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Migrantes de Cuba usados como mulas de los narcos, asegura El Tiempo


Paquetes de droga incautados el domingo 15 de mayo de 2016, en Turbo (Colombia). Al menos ocho toneladas de cocaína fueron incautadas por la Policía colombiana en el noroeste del país, decomiso que constituye el más grande en la historia.

La banda criminal Clan Úsuga, la mayor de Colombia les ofrece la posibilidad de no pagar los 2.000 dólares que cuesta el ‘salto’ con coyotes (de Colombia a Panamá) a cambio de llevar la droga.

Entre las decenas de migrantes que a diario arriban ilegalmente a Panamá, la mayoría de ellos cubanos, pero también africanos y asiáticos en menor medida, las autoridades del país y de la fronteriza Colombia han detectado cargamentos de cocaína, asegura El Tiempo.

Los cargadores de cocaína intentan cruzar la droga por cualquier punto de los 266 kilómetros de frontera terrestre que une Colombia a Panamá. Especialmente por Turbo (Antioquia), una zona de fuerte influencia del Clan Úsuga, la banda criminal más poderosa de Colombia. En Turbo se acumulan hoy cerca de 300 cubanos.

"En los últimos meses las autoridades colombianas y panameñas detectaron una nueva modalidad criminal asociada al tráfico de personas: muchos de los migrantes ilegales están ‘coronando’ el paso a Panamá a través de las selvas del Darién cargando a las espaldas entre cinco y 20 kilos de cocaína", asegura el diario colombiano.

Los narcos les ofrecen a los migrantes la posibilidad de no pagar los 2.000 dólares que cuesta el ‘salto’ con coyotes de Colombia a Panamá a cambio de llevar la mercancía. Además les dan dinero para el resto de la travesía, que puede costar hasta 5.000 dólares.

Un oficial de la Armada Nacional declaró al periódico que “el municipio de Turbo se ha convertido en el centro de acopio tanto de migrantes ilegales como de cocaína. Todas las rutas confluyen a Turbo. De allí, se embarcan hasta Acandí (Chocó), frontera con Panamá. Es la ruta marítima por el golfo de Urabá".

El almirante Leonardo Santamaría Gaitán explicó que los migrantes inician ahí "su tránsito hacia Centroamérica”.

Uno de ellos, un cubano de 24 años que hasta hace dos meses estaba en su país, contó que salió de Turbo en lancha junto con otros 30 ilegales, rumbo a las costas del Chocó.

“El coyote poco hablaba con nosotros. Iba con otro señor –dice la declaración, conocida por el diario colombiano El Tiempo– (...). Del grupo, una gran cantidad ya no tenía dinero, algunos no hablaban español y todos teníamos sed y hambre. El tipo nos dijo que había una forma de pasar la frontera y ganar plata. Cargar unos kilos de cocaína por la selva, y así le pagábamos a él y garantizábamos el viaje”, relató el joven.

La Policía colombiana que sigue al clan de narcos en la llamada Operación Agamenón recibió información directa de varios de esos inmigrantes.

El mes pasado las autoridades incautaron ocho toneladas de droga enterradas en una caleta en el corregimiento de Puerto Colón, en Turbo.

La noticia provocó la reacción de las autoridades, desde el presidente de la República, Juan Manuel Santos, hasta el Ministerio de Defensa Nacional y el comandante de la Policía, el general Jorge Nieto.

Es una ruta que, según los testimonios, tiene retenes armados casi hasta La Miel, el primer caserío del lado panameño. Son casi cinco días de marcha continua a través de la manigua, con 35 grados de temperatura promedio y una humedad que penetra los huesos.

El tráfico de cocaína era controlado hasta hace cinco años por el Frente 57 de las comunistas FARC y ahora está en control de los Úsuga.

Colombia es el tramo más peligroso por el que pasan los migrantes cubanos, según revelan declaraciones de los que han sobrevivido a la travesía.

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