de candidaturas donde se presentarían, para ser propuestos, opositores e independientes.

Asegura que sostuvo comunicaciones con organizadores de #Otro18 y de Somos+, para establecer estrategias e ir reportando el proceso, "pero fue infructuoso".

"No puede obviarse todo cuanto tienen que enfrentar las organizaciones y plataformas civiles opositoras para realizar su trabajo. Pero también es evidente que la incomunicación entre las organizaciones opositoras y los periodistas independientes fue un punto vulnerable".

Celia Camino, ex delegada del consejo popular Canal, no entiende por qué los opositores quieren ser delegados del Poder Popular.

"Acaso no sabían que para asumir esa responsabilidad social es obligatorio prestar juramento a la Revolución". La ex militante afirma haber leído "las lagunas" que las plataformas opositoras señalaron a la Ley Electoral cubana, "sin embargo pasaron por alto ese detalle, que supongo es para ellos el más importante".

El Artículo 105 de la Ley Electoral, que trata "Del juramento de los delegados a la asamblea municipal del poder popular", figura en sus tres primeras líneas que cada delegado jura: [...] guardar lealtad a la

Patria, a la Revolución, a la causa de la clase obrera y del pueblo [...] mantener acatamiento consciente y libre al papel dirigente que el Partido Comunista de Cuba desempeña en nuestra sociedad [...] hacer todo cuanto sea necesario, sin reparar en sacrificios, para defender las conquistas de la Revolución y llevar adelante las tareas de la construcción y el desarrollo del socialismo [...].

El opositor y activista de Todos Marchamos, Claudio Fuentes, señala que "haber jugado a obviar este aspecto donde para ser delegado había que prestar juramento al Partido Comunista", y por ende renunciar a los propios objetivos de la oposición toda, "fue sin duda alguna un error grave".

Si este juramento figura en la ley y es obligatorio, "qué necesitaban probar estas organizaciones, cuál era el sentido de no saber que todo delegado, en efecto, tiene que prestar un juramento revolucionario"; agrega el opositor.

Cuestiona además la estrategia de haber mantenido en secreto, "hasta última hora", la identidad de gran parte de estos candidatos opositores o independientes que, según declaraciones que ofrecieron las plataformas organizadoras rondaban, en su conjunto, la cifra de 650 posibles electos.

"Dos tareas pendientes tenemos la oposición: conectarnos con la sociedad civil y ser exhaustos en la lectura de las leyes", dijo Fuentes.

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